Curar una autoinmune

Las enfermedades autoinmunes aparecen porque el sistema inmunitario, en vez de defender nuestro organismo, ataca a estructuras del propio organismo.

En el siguiente vídeo, abordando el tema del tratamiento de las enfermedades autoinmunes, Mariano Bueno, creador y director de Biosalud, sostiene que las enfermedades autoinmunes se deben a que el paciente tiene una carga genética que le predispone a la misma y unos factores externos que la activan.

La amplia bibliografía científica sobre las enfermedades autoinmunes coincide con esta definición. Conforme señala la AARDA, La Asociación Americana de Enfermedades Autoinmunes, una enfermedad autoinmune se desarrolla cuando el sistema inmunitario, que defiende al organismo contra la enfermedad, decide que sus células sanas son extrañas. Como resultado, el sistema inmunitario ataca a esas células sanas del cuerpo. Dependiendo del tipo, una enfermedad autoinmune puede afectar a uno o a muchos tipos diferentes de tejido corporal. También puede causar el crecimiento anormal de órganos y los cambios en la función de un órgano.

Hay como 80 tipos de enfermedades autoinmunes. Muchas de ellas tienen síntomas similares, lo que las hace muy difíciles de diagnosticar. También es posible tener más de una al mismo tiempo. Fluctúan entre períodos de remisión (pequeños síntomas o sin síntomas) y brotes (reagudización de los síntomas).

Algunas de las  enfermedades autoinmunes  más comunes son la artritis reumatoide (AR), el lupus eritematoso sistémico (LES), la espondilitis anquilosante o enfermedad de Betcherew, la esclerosis múltiple (EM), la esclerodermia, la psoriasis, la enfermedad de Graves-Basedow, el síndrome de Sjögren, la diabetes tipo 1, la tiroiditis de Hashimoto, o la enfermedad de Addison.

Factores hereditarios y ambientales

Ciertos individuos son genéticamente susceptibles a desarrollar determinadas enfermedades autoinmunes. Esta susceptibilidad se asocia con múltiples genes, además de otros factores de riesgo. Los individuos genéticamente predispuestos, no siempre desarrollan enfermedades autoinmunes.

La capacidad para desarrollar una enfermedad autoinmune está determinada por un rasgo genético dominante que es muy común (20 por ciento de la población) que se puede presentar en algunas familias como distintas enfermedades autoinmunes dentro de la misma familia. La predisposición genética por sÍ sóla no causa el desarrollo de enfermedades autoinmunes. Parece que siempore son necesarios otros factores externos que activen dicha carga genética y así mismo la enfermedad autoinmune. Es importante para las familias con miembros que tienen una enfermedad autoinmune mencionar este hecho cuando otro miembro de la familia está experimentando problemas de salud que parecen ser difíciles de diagnosticar.

Se sospecha que existen tres grandes grupos de genes en muchas enfermedades autoinmunes:

Curar una autoinmune

Estos genes están relacionados con:

  • Las immunoglobulinas
  • Los receptores de las células T
  • Los principales complejos de histocompatibilidad (HLA o MHC)

Algunos científicos como H. McDevitt, G. Nepom, J.Bell y J.Todd sugieren que la clase de alotipos MHC-II están fuertemente correlacionados con enfermedades autoinmunes específicas:

  • El HLA DR2 está fuertemente correlacionado positivamente con el lupus eritematoso sistémico, la narcolepsia y la esclerosis múltiple, y negativamente correlacionada con la diabetes tipo 1.
  • El HLA DR3 está correlacionado con el síndrome de Sjögren, miastenia gravis, lupus eritematoso sistémico, y la diabetes tipo 1.
  • El HLA DR4 se correlaciona con la genesis de la artritis reumatoide, diabetes mellitus tipo 1 y el pénfigo vulgar.

Menos correlaciones existen con las moléculas MHC de clase I. La más notable y consistente es la asociación entre HLA B27 y espondilitis anquilosante. Pueden existir correlaciones entre polimorfismos en promotores de clase II del MHC y la enfermedad autoinmune.

Las contribuciones de los genes fuera del complejo MHC siguen siendo objeto de investigación, en modelos animales de la enfermedad (estudios genéticos extensos de Linda Wicker de la diabetes en el ratón NOD), y en pacientes (análisis de ligamientos de Brian Kotzin de susceptibilidad al lupus).

Respecto a los factores ambientales, desde Barcelona, Biola M. Javierre, citado en la revista Discovery Medicine, señala que se han observado asociaciones temporales entre algunas exposiciones ambientales y la aparición de autoinmunidad, y relaciones entre patrones de estacionalidad en las fechas de nacimiento y el desarrollo de la autoinmunidad (Samuelsson y Carstensen, 2003; Sarkar, 2005)

Muchos factores ambientales como la exposición al humo de tabaco, agentes infecciosos, radiación ultravioleta y compuestos químicos se asocian significativamente con el desarrollo de enfermedades autoinmunes. La mayoría de estos factores ambientales pueden inducir directa o indirectamente los cambios epigenéticos, que modulan la expresión génica y por lo tanto se asocian con cambios en la función celular inmune. Por esta razón, la epigenética proporciona una fuente de mecanismos moleculares que pueden explicar los efectos ambientales sobre el desarrollo de trastornos autoinmunes.
Asimismo, ciertos productos químicos pueden reaccionar con componentes propios del cuerpo para generar nuevas moléculas antigénicas (Mintzer et al., 2009). Por ejemplo, el humo del tabaco puede convertir arginina en citrulina. También los metales pesados, especialmente el mercurio y el plomo (especialmente de las amalgamas dentales).

El Dr. Mariano Bueno, con más de 3 años de experiencia en el tratamiento de las enfermedades autoinmunes, señala que en casi el 100% de los casos de enfermedades autoinmunes hay una infección intestinal concomitante, normalmente por candida albicans y con muvha frecuencia, además, por algunos virus crónicos, como el citomegalovirus (CMV), el virus de Epstein Barr (EBV), el herpes simplex 1 y 2, o el varicela-herpes zóster.

En los últimos años, se está comprobando que muchos de los pacientes diagnosticados de alguna de las enfermedades autoinmunes mencionadas, en realidad lo que tiene  es una Enfermedad de Lyme. Ello ha hechoque el Dr. Mariano Bueno se haya tenido que formar y acreditar en Estados Unidos por la ILADS (International Lyme and Associated Diseases Society), para tratar la Enfermedad de Lyme, dado el inmenso número creciente de pacientes no diagnosticas o diagnosticados erróneamente con una enfermedad autoinmune que en realidad no tienen y cuyo tratamiento es completamente contrario. Hay que sospechar la enfermedad de Lyme en toda enfermedad autoinmune que se agrava o no se acaba de controlar con el tratamiento prescrito.

Tratamiento de las enfermedades autoinmunes de una forma individualizada

Seguramente el secreto de Biosalud en el tratamiento de las enfermedades autoinmunes radica en el tratamiento totalmente individual y atendiendo al caso concreto de las causas de la enfermedad.

Si las enfermedades autoinmunes tienen una base genética, lo primero que haremos será realizar al paciente un análisis completo de su carga genética y una exhaustiva historia clínica, para buscar los factores ambientales y genéticos que han podido influir en el surgimiento en su organismo de la enfermedad autoinmune.

Pero vamos más allá. En Biosalud, tenemos claro, con más de 30 años de experiencia, que la enfermedad autoinmune, en general, aparte de esos condicionantes ambientales y genéticos, empieza siempre en el intestino.

Por eso tenemos que tener muy en cuenta el aspecto de la nutrición y la funcionalidad intestinal de ese paciente, descartando con algunas pruebas específicas la existencia de algunas enfermedades intestinales, como la candidiasis crónica intestinal. Si no hacemos esto, el paciente mejorará, pero no se curará. Con ese fin, realizaremos además unas pruebas que van a determinar si esa persona en concreto tiene deficiencias de alguna vitamina, mineral, aminoácido o enzima. Asimismo, analizaremos si existen sustancias tóxicas en el organismo.

Tanto los factores nutricionales negativos como las sustancias tóxicas actúan como sobrecargas para el sistema inmunitario, que junto con la tendencia genética, van a activar el proceso de la enfermedad autoinmune.

El objetivo final va a ser siempre que con el tratamiento vayamos eliminando todos esos factores externos y ambientales y todas las circunstancias que tienen que ver con la enfermedad autoinmune, para posteriormente, por medio de la Biomedicina Inmunogenética, intentar desactivar la carga genética activada que ha servido de arma para que se manifieste la enfermedad. Esta es la razón por la cuál es tan importante el análisis o prueba inicial, en la que detectaremos si influyen determinadas radiaciones, metales pesados, o si hay infecciones de bacterias, virus, hongos y parásitos.

La mejor noticia es que el paciente enseguida empieza a notar cambios a nivel sintomático, sin los efectos secundarios que pueda tener un tratamiento a base de cortisonas, por ejemplo.

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