Los mejores hábitos alimenticios para mantener y recuperar el estado de salud durante las vacaciones

buenos hábitos de alimentación en verano

La medicina biológica propone una serie de recomendaciones nutricionales ante las afecciones más comunes de esta época estival.

La microflora intestinal es un espejo del estilo de vida que llevamos y los cambios que sufre en verano pueden afectar a su funcionamiento. En la flora intestinal de nuestro cuerpo viven aproximadamente 100 billones de bacterias de una quinientas a mil especies distintas. Esta microbiota es fundamental para el equilibrio del sistema inmunitario y la protección frente a infecciones

Los cambios de residencia, comer tarde, probar comidas exóticas, cenas pesadas… son algunas de las modificaciones nutricionales que realizamos durante la época estival. Muchos de estos “hábitos veraniegos” pueden provocar molestias de tránsito intestinal, sensación de hinchazón o malas digestiones

Gastroenteritis- productos de temporada  

La gastroenteritis es una de las infecciones más comunes en verano. Las altas temperaturas aumentan la carga viral de los alimentos cuando no están bien conservados y pueden provocar intoxicaciones que suelen acompañarse de diarreas, dolor abdominal, fiebre y malestar general. Aunque se trata de afecciones generalmente leves, pueden ser graves en niños pequeños, ancianos y personas con el sistema inmune debilitado.

Para evitarlo, debemos tomar precauciones con las ensaladas, las hortalizas mal lavadas, mayonesas, lácteos o marisco. Es importante eliminar los procesados químicos y los productos envasados como los embutidos, los enlatados, el azúcar refinado y las frituras. Nuestra mejor medicina serán los alimentos de temporada, complementos naturales como los que encontrarás en Nutridelia y los ecológicos. Además,  cuanto menos procesada sea la comida, menos toxicidad entrará en nuestro cuerpo. 

Estreñimiento – Fibra

En estos días el estrés llega con la preparación de los viajes o las reuniones familiares, más horas fuera de casa y menos horas de ejercicio físico se compatibilizan con jornadas maratonianas en la piscina o la playa. Una estampa típicamente veraniega en la que suele ser habitual que se padezca estreñimiento ocasional. Una alteración del intestino grueso que provoca el endurecimiento de las heces, de forma que es más difícil su expulsión.

La principal causa del estreñimiento es que reducimos la ingesta de fibra, necesaria para mantener el tránsito intestinal. Por ejemplo, es importante desayunar cereales integrales y ecológicos, ricos en fibra o almidón y capaces de proveer de energía al organismo. Una opción recomendable son productos como los Copos de Maíz Malteados Bio. Además, se suele aumentar el consumo de bebidas alcohólicas que deshidratan y, por lo tanto, evitan que el intestino  funcione como es debido.

Un estreñimiento prolongado puede provocar que se acumulen restos fecales a lo largo de las paredes del colon, provocando inflamación e irritación en el organismo. Después del verano, es esencial limpiar esta suciedad para evitar que se acumulen bacterias. Para ello, en Biosalud utilizamos la técnica de hidroterapia de colon.  

Golpe de calor – hidratación

Uno de los efectos más nocivos del verano son los golpes de calor, sobre todo para los menores, ya que poseen un organismo todavía inmaduro para eliminar el exceso de calor. Exteriormente se manifiesta con una temperatura corporal elevada, piel seca o enrojecida, dolor de cabeza, boca seca o latidos cardíacos más rápidos de lo habitual.

La principal solución para que la temperatura corporal no se eleve bruscamente es la hidratación.  Se debe restituir los líquidos bebiendo agua, aunque no se sienta la necesidad de hacerlo, o bebidas isotónicas que contienen azúcares e iones necesarios para la recuperación de sodio y sales minerales. Además, es importante evitar las comidas abundantes y calientes y priorizar el consumo de frutas o vegetales de temporada o lácteos refrigerados.

Alteraciones de sueño -aminoácidos y minerales

Las cenas excesivamente calóricas, trasnochar o las siestas eternas unido a las altas temperaturas y la luz del verano pueden confundir al organismo y provocar dificultades a la hora de dormir. Además, el calor corporal afecta también al cerebro que genera menos melatonina, responsable del sueño y los ritmos cardiacos. 

Aminoácidos como el triptófano, minerales como el magnesio y el zinc favorecen de forma natural la liberación de serotonina asociada con el control del sueño, el apetito y la relajación. Recomendamos complementos alimenticios como el citrato, quelato o colágeno con magnesio o suplementos de zinc.           

Para mantener un buen estado de salud y recuperar el equilibrio del cuerpo después de las vacaciones, lo  más recomendable para cualquiera de las afecciones veraniegas es disponer de una buena salud intestinal. Por ello, es fundamental añadir a nuestra dieta diaria alimentos probióticos, que pueden encontrarse en alimentos como el yogur, el chucrut o el chocolate negro, y prebióticos, que se hallan en multitud de alimentos frescos. Recomendamos complementos inmunoestimulantes, suplementos de enzimas vegetales o masticables para la flora intestinal infantil.   

Como hemos visto, el mejor plan de choque contra las afecciones típicamente veraniegas es la alimentación. Un enfoque básico y fundamental de la medicina biológica. Pioneros en este planteamiento, Biosalud Day Hospital combina sus tratamientos de alta tecnología con dietas específicas para cada paciente, contribuyendo al buen funcionamiento del organismo antes, durante y después del verano

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