El universo de la microbiota, el origen de nuestra salud

microbiota intestinal

En nuestro intestino hay un universo de microorganismos que nos protegen de enfermedades y activan nuestro sistema inmunitario, la micobiota. Ese es el motivo por el que desde la medicina biológica le damos tanta importancia: es la fuente de nuestra salud.

La microbiota, o flora intestinal, es un mundo microscópico compuesto por 100 billones de bacterias alojadas en el intestino que mantienen nuestra salud. Por una parte, regula el suministro de energía y por otra, nos protege de los virus y las bacterias que generan enfermedades.

Este universo es rico en diversidad; en nuestro intestino conviven, al menos, mil tipos de bacterias, unos tres millones de genes, en torno al setenta por ciento de nuestro sistema inmune y cien millones de neuronas que lo conectan con el cerebro. Esta riqueza está todavía en exploración por parte de la comunidad científica pero sí se considera a la microbiota como un órgano y conocemos mucho sobre los beneficios que conlleva su mantenimiento en equilibrio.

¿Cuáles son las funciones de la microbiota?

Cuando nacemos la microbiota comienza a desarrollarse en un proceso que dura dos o tres años y que, si no se ve interrumpido por un tratamiento antibiótico, lleva a este organismo a su madurez. A lo largo de nuestra vida, el tipo de alimentación y el consumo de medicamentos, serán los principales factores de riesgo para que su equilibrio y, por tanto, nuestra salud, se mantengan.

Las funciones de este órgano son:

  • Recogen la energía de los alimentos
  • Mejoran la motilidad del intestino y sus funciones
  • Refuerza la pared intestina
  • Protege frente a patógenos
  • Produce metabolitos importantes para la salud
  • Sintetiza vitaminas y hormonas
  • Apoya al sistema inmune
  • Produce y modula hormonas
  • Influye en el funcionamiento del cerebro, el hígado, el riñón o la piel
  • Afecta en la circulación de lípidos en la sangre

Esta flora intestinal es clave para la respuesta del sistema inmunitario: un estudio publicado en la revista Cell en octubre de 2017, daba cuenta de la investigación coordinada por el científico Pere Santamaría, del Hospital Clínic-Idibaps y de la Universidad de Calgary (Canadá) en la que se descrubrió el mecanismo por el que la microbiota puede regular la respuesta equivocada del sistema inmune que da lugar a las enfermedades autoinmunes.

El ataque de unas células provoca inflamación y enfermedades como la colitis o Crohn. En estos casos, unas bacterias que forman parte de la microbiota intestinal actúan alertando a los linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos que acuden al intestino y actúan contra la enfermedad autoinmune.

Desde la perspectiva de la Medicina Biológica, defendemos la importancia del equilibrio intestinal para mantener la salud. Este es uno de los pasos clave del “Método Biosalud”, el saneamiento intestinal. Terapias como la hidroterapia de colon, están presentes en nuestros tratamientos y nos permiten devolver el equilibrio a la microbiota, junto con otras terapias y una alimentación adecuadas.

¿Qué amenaza el equilibrio de este universo?

La alimentación, el consumo de antibióticos o el estrés son algunos de los factores que desequilibran nuestra microbiota, perdiendo su capacidad defensora.

Consumo de antibióticos: los antibióticos actúan sobre las infecciones bacterianas y, en esta tarea, pueden “llevarse por delante” gran parte de las bacterias de la microbiota que nos protegen, precisamente, ante las infecciones. Estamos hablando de un uso excesivo de antibióticos, no de su consumo cuando es necesario. De forma más reciente, se ha visto que este tipo de medicamentos destruyen el epitelio intestinal donde se absorben los nutrientes y se encuentra nuestro sistema inmunitario. Es decir, que los antibióticos no solo perjudican la capacidad defensiva de nuestra microbiota sino que afectan al sistema inmunitario en si mismo.

Estrés: el estrés mantenido en el tiempo afecta la microbiota de las mujeres, de la misma forma que lo hacen la comida rica en grasa saturadas y los azúcares. Este efecto altera la producción de serotonina –que sale en un 90 por ciento de la microbiota- por lo que las mujeres son más propensas a padecer depresión. Estas son las conclusiones de un estudio liderado por la profesora Laura Bridgewater de la Universidad Brigham Young en EEUU

La alimentación como fuente de salud

“Somos lo que comemos”. Esta es una afirmación con mucho sentido para la medicina biológica. Como mencionábamos anteriormente, los tratamientos de Biosalud Day Hospital combinan la terapia en nuestras instalaciones con una dieta que contribuye al restablecimiento del organismo.

Teniendo en cuenta los beneficios hacia la microbiota, encontramos dos tipos de alimentos: probióticos y prebióticos.

En el año 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió los probióticos como «Microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo anfitrión». Estos microorganismos son bacterias o levaduras que ingeridas en cantidades suficientes, ayudan a restablecer la probiota intestinal. Se pueden encontrar en alimentos como el yogur y también en específicos.

Los prebióticos son alimentos que ayudan a que la flora intestinal crezca como las frutas, las verduras y los frutos secos, y especialmente el salvado de avena, la cebada, las nueces, las semillas, los fríjoles, las lentejas, los guisantes o el puerro.

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