El papel de la nutrición en el tratamiento del Lyme

alimentación y lyme

El tratamiento de la enfermedad de Lyme implica diferentes disciplinas médicas que deben trabajar de forma conjunta. Pero ¿realmente son completos los tratamientos para luchar contra el lyme? Apostamos por la visión holística que ayude al paciente a recuperar su calidad de vida.

La enfermedad de Lyme es una patología multi orgánica y multisistémica. Sabemos que la bacteria borrelia bugdorferi es una especie de espiroqueta, que daña los tejidos de forma agresiva. Por su forma, estas bacterias pueden desplazarse de forma rápida y en todo tipo de tejidos aunque las consecuencias de esta propagación – los síntomas de la enfermedad – pueden aparecer semanas e incluso meses después de contraer la infección. Si a esto le sumamos los más de dos años de media que tarda una persona enferma de Lyme, en ser diagnosticada, encontramos con que muchos pacientes presentan un grave deterioro del organismo a nivel neurológico, motor y orgánico.

El tratamiento de la enfermedad de Lyme se basa en la prescripción de antibióticos, eficaces en la eliminación de la bacteria del organismo pero ¿qué hacemos para ayudar a los pacientes a recuperar su calidad de vida? Un tratamiento integral que, de forma progresiva, repare el organismo ante la multiinfección multisistémica que puede haber afectado, entre otros aspectos, a:

  • El sistema inmunitario
  • Las glándulas tiroides y adrenales
  • El equilibrio de la microbiota y la inflamación o permeabilidad del intestino
  • La funcionalidad de diferentes órganos, lo que requiere un análisis fisiológico del paciente.

Tratamiento con antibiótico

En Biosalud Day Hospital hemos desarrollado un protocolo de tratamiento que tiene, como parte central el tratamiento antibiótico. Si bien, está diseñado para mejorar la eficacia y eliminar los efectos secundarios. Para lograrlo, el tratamiento se comienza “preparando al organismo”; reponiendo nutrientes y hormonas deficientes, reparando la flora intestinal, favoreciendo la formación de linfocitos y activando el sistema inmune o eliminando el exceso de químicos tóxicos que puedan bloquear el sistema inmune, así como tratando otras infecciones víricas que se hubieran activado en el organismo. En definitiva, se trata de mejorar el estado general del paciente para que el tratamiento de choque sea eficaz.

El antibiótico vía oral carece de efectos secundarios gracias al desarrollo farmacológico que hemos realizado en Biosalud. A este tratamiento, se acompañan otro tipo de terapias que favorecen su eficacia y que, al mismo tiempo, actúan sobre los síntomas del paciente.

Este completo tratamiento, que debe seguirse en casa en fases posteriores, implica a la neurología, la medicina ambiental, la inmunología, la medicina infecciosa e incluso la nutrición. La orientación holística de nuestros tratamientos se basa en la individualidad del paciente, en analizar el estado previo del organismo que ha permitido a la infección propagarse.

El papel de la nutrición en el tratamiento del Lyme

La enfermedad de Lyme no puede ser tratada sin antibióticos, el sistema inmunitario no tiene capacidad para luchar contra un patógeno que “se esconde” como la Borrelia bugdorferi. Lo que sucede es que los antibióticos no actúan sobre la respuesta inmune y la inflamación de los tejidos. Por eso, la regulación nutricional es una parte importante del tratamiento que debe seguir el paciente en casa.

Por una parte, los suplementos que incluyen la vitamina D, probióticos y ácidos omega 3 pueden ayudar de forma específica. Por otra parte, un cambio en el estilo de vida que acoja determinados alimentos y rechace otros:

  • Alimentos recomendados:
  1. Los vegetales sin almidón son ricos en vitaminas y fibra y fitoquímicos anti inflmatorios que debes incorporar en tu dieta al menos tres o cuatro veces al día: espárragos, brócolo, zanahorias o pimientos, son algunos de estos vegetales recomendados.
  2. Carne ecológica. Las proteínas animales nos aportan aminoácidos y vitaminas. Las carnes criadas de forma ecológica y compradas en la carnicería, son una buena alternativa a los procesados.
  3. Pescado azul. El salmón o el atún son una fuente de omega 3 y también contienen antioxidantes. Aunque hay que tener en cuenta las recomendaciones sanitarias que alertan del consumo excesivo por la presencia de mercurio en especies como el emperador, el pez espada o el cazón, es seguro comer salmón, dorada, trucha, sardina o palometa.
  4. Frutos secos crudos y semillas. Son ricos en vitaminas y minerales y debemos incluirlos como parte de una dieta saludable.
  • Alimentos que debes evitar si tienes la enfermedad de Lyme.

La bacteria borreli causa una inflamación severa en los tejidos del organismo. Por eso, el primer paso para apoyar el tratamiento es eliminar de la dieta todos los alimentos que tienen un efecto inflamtorio. Si bien la inflamación es na respuesta natural del organismo, cuando la inflamación se cronifica, incrementa el riesgo de padecer otras enfermedades.

  1. Azúcar: todos los alimentos que contienen azúcar añadido, o edulcorantes con alto contenido en fructosa, con frecuencia alteran los marcadores de inflamación y provocan la inflamación por si mismos. Trata de evitarlos al máximo.
  2. Carnes procesadas: las salchichas, el bacon o los derivados procesados de carne contienen AGES, acelerantes de la glicación, un proceso que mantiene la carne en un estado apto para el consumo pero que se asocia a las enfermedades crónicas.
  3. El consumo excesivo de aceites con alto contenido en ácidos grasos omega-6
  4. Carbohidratos refinados. No todos los carbohidratos son malos, de hecho el consumo de fruta y verdura está recomendado. El problema son los carbohidratos refinados, a los que se elimina toda la fibra y promueven la inflamación. La lista de alimentos que contienen carbohidratos refinados es exensa y difícil de eludir pero, básicamente podemos decir que incluye todos los alimentos procesados que consumimos para el desayuno o el almuerzo, la pasta y la comida preparada.
  5. Gluten y lácteos. Mucho se habla ahora de la alergia al gluten y a la caseína. Aunque este no sea tu caso, es cierto que estos alimentos favorecen la permeabilidad intestinal, que puede provocar una respuesta inflamatoria. No todas las personas con Lyme presentan la misma reacción, pero conviene eliminarlos de la dieta.

**Este es un artículo de información general y no sustituye la opinión ni diagnóstico médico que ha de realizarse en la consulta clínica. 

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