Levotiroxina e hipotiroidismo: Todo lo que necesitas saber

El  hipotiroidismo es una enfermedad frecuente, sobre todo entre mujeres de mediana edad, que puede tener origen autoinmune. Por ello, vamos a explicarte en qué consiste y cómo ayuda un tratamiento como la levotiroxina. 

¿Qué es el hipotiroidismo? 

Denominamos así a una enfermedad causada porque la glándula tiroides no genera la cantidad necesaria de ciertas hormonas fundamentales. Entre ellas, la T4 y la T3, cuya síntesis es regulada por la TSH, que a su vez es secretada en la hipófisis.

Son las llamadas hormonas tiroideas y se encargan de regular el metabolismo del cuerpo. Cuando existe escasez de ellas, la TSH aumenta tratando de que la tiroides produzca más. Sin embargo, el hipotiroidismo lo impide. La consecuencia es una disminución de la actividad general del organismo. Y esto afecta tanto a funciones cardíacas como neuronales o digestivas.

Causas del hipotiroidismo

La causa más común de esta enfermedad es la llamada tiroiditis de Hashimoto, que provoca fenómenos de autoinmunidad. A su vez, estos últimos producen la destrucción de la tiroides. Es el propio organismo el que no reconoce a esta glándula y la ataca con anticuerpos producidos por el sistema inmunitario.

Otros motivos menos habituales por los que puedes sufrir esta dolencia son el carcinoma de tiroides y el tratamiento con yodo radioactivo, el hipertiroidismo o la cirugía en esta glándula.

Síntomas del hipotiroidismo

De acuerdo con todo lo anterior, debes saber que los principales síntomas de esta enfermedad son el cansancio y la fatiga, una especial sensibilidad al frío, la apatía y el aumento de peso. No obstante, también pueden aparecer otros como fragilidad de cabellos y uñas, sequedad de la piel e incluso depresión.

Si crees que padeces esta dolencia, debes buscar tratamiento, ya que en casos extremos puede derivar en enfermedades más graves.

Tratamiento del hipotiroidismo: la levotiroxina

Afortunadamente, esta enfermedad tiene un tratamiento relativamente sencillo que permite llevar una vida completamente normal. A través de la medicación, sustituimos lo que no produce la glándula tiroides.

Concretamente, si padeces esta dolencia, el tratamiento con levotiroxina, que reemplaza a la hormona T4. La levotiroxina es una hormona que debe combinarse con otras terapias, farmacológicas o no. Esta última tiene una prolongada vida en el cuerpo y, además, se encarga de producir T3. Con ello, no es necesario que se haga un aporte extra de la T3 como parte del tratamiento.

Una vez el facultativo ha establecido la dosis adecuada, se debe controlar de forma periódica cómo está actuando el tratamiento para te realizaremos análisis periódicos para ver tus niveles de T4 y T3 y ajustar la dosis de levotiroxina. Sin embargo, te interesa saber que es una enfermedad crónica. Pero la buena noticia es que, bien tratada, no te producirá limitaciones en tu día a día.

No obstante, el mejor tratamiento contra el hipotiroidismo es el integral. A la levotiroxina, que puede lo más importante, con un enfoque de medicina integrativa te darán unas pautas añadidas. Así, te aconsejarán una dieta que no incluya alimentos con mucha fibra o soja, ya que estas dificultan la absorción de levotiroxina y, también, te recomendarán ejercicio físico.

En conclusión, el hipotiroidismo es una enfermedad que se produce por el mal funcionamiento de la glándula tiroides. Aunque crónica, con el tratamiento adecuado, podrás llevar una vida completamente normal.

Las nueces: un alimento para la prevención de enfermedades

En nuestra dieta contamos con alimentos cercanos y tradicionales que cuidan muy bien de nuestra salud. Las nueces son uno de ellos. Alimento típico de las épocas más frías que cuida nuestro corazón.

Mantener una dieta equilibrada tiene incontables efectos positivos sobre la salud. Una buena gama de alimentos variados ayudará a preservar nuestro bienestar físico y fomentará nuestra salud cardiovascular. Si elaboramos una lista de productos que no pueden faltar en una alimentación equilibrada, los frutos secos encabezarían el ranking, y las nueces ocuparían los primeros puestos del inventario.

Las nueces, un alimento rico y con muchas propiedades

Este fruto pequeño, de cáscara leñosa, es un prodigio. Tiene una forma parecida a un pequeño cerebro y su sabor recuerda a madera dulce, tierna y muy sabrosa. Su aporte calórico es alto, por lo que es recomendable comer entre 5 y 7 nueces al día. Con esto es suficiente para prevenir problemas cardiovasculares, puesto que las nueces son ricas en ácidos grasos Omega-3, cuya función es proteger el corazón.

Las nueces aportan un buen número de nutrientes esenciales, entre los que se incluyen grasas saludables, vitaminas, minerales y fibras. Gracias al Omega-3 se regula el colesterol malo y la cantidad de lípidos en la sangre, lo cual produce un impacto positivo sobre el sistema cardíaco. De hecho, los estudios científicos han demostrado no solo que el consumo de nueces está asociado a las enfermedades cardíacas o el ictus sino que esto es así porque reducen, a la vez que mejoran las partículas del colesterol «malo».

Además, mejora la calidad de las partículas de colesterol y triglicéridos, que también reducen su número. Esto mejora el revestimiento de las arterias y disminuye la posibilidad de padecer trombos en la sangre que pueden provocar un ataque cardíaco.

También se asocia el consumo de las nueces con una disminución del riesgo de padecer enfermedades respiratorias e incluso algunos tipos de cáncer gracias a su efecto antioxidante y antiinflamatorio.

Otros beneficios de las nueces

De acuerdo con algunos estudios recientes, el consumo habitual de nueces y otros frutos secos como las almendras favorece otros aspectos de la salud, más allá del corazón. Estos son algunos de ellos.

  1. Ayudan a regular el peso. A pesar de ser tan calóricas, con la ingesta de una porción diaria de frutos secos, la mitad de la cual sea a base de nueces, el riesgo a engordar se reduce hasta un 15 %. Esto se debe a que, gracias a su alto contenido en fibra, provoca sensación de saciedad.

2. Favorecen la salud intestinal. De acuerdo con un estudio, tomar 43 gramos diarios de nueces durante 2 meses aumenta las bacterias favorables presentes en el intestino que componen el microbioma, imprescindible para gozar de una buena salud intestinal.

3. Ayudan en la salud del cerebro. Los antioxidantes y antiinflamatorios que aportan las nueces reducen la inflamación del cerebro que causa trastornos cognitivos en personas de edad avanzada. La vitamina E contenida en las nueces y en los frutos secos también ayuda en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

Otros alimentos saludables para el corazón y la prevención de enfermedades

La lista que compone estos alimentos es larga y variada. Algunos de ellos son:

• El chocolate negro: ayuda a la flexibilidad de las arterias.
• El té verde: disminuye la grasa en la sangre.
• El aceite de oliva: gracias a su composición en ácidos grasos y antioxidantes.
• Las legumbres: favorecen niveles saludables de colesterol en sangre.

Por otra parte, se encuentran los llamados «súperalimentos». De todos los que se encuentran bajo el paraguas de esta denominación, la mayor parte son alimentos o sustancias menos comunes para nosotros que el aceite de oliva o las propias nueces, pero que se pueden encontrar en numerosos establecimiento.

En Biosalud Day Hospital, como especialistas en medicina biológica, damos a la alimentación gran importancia dentro de los tratamientos pero también como medio para mantener una vida saludable. Este es nuestro gran objetivo, que todos incorporemos la alimentación como parte de un vida saludable para que nuestro desarrollo y envejecimiento, sean saludables.

El frío afecta más a las personas mayores ¿por qué?

Las personas mayores son más sensibles a diferentes estímulos pero ninguno les afecta tanto como el frío. La causa está en el deterioro de la función inmunitaria de la grasa.

El envejecimiento es un fenómeno que afecta a todas las personas a lo largo de la vida.  Cuando transcurre de forma natural, las células y funciones del organismo van perdiendo su capacidad, pero en principio este proceso no conlleva ningún trastorno más allá de las progresivas limitaciones del propio envejecimiento.

Sí es cierto que el deterioro de diversos elementos del organismo, hacen que las personas mayores sean más susceptibles a diversos estímulos y tengan una mayor propensión a desarrollar trastornos autoinmunes. 

La caída de las temperaturas tiene consecuencias a nivel físico en todas las personas, pero especialmente en las personas mayores. Esto se debe a algunas características de las células adiposas. Sí, cuando se dice que la grasa “nos protege del frío”, estábamos en lo cierto, y ahora, gracias a un estudio de las universidades de Yale y la de California – San Francisco, sabemos por qué.

El papel de las células y los efectos del frío en los mayores

Este proyecto de investigación científico ha arrojado respuestas concretas a las preguntas que nos hacemos en relación a las personas mayores y el frío. Resulta que las células inmunitarias de la grasa están pensadas para protegernos de las bajas temperaturas. Sin embargo, esta función puede deteriorarse con el tiempo, haciendo que las personas padezcan más inflamaciones debido al frío, así como un mayor número de enfermedades crónicas.

El estudio, publicado en la revista ‘Cell Metabolism’, utilizó como muestra a una serie de ratones en los que se estudió la evolución del tejido adiposo. Resultó que las células innatas, que se dedican a restablecer el calor corporal, podían causar muerte inducida por el frío debido al deterioro de sus funciones. Con el tiempo, estas células pierden su capacidad de acción y, tanto ratones como personas, se vuelven más vulnerables a los daños de las bajas temperaturas.

¿Qué peligros tiene el frío para las personas mayores?

Uno de los principales riesgos que tiene el frío para las personas de estas edades es la rigidez de las articulaciones. Además, los huesos pueden resentirse y tener mayor facilidad para dañarse en personas mayores de salud débil. Uno de los motivos es que el frío contrae la materia, haciendo que cualquier elemento del cuerpo sea menos flexible en general.

Además de este aspecto motor, las personas mayores pueden sufrir problemas para respirar, tales como bronquitis, amigdalitis o neumonías. En personas de avanzada edad, este tipo de enfermedades pueden causarles dificultades respiratorias graves. Las personas que son incapaces de inspirar y espirar de forma repetida, pueden sentir ahogos de diferente tipo.Muchas personas de esta edad viven solas, por lo que pueden exponerse a enfermedades respiratorias severas sin los cuidados adecuados.



También las capas superficiales de la piel pueden secarse y rasgarse con el frío. Las personas mayores no cuentan con tanta vitalidad epidérmica, ni con la capacidad para regenerarse de forma rápida. Igualmente, las heridas pueden tardar más en curarse y cicatrizarse de forma segura en personas mayores.

Está comprobado que puede haber una serie de daños a nivel cognitivo, ya que las personas mayores tienen más dificultad para razonar y comunicarse.

Y además, está el virus de la gripe, que en invierno afecta a más del 10 por ciento de la población mayor porque el virus se propaga más rápidamente en bajas temperaturas y mayor humedad.

Esta relación de síntomas corresponden a procesos de envejecimiento biológico. Sin embargo, a estos pueden sumarse  procesos de envejecimiento patológico   que tienen que ver con el estrés oxidativo o con una mayor liberación de radicales libres.

¿Qué se puede hacer para prevenir los daños causados por el frío?

Las personas mayores deben contar con calefacción apropiada en casa y evitar salir durante las horas en las que las temperaturas son más bajas. No obstante, conviene ventilar bien las habitaciones de la casa por la mañana.

Es importante que estén correctamente abrigados y que ingieran alimentos apropiados para las bajas temperaturas, siempre comida caliente y especialmente caldos, sopas o infusiones que preparan el cuerpo y reconfortan.

Lo esencial es que sean controladas por especialistas a nivel médico para hacer seguimiento de su salud, y por parte de familiares o personas cercanas, un seguimiento de sus hábitos y rutinas en estos momentos del año.

 

https://biosalud.org/blog/claves-para-retrasar-el-envejecimiento/

 

 

Evolución coronavirus en España


La gestión de la pandemia provocada por el Covid-19 ha evolucionado conforme hemos ido conociendo los efectos de la enfermedad, su comportamiento y la incidencia. Las medidas tomadas a nivel individual y local han sido eficaces y volvemos a la normalidad, pero hay unas pautas que todavía están vigentes.

El primer caso de covid-19 en España fue confirmado en La Gomera, el día 31 de enero de 2020. El paciente era un turista alemán que fue ingresado en la isla con síntomas y sus análisis resultaron positivo en coronavirus. Esta persona se había contagiado en Alemania, a través de una persona infectada con el virus.  Fue el 24 de febrero cuando el virus dio el salto a la península, los primeros casos se detectaron en Cataluña, la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid. A partir de este momento, los casos en España evolucionaron y se inició una época de cambio que desembocaría en la llamada “nueva normalidad”.

El 14 de marzo de 2020 se decretó el Estado de Alarma, una situación de la que hubo 6 prórrogas, hasta el 21 de junio. Esta situación excepcional, que se repitió de nuevo a final de 2020, tenía dos objetivos: evitar la propagación del virus y movilizar todos los recursos necesarios para combatir el covid-19, especialmente los recursos sanitarios.

En aquel momento poco sabíamos de un virus que se ha extendido por todos los países del mundo afectando a más de 200 millones de personas y provocando 4,5 millones de fallecimientos. Estados Unidos, India, Brasil y Reino Unido encabezan unas dramáticas cifras que, en España, también han golpeado: casi cinco millones de personas infectadas y más de 85.000 personas fallecidas.

Evolución en la detección del Covid-19

Los sectores sanitario y farmacéutico ha trabajado de manera intensa en los últimos meses: los primeros, para atender al día a día de los pacientes y los segundos, para encontrar un método masivo de prevención, una vacuna. En ambos casos ha tenido éxito a los que hay sumar el avance en los modelos de detección del virus.

La sintomatología ha sido una de las formas más ágiles y eficaces de prevención: ante la primera manifestación de síntomas compatibles con el covid o cercanía con personas contagiadas, la medida de confinamiento se impuso como automática, incluso sin esperar a los resultados de los análisis covid. Esto, que podía parecer un exceso de celo para muchas personas, también ha evitado contagios y sirvió para aliviar la carga del sistema de salud, saturado por la atención a esta pandemia.

El avance de la ciencia biomédica se centró en la investigación de varias líneas de acción con inversiones millonarias. En investigación y desarrollo de vacunas se estima que la inversión ha sido de 5.000 millones de euros. Una vez que se sabe que las vacunas no son cien por cien eficaces y que la respuesta inflamatoria a nivel pulmonar puede ser letal en este caso, se está investigando en una combinación de fármacos que bloqueen esta inflamación aguda (y sus efectos como la llamada, tormenta de citoquinas que provoca este distrés pulmonar.

Y aún con todas estas medidas, aparecieron las primeras personas con covid persistente, es decir, personas que han seguido manifestando síntomas del covid mucho tiempo después que la media.

¿Qué pautas de cuidado contra el Covid-19 hemos seguido?

La prevención contra el Covid-19 ha supuesto un curso acelerado sobre pautas de prevención de contagios. Todas las autoridades sanitarias, desde la Organización Mundial de la Salud hasta los responsables sanitarios locales, han insistido en estas 8 pautas:

  • Lavado frecuente de manos y uso de hidrogel.
  • Uso obligatorio de mascarilla.
  • Estornudar o toser en el antebrazo.
  • Evitar tocarse la cara.
  • Limpiar de forma asidua las superficies.
  • Mantener una distancia de seguridad de 1,5 metros entre personas
  • Ventilar los espacios cerrados

En un principio, además, llevábamos guantes, lavábamos la ropa o desinfectábamos la compra al llegar a casa. El uso de mascarilla y la distancia social han sido, y siguen siendo, las medidas más efectivas para luchar contra esta enfermedad.

Por otra parte, se ha hablado mucho de la necesidad de mantener un sistema inmune fuerte. Aunque es cierto que la mayor predisposición al contagio depende de diferentes factores de la salud de cada persona, así como de la peligrosidad del virus y de otros factores externos, lo mejor o peor que esté preparado nuestro cuerpo, influirá sobre nuestra capacidad para tener esta y otras enfermedades.

En condiciones normales, el sistema inmunitario nos defiende de forma eficaz. Si no, la mayor parte de la población estaríamos enfermas todo el tiempo. Lo que sí es cierto es que el cuidado de la salud y del sistema inmunitario son aspectos clave para aquellas personas con mayor predisposición a padecer enfermedades.

La valoración del estado de salud del sistema inmunitario se puede realizar a través de diferentes pruebas que analizan nuestro sistema intestinal, donde reside parte del sistema inmunitario, y las propias pruebas para detectar el covid-19.  

Para el cuidado del sistema inmune podemos contar con un tratamiento específico o adoptar pautas en nuestro día a día que nos ayuden.

¿Y ahora, qué sucede con el covid-19?

En la actualidad España se encuentra en una situación de riesgo bajo. Sin embargo, las medidas protectoras no se han levantado plenamente y tardaremos en quitarnos la mascarilla en los espacios cerrados. De hecho, muchas personas se van a sentir más seguras si la llevan. Lo que sí hemos hecho es tomar conciencia de cuidado preventivo y de la necesidad de preparar nuestro organismo para defenderse de manera eficaz antes las enfermedades.

Desde Biosalud vemos en la actualidad diferentes tendencias de comportamiento frente a la covid-19:

  • La de las personas concienciadas con la prevención y el cuidado de la salud y que integran las pautas contra el covid en su vida – no olvidemos que el virus, no solo no ha desaparecido, sino que sigue evolucionando con diferentes cepas.
  • La de quienes quieren volver al punto de partida y relacionarse sin ningún tipo de prevención.
  • La de aquellas personas que todavía no han recuperado su salud y que pueden presentar síntomas del síndrome postcovid. En este sentido, todavía hay mucho por estudiar ya que el periodo de tiempo de referencia no ha sido lo suficiente amplio como para conocer todas las consecuencias de esta pandemia.

Lyme crónico: ¿qué le pasa al enfermo cuando no se trata el Lyme?

¿Sabes exactamente en qué consiste la enfermedad de Lyme? Esta patología es cada vez más conocida sin embargo, no se conocen sus efectos a largo plazo ni su versión más compleja, el Lyme crónico.

La enfermedad de Lyme se trata de una infección que se transmite por la picadura de una garrapata infectada por la bacteria borrelia. Si no se detecta de manera temprana, puede provocar diferentes problemas de salud y convertirse en una enfermedad crónica y grave.  Los problemas para encontrar un diagnóstico certero y el comportamiento de la propia enfermedad, hacen que esta falta de detección sea frecuente.

¿Qué problemas de salud implica la enfermedad de Lyme?

Las garrapatas pueden adherirse en cualquier parte del cuerpo y, por su tamaño, lo más probable es que no nos demos cuenta -pueden ser tan pequeñas como la cabeza de un alfiler-. normalmente las encontramos en zonas con pliegues y más húmedas de la piel como las axilas o la ingle.

Si te han transmitido la bacteria borrelia y tienes la infección, uno de los síntomas que nos pueden indicar que hay una infección, es la erupción o mancha roja en la zona de la picadura. Junto al  eritema migrans, es posible que aparezcan otros síntomas como fiebre, escalofríos, dolor en las articulaciones, etc.

Esta situación se da en la fase temprana de la enfermedad, el Lyme precoz, aunque no siempre se manifiestan los síntomas y a medida que evoluciona la infección por nuestro organismo sin tratamiento, el deterioro del cuerpo es mayor y los síntomas, cuando aparecen, ya manifiestan una enfermedad crónica y grave.

El diagnóstico de Lyme resulta sencillo, por tanto, cuando sabemos que nos ha picado una garrapata, y además presentamos los síntomas mencionados o fiebre y dolor de cabeza en la fase aguda. Sin embargo, esta no es la situación más común y es cuando empieza el problema para los pacientes: sin un diagnóstico y una gran falta de conocimiento de esta enfermedad por parte de la medicina, el recorrido de especialistas y diagnósticos equivocados – esclerosis múltiple, fibromialgia, lupus…-  puede durar hasta dos años, un tiempo precioso para controlar los efectos del Lyme sobre nuestro organismo. En este periodo la calidad de vida del paciente puede verse seriamente mermada.

Esta evolución hacia un Lyme crónico implica que la bacteria ya se ha diseminado por todo nuestro organismo – por eso, se llama síndrome de multiinfección multisistémica; las manifestaciones de la dolencia pueden afectar a todos los órganos y sistemas de nuestro organismo. Por otra parte, se habla de síndrome post tratamiento de Lyme cuando, después de un Lyme precoz con diagnóstico y tratamiento antibiótico, persisten los síntomas de dolor, fatiga o dificultad para concentrarse al menos seis meses después de haber finalizado el tratamiento.

¿Cómo puede ayudar la medicina integrativa en el tratamiento del Lyme Crónico?

La medicina integrativa reúne las ventajas de la medicina convencional y las de la medicina natural, aprovechando todos los beneficios de ambas. En el tratamiento del Lyme Crónico, es prioritario el tratamiento antibiótico pero, al tiempo que se actúa para la desaparición de la borrelia y otras coinfecciones, hay que reparar el organismo en la medida en que se haya visto afectado.

Los sistemas nervioso y digestivo, pero también la musculatura, entre otros, son las principales dianas de la bacteria. Muchos pacientes se encuentran postrados en la cama o con una alimentación muy limitada porque su organismo no es capaz de asimilar aquello que ingiere. En cada caso, los síntomas y el alcance de la infección son diferentes y por esto, la medicina integrativa es tan eficaz.

Por una parte, por el enfoque con el que se trata al paciente, teniendo en cuenta la globalidad de sus síntomas, historia clínica, hábitos de vida…Por otra, la medicina integrativa aporta tratamientos naturales y sin efectos secundarios de manera que se permite que actúe el antibiótico al tiempo que se mejora la calidad de vida del paciente

Desde hace años, la medicina natural se ha visto relegada a un segundo plano en beneficio de la medicina convencional como único tratamiento. Si bien es cierto que la medicina convencional ha tenido un inmenso impacto positivo en nuestra calidad de vida, hemos olvidado que podemos complementarla con otros tratamientos, para conseguir un tratamiento integral contra muchas enfermedades y, a medio, un estilo de vida saludable.

Estos tratamientos se centran en aspectos globales del individuo como los fisiológicos, psicológicos y nutricionales. Debemos tener en cuenta que una mala salud o la capacidad para contraer enfermedades, se debe a múltiples factores entre los que se encuentran los malos hábitos alimenticios y conductuales. Esta situación, a la larga, acaba provocando un debilitamiento de nuestro sistema inmune.

En nuestro centro de medicina integrativa Biosalud, ofrecemos a los pacientes un tratamiento integral, que combina ambas especialidades, para conseguir un nivel óptimo de salud. Creemos que esta es la manera más efectiva de luchar contra cualquier dolencia, particularmente cuando se cronifican y se vuelven incapacitantes, como es el caso del Lyme crónico.

Los síntomas del estrés y estrategias para afrontarlo

La palabra estrés aparece en nuestras conversaciones a diario, la hemos normalizado y, sin embargo, esconde detrás un problema de salud emocional y físico que puede tener graves consecuencias.

El estrés, según la definición académica, es la “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos, a veces graves”. La tensión puede ser física o emocional, tiene su origen en un “factor estresante” y se manifiesta con ansiedad, incluso cuando el factor estresante no está presente. Es el estrés crónico, un estado de salud con el que podemos llegar a convivir sin darnos cuenta de cómo nos afecta.

Como explica el Dr. Cesáreo Fernández Alonso, Médico especialista en Geriatría. En el Libro del Corazón de la Fundación BBVA, la respuesta del estrés tiene tres fases, la primera es la fase de alarma, cuando la persona reacciona ante el factor estresor. L normal es que haya una adaptación al cambio y una recuperación. Si la respuesta continúa, el individuo se encuentra en una fase de resistencia; es decir, su respuesta de estrés se perpetúa y si esta se cronifica, la persona está en la tercera fase de agotamiento o distrés.

Hay unas señales que nos pueden estar indicando que estamos en una situación de estrés crónico, cambios en nuestros hábitos o molestias que debemos conocer:

  • Hábitos: alimentación excesiva o consumo de tóxicos
  • Síntomas del estado de ánimo: sensación de fracaso, conducta antisocial, pánico o angustia, mal humor, falta de concentración y de memoria.
  • Síntomas fisiológicos: dolores frecuentes, fatiga, febrícula, sudoración, sequedad de boca y garganta, molestias gastrointestinales, disfunción sexual y laboral, insomnio o problemas dermatológicos.

Estos síntomas, que pueden aparecer aislados o acumularse, pueden ocasionar problemas graves de salud con el tiempo:

Pero ¿Cómo llega una persona a esta situación de distrés o estrés patológico? Hay que diferenciar el estrés crónico del trastorno por estrés agudo o el trastorno de estrés postraumático que se producen, de diferente forma, días o semanas después de haber vivido un acontecimiento traumático y sus síntomas tienen una duración determinada.  Al tener su origen en un acontecimiento muy concreto y localizado, el pronóstico de este tipo de trastornos es bueno y se trata a nivel psicológico con psicoterapias como el EMDR, específicas para el tratamiento del trastorno por estrés post traumático.

La fase de agotamiento puede originarse porque el agente estresante agudo es muy intenso o sostenido en el tiempo. Además, esta respuesta se debe a trastornos de la personalidad que limitan los recursos de afrontamiento o enfermedades que afectan a la respuesta del sistema nervioso y neuroendocrino, provocando el estrés.

Las mujeres sufren más riesgo de enfermedad cardiovascular por el estrés

El riesgo de enfermedad cardiovascular tiene detrás diferentes causas y parece que afectan más a las mujeres. El sedentarismo (el 22,5 por ciento de las mujeres son sedentarias, frente al 19 por ciento de los hombres), la alimentación o el tabaquismo son factores de riesgo tradicionales y es posible modificarlos. Sin embargo, se apunta a la presión en el trabajo como un factor de riesgo que afecta cada vez a más personas y en mayor medida a las mujeres; las condiciones de trabajo en los aspectos laborales y sociales, la exigencia, además de la conciliación con los cuidados de niños o personas mayores, repercuten en mayor medida en las mujeres.

El riesgo cardiovascular no es la única consecuencia que puede tener el estrés para las mujeres: los problemas en el ciclo menstrual – síndrome premenstrual con síntomas intensos o los ciclos menstruales irregulares – y las dificultades para quedarse embarazadas se asocian a niveles de estrés altos.

Estrategias para afrontar el estrés

¿Qué podemos hacer para liberarnos de la tensión constante? ¿Cómo podemos identificar que estamos afectados por esos factores estresantes? Y es más ¿puede nuestro cuerpo recuperar la salud después de haber sufrido estrés crónico?

Lo primero que tenemos que hacer cuando identificamos el estrés o algunos de los síntomas que hacen más “cuesta arriba” nuestra vida, es acudir al médico. Un tratamiento para el estrés crónico puede tener efectos inmediatos, si es un tratamiento farmacológico, pero debemos tener en cuenta que el estrés crónico está muy relacionado con nuestra personalidad y el afrontamiento de las dificultades, y esto requiere un tratamiento a largo plazo, psiquiátrico y psicológico.

Otra de las claves es recuperar la salud y nuestro organismo. El estrés oxidativo, las afecciones a la piel o al sistema digestivo dejan huella: dificultades para hacer la digestión, falta de sueño, problemas de la piel o un cansancio que se puede recuperar. Con tratamientos que devuelven nuestro equilibrio de manera natural y de forma paralela al tratamiento médico convencional una persona que lleva años sufriendo estrés, puede volver a disfrutar de la vida.

La contaminación «legal» también afecta a la salud

Los niveles permitidos de contaminación en las ciudades ¿realmente nos protegen? un proyecto de investigación relaciona la contaminación «baja» con la mortalidad.

Los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud se dejan ver cada día. Sin embargo, una vez establecidos los niveles de contaminación que se consideran “seguros”, los efectos de la polución se siguen notando. El estudio Elapse Project investiga la asociación entre la contaminación atmosférica y la mortalidad en áreas en las que la polución está por debajo de los estándares determinados por las autoridades de la Unión Europea, Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud.

Los investigadores piden que se revisen los límites de sustancias contaminantes, los estándares y las directrices porque hay una evidencia de que la baja polución está asociada con la mortalidad. La investigación está basada en los cambios en la exposición a partículas finas, a dióxido de nitrógeno, al ozono y al carbono, siempre por debajo del límite permitido. Se relacionan leves incrementos en la exposición con una mayor mortalidad por causas naturales y la presencia de enfermedades respiratorias.

El asma se asocia a la exposición, a largo plazo, a la “baja” contaminación por combustibles fósiles.  Esta polución también está detrás del desarrollo de un EPOC o un empeoramiento del estado de salud quienes la sufren. El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en el mundo y, aunque por regiones varían mucho el tipo de partículas contaminantes prevalentes, lo cierto es que muchos factores constituyen un riesgo independiente, y hablamos de contaminación del aire tanto en interiores como en exteriores por los agentes antes mencionados o con partículas de asbestos, radón o arsénico.

Como mencionábamos, los responsables de este proyecto piden que se revisen los niveles aceptados de partículas contaminantes en el aire con la intención de prevenir estas y otras enfermedades en el futuro. A estos niveles de partículas, debemos sumar además los efectos del cambio climático sobre la calidad del aire.

La contaminación atmosférica y los niños

Uno de cada diez niños puede tener asma y la principal causa, es la contaminación derivada del tráfico de las ciudades.  La exposición al dióxido de carbono y a las partículas finas pueden desencadenar episodios fuertes de asma y los expertos en pediatría alertan de que la calidad del aire está empeorando, también por la falta de lluvia, lo que puede llevar a cronificar estos estados.

Otros riesgos de la contaminación en edades tempranas es la influencia en el desarrollo neurológico y las funciones cognitivas y el desarrollo físico y motor.

Por otra parte, la exposición a niveles elevados de contaminación por parte de la madre gestante, puede afectar al desarrollo de las células inmunitarias del bebé y predisponer a los niños a sufrir alergias o asma. Además, la polución eleva el riesgo de nacimiento prematuro.

A nivel mundial, se estima que el 90 por ciento de los niños respiran aire tóxico cada día y cada año, unos 600 mil niños mueren por alguna infección respiratoria aguda en las vías respiratorias bajas.

Los niños son más vulnerables ante cualquier ataque externo porque su organismo está en formación  y pueden ver comprometido su desarrollo. La medicina biológica, sin embargo, tiene en cuenta este nivel madurativo y los agentes externos como enfoque en diferentes tratamiento.

Los incendios forestales ¿también nos afectan? 

En las últimas semanas hemos vivido en España algunos de los incendios más trágicos de los últimos tiempos. Además de las consecuencias medioambientales y sociales de la devastación de miles de hectáreas, la salud de las personas que los viven de cerca, también se ve afectada.

Algunos síntomas de los incendios pueden ser normales durante un periodo de tiempo: la irritación en los ojos, la tos e irritación en la garganta e incluso la dificultad para respirar. Además, el dolor de cabeza y de pecho, los ataques de asma, el cansancio o la aceleración del ritmo cardíaco, afectan amuchas personas, especialmente mayores, niños y mujeres embarazadas.

El mayor riesgo, no obstante, lo sufren quienes tienen una enfermedad pulmonar o cardíaca previa.

Como en la contaminación por polución, la inhalación de partículas finas que se produce cuando se queman la leña y otras materias orgánicas, es la mayor amenaza para la salud ya que llegan a penetrar en los pulmones.

 

 

 

Aditivos alimentarios, todo lo que necesitas saber

Los aditivos alimentarios están en controversia con el auge de la comida natural. Seamos defensores o detractores, lo cierto es que están presentes en la compra que hacemos cada día.

La primera vez que se utilizó la sal como medio de conservación fue en China, hace unos 4.000 años. Al menos es la primera vez que encontramos documentada y desde entonces, la importancia de este aditivo se tradujo en rutas comerciales, obras de ingeniería o el desarrollo de sofisticados métodos de extracción. Gracias al uso de la sal, los alimentos podían conservarse y transportarse sin perder su inocuidad.

La seguridad de los alimentos para el consumo humano fue el primer objetivo del uso de los aditivos pero el desarrollo de la industria alimentaria y las demandas de los consumidores, han llevado a este sector al uso de aditivos para hacer más atractivos los alimentos.

Como define la Organización Mundial de la Salud, los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden a los alimentos para mantener o mejorar su inocuidad, su frescura, su sabor, su textura y su aspecto. Podríamos decir que la sal o el azúcar son los aditivos más primitivos que conocemos y los más utilizados, y eso que la lista de aditivos que se utilizan hoy en día es larga, puedes descubrirlo en la normativa europea, es posible que nadie haya tenido la paciencia hasta ahora de contarlos.

Lo que sí sabemos es que el uso de aditivos es un sector muy regulado y solo están autorizados aquellos que se consideran inocuos en función de unas dosis máximas de uso establecidas por una comisión, el Codex Alimentarius y que evalúa un comité de expertos formado por técnicos de la FAO y de la OMS. A esta autorización se suma la regulación, más concreta, de la Unión Europea para cada aditivo y determina:

  • El nombre o referencia del aditivo
  • Los alimentos a los que no se pueden añadir aditivos y a los que sí
  • Las condiciones de uso de los aditivos
  • Los aditivos que no pueden venderse a los consumidores directamente

 Aunque la OMS divide los aditivos entre aromatizantes, preparadores de enzimas y “otros aditivos”, una clasificación basada en sus funciones o propiedades nos ayuda a comprender mejor el alimento que comemos. La Unión Europea describe 27 clases funcionales de aditivos. En general, se dividen entre aquellos que:

  • Mejoran la textura del alimento, su consistencia y aspecto: emulsionantes, estabilizadores o antiapelmazantes
  • Mejoran o conservan su valor nutricional: vitaminas y minerales
  • Conserva la salubridad del alimento: antioxidantes y conservantes
  • Controlan el equilibrio ácido/base o ayudan a la fermentación
  • Cambian el color y el sabor del alimento: curcumina, clorofilas, amarillo de quinoleína, carotenos, sorbitoles o sacarinas, entre otros.

¿Cómo reconocer los aditivos?

Como consumidores, tenemos la responsabilidad de saber lo que compramos. Sin embargo, por mucho empeño que pongamos en la lectura de las etiquetas, no es fácil saber qué hay detrás. La identificación básica de todos los aditivos es la letra E seguida de un guión y un número de tres o cuatro cifras. De estas cifras, la primera indica el tipo de aditivo si es colorante (identificado con el número 1) o un conservante (identificado con el número 2), por ejemplo.

En general, los espesantes o los estabilizantes y los gelificantes, son aditivos de origen natural pero también hay aditivos sintéticos como el ácido benzoico y el ácido sórbico y sus funciones son sobre todo de conservación.

Por otra parte, hay alimentos que nunca deben llevar aditivos. Son los llamados “alimentos no elaborados” y son aquellos que no han sufrido un proceso de modificación sustancial. Por ejemplo, limpiar, triturar, picar, deshuesar, ultracongelar y congelar, partir o moler. Además, no llevan aditivos los siguientes alimentos:

  • Miel
  • Aceites y grasasa de origen animal o vegetal, no emulsionaodos
  • Mantequilla y suero de mantequilla
  • Leche y nata pasteurizadas sin aromatizar y productos lácteos fermentados sin aromatizar
  • Agua mineral y todas las aguas embotelladas o envasadas
  • Café, extracto de café y té en hojas sin aromatizar
  • Pasta seca
  • Azúcar

Por otra parte, hay alimentos en los que no se permite la presencia de un aditivo colorante. Además de los citados anteriormente, encontramos los quesos curados y frescos, los hueves, harinas, pastas alimenticias, verduras y legumbres, pescados y confituras, entre otros.

Si queremos valorar en el momento de la compra el producto que nos llevamos a casa, tenemos aplicaciones móviles que podemos descargar de manera gratuita. Algunas, como Yuka, utilizan un sistema sencillo de “semáforo en función de la composición, el valor energético, los azúcares o la presencia de aditivos bajo sospecha. Otras aplicaciones como My Real Food analizan la lista de ingredientes y la información nutricional además de proponerte un estilo de vida. En general, este tipo de aplicaciones se basan en el concepto de “comida real” que rechaza cualquier alimento procesado y cargado de aditivos.

En Biosalud Day Hospital somos defensores de la comida natural, no solo como estilo de vida, sino como parte de los tratamientos personalizados. En ocasiones, la dieta que acompaña a un tratamiento es muy estricta y siempre elimina el azúcar y los alimentos procesados de la comida, al tiempo que incorpora alimentos eco que han recibido cantidades mínimas de insecticidas o repelentes.

¿Por qué hay controversia en torno a los aditivos alimentarios?

Se dice que el origen de la desconfianza que tenemos hacia los aditivos está en la lista de Villejuif, una lista de aditivos que se anunciaron como peligrosos sin ninguna evidencia, ya que la lista había sido confeccionada por un trabajador de una empresa de refrescos de la localidad francesa para manchar la imagen de la marca.

Lo cierto es que la lista de aditivos permitidos va evolucionando conforme se estudia el efecto a largo plazo de estas sustancias en el organismo. Ni siquiera hay un consenso entre países sobre la inocuidad de algunas de estos aditivos. Sucede, por ejemplo, con los antioxidantes. 

La medicina que mantiene tu buena salud

En un momento en el que tanto se habla de reforzar el sistema inmunitario para cuidar nuestra salud, queremos recordar los preceptos de la medicina biológica para dar “más vida a tus años y más años a tu vida”.

Los meses de enero y septiembre son meses de reflexión e inicio de proyectos personales que mejoren nuestra vida. Hacer deporte, dedicar más tiempo a la familia o comenzar a estudiar son algunos de los buenos propósitos que nos planteamos. La salud es una de nuestras principales preocupaciones y el cambio de hábitos donde ponemos mayor esfuerzo.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones nos cuesta cambiar nuestras rutinas y el esfuerzo por llevar una vida más saludable se hace cuesta arriba. Pero hay una solución y está en la medicina biológica, solo tenemos que aprender a mirar la salud desde una perspectiva global, entender que nuestro cuerpo tiene una fuerza curativa propia y cuidar todos los aspectos de nuestra vida por igual: nuestro organismo, nuestras emociones y el entorno en el que vivimos.

Conocer nuestro estado de salud, un buen punto de partida

¿Qué es una buena salud? Cuando nos hacemos un chequeo ¿qué estamos buscando? En una persona sana, un chequeo médico  es un recurso preventivo. Una pruebas adecuadas nos pueden indicar si todos elementos que hacen que nuestra “máquina perfecta” funcione bien, están equilibrados y activos.

Como explicábamos en este artículo , la Organización Mundial de la Salud recomienda la realización de un chequeo anual a partir de los 60 años. Un chequeo consiste en un conjunto de pruebas que, en la medicina convencional comprenden un análisis de sangre y de orina, la revisión de la tensión arterial y del funcionamiento del corazón y el análisis del sistema respiratorio con radiografías de tórax y pruebas de espirometría.

En un análisis de sangre se puede determinar el correcto funcionamiento de las células que la componen: las que transportan oxígeno y las que protegen nuestra salud. Por otra parte, en un análisis podemos medir parámetros como el colesterol y los triglicéridos o la glucosa, entre otros.

La medicina biológica plantea conocer nuestro estado de salud desde cuatro perspectivas: funcional, estructura, bioquímica y biofísica y sumamos a las pruebas convencionales, el análisis de los agentes que pueden estar aportando una mayor toxicidad a nuestra salud. En un momento en el que las alergias y las enfermedades autoinmunes están aumentando su prevalencia, estos factores son determinantes.

Cinco pautas para vivir con salud

Según los fundamentos de la medicina biológica, la promoción de la salud se basa en:

  • La implicación individual de las personas. Tanto si queremos estar sanos como si estamos en un tratamiento médico, las personas debemos ser sujetos activos en este proceso vital. Tener consciencia de nuestro cuerpo y tomar decisiones y hábitos de cuidado será nuestra mejor arma de defensa.
  • El uso de todos los medios, convencionales y alternativos, para mantener o reparar nuestro sistema inmunitario. Cuando hablamos de métodos alternativos hacemos hincapié en la alimentación – al igual que se hace desde medios de divulgación de universidades como Harvard – y la nutrición. En cualquier caso, la combinación de métodos y terapias siempre tiene que realizarse bajo supervisión médica. Nuestra filosofía rechaza las terapias alternativas sin base científica y sin eficacia demostrada.
  • El cuidado de todos los aspectos de la salud: el organismo, los aspectos emocionales y espirituales y la socialización y vida en comunidad.
  • El uso, siempre que sea posible, de medidas no invasivas.
  • El apoyo de médicos que nos escuchen y trabajen con una mentalidad abierta que les impulse a buscar respuestas a las inquietudes de cada paciente y a contar con las especialidades que se requieran en cada caso.

El verano y las consecuencias que puede provocar en la piel


Una de las cosas que más nos gusta del sol es el bronceado que nos deja en la piel. A muchas personas les hace verse mejor. Pero debemos controlar la exposición al sol, sobre todo si tenemos enfermedades de la piel.

Las enfermedades de la piel pueden afectarnos todo el año. De hecho, hay muchos factores implicados en su aparición, muchos expertos afirman que la piel es el órgano más afectado por los aspectos emocionales de nuestra vida.

Lo cierto es que el sol puede agravar algunos síntomas de estas enfermedades de la piel pero no solo eso, el cloro de la piscina, el cambio de alimentación o la relajación en vacaciones después del estrés, pueden afectarnos.

Enfermedades que empeoran en verano y tratamiento

A continuación, vamos a enumerar una serie de enfermedades que con el sol empeoran y son perjudiciales para nuestra salud:

  • Rosácea: es una afección de la piel que provoca enrojecimiento y vasos sanguíneos visibles en la cara. También pueden aparecer pequeñas protuberancias rojas. Esta afección aparece en pieles extremadamente sensibles y uno de los factores que la empeoran es la luz solar. Esta enfermedad no tiene cura, aunque existen tratamientos dermatológicos (cremas hidratantes o emulsiones especializadas) que ayudan a controlarla y reducir las molestias que provoca.
  • Dermatitis seborreica: provoca la formación de escamas y enrojecimiento en las zonas más grasosas de nuestro cuerpo. En verano, es una afección que suele empeorar, pues se ve afectada por la sudoración, el cloro de las piscinas y la utilización de gorros o gafas. Para tratarla se suelen usar productos suavizantes que ayudan a hidratar y proteger la piel.
  • Hongos: pueden aparecer tanto en las uñas de los pies como en la propia piel. El calor y la sudoración hacen que nuestras prendas de vestir retengan mucha humedad, algo que ayuda a los hongos a desarrollarse. En el caso de los hongos en las uñas de los pies, también favorecen su aparición que caminemos por ambientes húmedos o excesivamente cálidos. En los de la piel, lo más eficiente es usar una crema especializada con efecto antimicótico. Para los hongos de las uñas, el médico suele recetar medicamentos antifúngicos que se toman vía oral o se aplican directamente en la uña.
  • Manchas en la piel provocadas por el sol: después de exponerse sin protección solar a los rayos ultravioleta, es posible que aparezcan en la piel varios tipos de manchas. Las hay de color blanco que salen a causa de una alergia producida por el sol y otras que tienen formas irregulares y son de color oscuro. Ambos tipos de manchas contribuyen al envejecimiento cutáneo e incluso pueden influir en nuestra autoestima. Estas manchas son complicadas de eliminar, así que lo mejor es utilizar un protector solar adecuado cuando vayas a estar expuesto demasiado tiempo al sol.

Además, si padeces alguna alergia cutánea, 


debes mantener unas pautas y tener cuidado con los alérgenos a los que eres mas sensibles.

En cualquier caso, debemos ser muy cuidadosos a la hora de tomar el sol o acudir a las piscinas. Es muy importante protegernos bien con protección solar y darnos una buena ducha de agua dulce después de haber estado en contacto con el agua de las piscinas o del mar.