El cuidado de los pacientes autoinmunes y la reducción de la mortalidad

Autoinmunes y mortalidad

Las enfermedades autoinmunes no sólo deterioran la calidad de vida de los pacientes, en ocasiones gravemente, sino que además llevan asociado un mayor riesgo de mortalidad.

La artritis reumatoide y el lupus, seguidas de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, son enfermedades autoinmunes que se relacionan con el fallecimiento prematuro de un elevado número de personas afectadas y el riesgo cardiovascular. En el caso de las patologías inflamatorias intestinales, además, el riesgo de ictus es mayor.

Esta es la conclusión general de un estudio que se realizó por un equipo del Instituto Hospital del Mar de investigaciones médicas y del IDIAP Jordi Gol, durante seis años con una muestra de un millón de personas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular.

Dada la elevada incidencia de algunas de estas patologías, el mayor riesgo de mortalidad estaría afectando a más de 300.000 personas solo en España. Por eso, la prevención y la reducción de los factores de riesgo son fundamentales.

Pero ¿por qué existe este mayor riesgo de mortalidad? Las enfermedades autoinmunes se dan por una suma de factores – predisposición genética, factores ambientales, estilo de vida….- y también sucede con esta mayor mortalidad. Como explicaba María Grau, una de las investigadoras, al presentar el estudio “parece ser que la interacción entre la inflamación, los factores metabólicos y la terapia, podría aumentar el riesgo cardiovascular y la mortalidad”.

¿Qué podemos hacer para reducir esta mortalidad? El diagnóstico temprano de las enfermedades autoinmunes contribuye a la eficacia del tratamiento y la prevención pero también es necesario conocer la conexión entre los factores que originan la enfermedad autoinmune y el riesgo cardiovascular.

Los factores que influyen en la mortalidad de los pacientes de Lupus

El lupus es una enfermedad que afecta al tejido conectivo y la piel de al menos cinco millones de personas en todo el mudo. Se calcula que de todas, entre el 10 y el 15 por ciento fallecerán de forma prematura, aunque también se considera que estas cifras se están reduciendo.

El dolor, los cambios en el estilo de vida y los aspectos emocionales son las principales dificultades a las que se encuentran estas pacientes. El lupus afecta sobre todo a mujeres en edad fértil y la carga genética tiene gran importancia; los antecedentes familiares de lupus o de otra enfermedad autoinmune son muy frecuentes. Como decíamos, hay diferentes factores que influyen, como en la mayor mortalidad, y que pueden ir cambiando.

Entre los factores demográficos que aumentan el riesgo de mortalidad se encuentran: pertenecer a una etnia no caucásica, la edad, la pobreza y la consecuente actitud frente a la enfermedad. También hay factores clínicos que influyen como el daño renal, la anemia, infecciones de repetición o el colesterol elevado. Este último factor está relacionado con el riesgo cardiovascular y constituye uno de los principales factores de prevención.

La experiencia del médico y el diseño del tratamiento también son importantes; el lupus afecta a diferentes órganos y no se comporta de la misma forma en ningún paciente. Por eso, la medicina personalizada se presenta como una de las opciones que mejores resultados pueden tener en la mejora de la calidad de vida de los pacientes y control de los síntomas y de la evolución de la enfermedad.

 

//Esta es información general y no sustituye a un diagnóstico ni prescripción de tratamiento médico. Ante cualquier duda o problema de salud, consulte a un especialista.//

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