Fisioterapia vascular: tratar el linfedema primario

Ejercicios para mejorar la circulación linfática

La fisioterapia vascular es una de las formas de tratar un linfedema, que se produce cuando la linfa no es drenada adecuadamente por el sistema linfático provocando una hinchazón por la acumulación de líquido en los tejidos blandos.

Fisioterapia vascular. Linfedema

La linfa se lleva desde los tejidos al sistema venoso por el sistema linfático hasta devolverla de nuevo al sistema venoso en las venas subclavias

Las personas a las que se les ha extraído un ganglio de la axila o de la ingle por cáncer o que han recibido radioterapia y desarrollan esclerosis ganglionar son los pacientes con el riesgo mayor de padecer un linfedema.

Se distingue entre linfedema primario, que no tiene causa aparente, es congénito y hace que las vías linfáticas no funcionen bien o linfedema secundario, cuando el sistema linfático se ha modificado alterándose por alguna operación quirúrgia, infección o traumatismo.

El sistema linfático es básicamente el sistema de alcantarillado de nuestro cuerpo. Aunque tiene millones de vasos, igual que el sistema de la sangre, no tiene un corazón fuerte para mantener la linfa en movimiento. En cambio, la linfa se mueve al respirar, caminar, por la actividad intestinal, y por la acción muscular. A medida que los músculos se tensan, los vasos linfáticos se aprietan y la linfa es empujada y se filtra a través de los ganglios linfáticos en su camino de regreso a las venas y el corazón.

Tenemos que mantener la linfa en movimiento de manera eficiente y una forma es a través del ejercicio. Otra es un tablón de deslizamiento o incluso unidades de inversión que nos permiten colgarnos boca abajo. Pero el drenaje linfático también puede ser facilitado por la manipulación del cuerpo de las siguientes maneras:

  • Estimulación del punto de reflejo
  • El “ordeño” de la linfa
  • Tracción axilar

Estimulación del punto de reflejo

Hay un punto reflejo que ayuda a estimular el drenaje linfático en el cuerpo superior. Se encuentra en la parte inferior del hueso del pecho, o esternón. Frotar vigorosamente esta área durante unos dos minutos puede ayudar al drenaje linfático.

El “ordeño” de la linfa

Otra forma de ayudar a los ganglios linfáticos al drenaje es frotarlos suavemente u ordeñarlos hacia el corazón. Esto funciona muy bien, por ejemplo, con los dolores de garganta o la congestión nasal. Mediante el uso de un lubricante, se puede iniciar el masaje bajo la mandíbula y bajar hacia la garganta a cada lado del gran músculo de ambos lados del cuello.

A continuación, hay que empezar en la base del cráneo con los pulgares justo detrás de las orejas. Empujar debajo del cráneo, en el cuello, con una presión firme yendo lentamente hacia la clavícula. Continuar haciendo esto, y mover cada vez los pulgares más juntos hacia la columna vertebral.

Esta sencilla manipulación alivia los dolores de cabeza y la tensión en el cuello. Siempre hay que masajear el sistema linfático (así como el sistema circulatorio) hacia el corazón. Si te fijas, los terapeutas de masaje trabajan siempre hacia el corazón. La terapia de masaje es buena para la circulación y uno de sus beneficios es estimular el drenaje del sistema linfático.

Tracción axilar

Otra técnica importante y fácil es “la tracción axilar”, que significa algo así como “tirar de la axila.” Simplemente el paciente se acuesta boca arriba y tiene al fisioterapeuta al pie de su cabeza, coloca sus manos debajo de sus axilas, y tira suavemente directamente hacia su cuerpo. Mantiene los brazos a los lados. Tu “pareja” (el fisioterapeuta) debería mantener esta tracción, o tirar, durante 20 a 30 segundos. Después de un breve descanso, repite el procedimiento cuatro o cinco veces.

Fisioterapia vascular. Tracción axilar

Puedes realizar cualquiera de estos procedimientos diariamente. Antes de utilizar la inversión, sin embargo, hay que consultar con el médico, especialmente si estás embarazada o tienes la presión arterial alta, hemorragias, o enfermedades de tuberculosos, cáncer en la cavidad pélvica, apendicitis o úlceras en el estómago o el intestino.

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