La enfermedad de Lyme y la salud dental

Enfermedad de lYme y salud mental

A la bacteria borrelia bugdorferi le gustan nuestros dientes y su infección se puede extender a los conductos radiculares y la dentina, provocando gran dolor e incluso parálisis facial.

La enfermedad de Lyme es una patología multiorgánica y multisistémica cuyas manifestaciones clínicas pueden darse también en la cara y en los dientes. La parálisis del nervio facial es una de las más comunes, pero el dolor facial y dental, el dolor de cabeza, el dolor en la articulación mandibular o el dolor al masticar, son también síntomas que encontramos en las personas con esta enfermedad infecciosa.

La bacteria borrelia bugdorferi es una espiroqueta muy agresiva que va invadiendo nuestro organismo, también la boca y los dientes, donde encuentra acomodo a través de los conductos radiculares, en la dentina y los miles de pequeños túbulos que la atraviesan, o en el lugar que han dejado los dientes extraídos.

Por otra parte, los especialistas han observado que la enfermedad de Lyme aprovecha otras infecciones para crecer y extenderse. Esto significa que, donde hay algún tipo de infección, la enfermedad de Lyme va a empeorar la patología. Y la boca es un foco de patologías infecciosas a las que no hacemos mucho caso – sólo el 44 por ciento de la población española visita de forma regular al dentista.

La placa, las caries o la inflamación de las encías son condiciones comunes que no se tratan pero sobre las que hay que tener especial cuidado si se padece la enfermedad de Lyme. Por eso es importante que el odontólogo conozca el diagnóstico de Lyme de forma previa para que pueda tener en cuenta los posibles efectos precipitados de su intervención.

Síntomas orales de la enfermedad de Lyme

Los síntomas orales que se asimilan a la enfermedad de Lyme comprenden el dolor de cabeza y de cara que con frecuencia imita patologías dentales y trastornos en la articulación temporomandibular.

Además del dolor de cabeza o las molestias al masticar, una persona que padece la enfermedad de Lyme puede presentar sequedad en la boca, inflamación de la pulpa dental, parálisis parcial de la cara – también llamada parálisis de Bell- o inflamación de las glándulas salivares.

El síntoma de la parálisis de un nervio craneal, en concreto del nervio facial, es bastante frecuente en el Lyme temprano y se manifiesta a los días o primeras semanas de la infección y es temporal.

El tratamiento correcto, si hay un diagnóstico correcto

Si es importante que el dentista tenga en cuenta nuestro diagnóstico de Lyme, también es necesario saber que un conjunto de síntomas en la boca puede hacernos sospechar que estamos ante un Lyme. Cuando un dolor de dientes no está relacionado con las caries o cualquier otro problema oral, podemos sospechar que hay detrás una patología infecciosa. En Biosalud Day Hospital somos conscientes de que el conocimiento sobre la enfermedad de Lyme es escaso y lo que no se conoce, no se busca. Con esto queremos decir que si un dentista – o cualquier otro especialista – no está familiarizado con la enfermedad, nunca va a contemplar la posibilidad de esta enfermedad.

En Biosalud Day Hospital tratamos con pacientes con enfermedad de Lyme de todo el mundo y hemos adquirido un gran conocimiento de la clínica, desarrollado pruebas específicas como el LymeCheck . Sabemos que, al ser una enfermedad multiorgánica y multisistémica, los síntomas pueden extenderse por todo el organismo, presentarse de manera indefinida o “esconderse” detrás de los de otras enfermedades. Por esto es tan importante la formación específica y la práctica clínica.

Los síntomas orales de la enfermedad de Lyme pueden desaparecer después del tratamiento, lo que no quiere decir que tengamos que dejar de vigilar o reparar el deterioro del organismo tras el tratamiento. Especialmente, si el paciente está expuesto a mayor riesgo de picadura de garrapata.

Al igual que en Biosalud Day Hospital contemplamos la salud desde una perspectiva integral e individual, la odontología también puede hacerlo; no solo tratar nuestros dientes sino relacionar nuestros síntomas con la salud bucal y nuestros hábitos de vida.

 

Este artículo es divulgativo y en ningún caso sustituye a una consulta médica.

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