Un verano con covid-19. Formas de afrontarlo

Semanas después de haber pasado la covid-19, numerosos pacientes manifiestan síntomas de lo que ya se llama “covid a largo plazo”. Identificar lo que sucede a nuestro cuerpo puede ayudarnos a manejar la enfermedad de forma adecuada.

Toda la población mundial se está enfrentando a una enfermedad de rápida transmisión con unos pocos síntomas claramente identificados y con unas secuelas que varían mucho en función del paciente. De hecho, hay síntomas como los vómitos o los problemas de la piel, que se están identificando conforme evolucionan los casos. Sin mencionar el riesgo que suponen para la transmisión el elevado número de asintomáticos, parece que estamos lejos de controlar y conocer la covid-19.

A través de la app Covid Symptom Study, desarrollada por el KIng´s College de Londres y diferentes sistemas de salud regionales del Reino Unido, se han detectado 19 síntomas de covid-19 y uno de cada 10 pacientes presenta, al menos, un síntoma después de 30 días de haber pasado la enfermedad. Aunque no se conoce por qué hay esta permanencia, sí hay antecedentes en el comportamiento del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), un tipo de coronavirus que provoca depresión o fatiga crónica al cuarenta por ciento de los pacientes, incluso cuando hace cuatro años que superaron la enfermedad.

El responsable de este estudio, Tim Spector, no sabe si los rastros del virus en el organismo implican un riesgo de contagio. Es precisamente esta incertidumbre la que está forzando medidas extremas de confinamiento y distancia social.

También hay investigaciones que revelan que un gran número de personas enfermas con covid-19 –el 87 por ciento- sufren al menos un síntoma 60 días después del inicio de la enfermedad.

Pero ¿de qué síntomas estamos hablando?

Fiebre, tos seca y dificultad para respirar han sido los síntomas clave para detectar la covid-19, incluso en los casos leves cuando muchos diagnósticos se han realizado por teléfono.

El dolor de cabeza y de garganta, el dolor muscular o la pérdida de olfato y gusto son síntomas que ha pasado a la lista de las principales manifestaciones de la covid-19. Ahora, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han confirmado como síntomas de covid-19 la congestión o moqueo, las náuseas y vómitos o diarrea.

Por estudiar están los síntomas neurológicos. Una posible explicación, los relaciona con la pérdida de gusto (disguesia) y olfato (anosmia); el virus afecta a los receptores del olfato o a las neuronas sensoriales olfativas. Estas últimas podrían ser la puerta de entrada del virus al sistema nervioso alterando el estado de conciencia, provocando parálisis facial o debilidad muscular e incluso crisis epilépticas.

La piel también puede revelar una infección por covid-19, aunque de la misma forma que otros virus. Este es un síntoma –erupciones, granitos- leve de la enfermedad pero que puede llevar detrás un resultado positivo.

En cualquier caso, si la sintomatología es clave para el diagnóstico, lo cierto es que 4 de cada 5 pacientes son asintomáticos. Por eso, las pruebas PCR y de anticuerpos, son fundamentales para saber dónde estamos respecto al virus. 

El control del estrés, fundamental para este verano

La pandemia provocada por la covid-19 ha supuesto un cambio radical e inmediato e nuestra forma de vida. De un día para otro nos confinamos en casa y dejamos de ver a nuestros seres queridos, con una gran preocupación por la salud de todos. La incertidumbre laboral o económica asociadas, se sumaron a la lista de factores de estrés desde el primer momento.

Después de meses, las preguntas sobre esta enfermedad siguen abiertas y no vemos un horizonte de normalización. ¿Cómo puede afectarnos esto?

Aunque la prioridad médica es la atención a las personas enfermas de covid-19 y el freno de los contagios, no se puede negar que la pandemia ha afectado a otros aspectos de nuestra salud. El estrés es uno de ellos.

Entre los estudios que lidera la Cleveland Clinic para prevenir y tratar la covid-10, se ha analizado el incremento en el número de casos del Síndrome del Corazón roto, y no como consecuencia directa de la covid-19 sino a causa del estrés que genera esta situación.

Esta miocardiopatía de estrés se manifiesta con dolor torácico y presión en el pecho. Además de los factores emocionales, también puede estar provocada, por ejemplo, por el estrés físico derivado de una sepsis. Por otra parte, este síndrome puede confundirse con un infarto agudo de miocardio, aunque los factores que diferencia a una y otra patología son claros.

El síndrome del “corazón roto” afecta especialmente a las mujeres aunque no distingue las edades. Además, no está necesariamente relacionado con los factores de riesgo cardiovascular y sí con una historia de enfermedad mental y trastornos neurológicos.

El estrés también se relaciona con las enfermedades autoinmunes, con alergias de la piel y con un envejecimiento celular prematuro.

La Organización Mundial de la Salud ha publicado la guía “Haciendo lo que realmente importa en tiempos de estrés”, para lidiar con el día a día en medio de la preocupación y la incertidumbre.

Cuando el estrés está teniendo consecuencias sobre nuestro organismo y ya empezamos a notar sus consecuencias físicas y emocionales, debemos pensar en la forma de frenarlo, antes de que sea tarde. En Biosalud Day Hospital podemos ayudarte a equilibrar tu organismo y a incorporar unas pautas en tu estilo de vida que te ayuden a mantener alejado el estrés.

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