La primavera no es la causa de tu alergia, puede ser tu intestino

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Las personas sufrimos cada vez más alergias de todo tipo aunque la que más nos afecta es la alergia al polen, típica de la primavera. Estas enfermedades van a más a causa de la contaminación ambiental , las intolerancias alimenticias y algunas afecciones intestinales.

Si has pasado mucho frío este invierno, tienes más probabilidades de sufrir alergia al polen. El nivel de esta alergia inhalatoria varía de un año a otro y en función de la zona geográfica en la que vivamos y el tiempo que ha hecho en invierno. El frío y la lluvia influyen en la cantidad de granos de polen en el ambiente cuando comienza la primavera: a más frío, más polen y más alergia.

Aunque en la primavera de 2018 sufriremos algo más que en 2017, lo cierto es que desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, prevén que este año la alergia al polen será moderada en el suroeste de España y leve en el resto de la península. En uno o en otro caso, esta enfermedad alérgica afecta a ocho millones de personas en este país, especialmente en las ciudades. Y esta cifra aumenta cada año.

La alergia puede surgir en cualquier momento de la vida, incluso ante sustancias que antes se venían tolerando perfectamente. Si nunca has sufrido una alergia al polen, estos son los síntomas que podrán ponerte en alerta:

  • reacciones relacionadas con la conjuntivitis como lagrimeo, picor de ojos o enrojecimiento
  • rinitis: goteo, estornudos y congestión nasal
  • fatiga o cansancio y dificultad para dormir
  • migrañas o dolor de cabeza
  • asma

Las personas que sufren alergia de forma constante saben que detrás de estos síntomas hay una reacción extraña y exagerada del sistema inmune, lo que no conocen es la causa. Desde la perspectiva de la Medicina Biológica, este es precisamente el factor más importante, conocer el origen de la reacción alérgica. Sabemos que el polen es sólo un desencadenante que activa los síntomas de un proceso alérgico que sufrimos de forma constante, con independencia de la estación del año. Si no, nos curaríamos de la enfermedad alérgica después de la primavera, y no es así.

En Biosalud Day Hospital sabemos que detrás de muchas de las alergias inhalatorias, se encuentra una intolerancia alimenticia, una candidiasis crónica e incluso una toxicidad por metales pesados. El sistema inmunitario se encuentra extendido por todo el cuerpo, pero sobre todo en el intestino por lo que la salud intestinal es fundamental para mantener el equilibrio en el sistema inmunitario.

Para conocer el origen de esta reacción alérgica en Biosalud realizamos una serie de pruebas diagnósticas que analizarán: la permeabilidad intestinal y la presencia, o no, de candidiasis, los metales pesados en el organismo, especialmente el mercurio y un análisis de intolerancias alimentarias.

Si bien nuestra prioridad es un tratamiento causal de la alergia, esto no significa que no actuemos sobre los síntomas, ya que sabemos que son molestos, como mínimo. Por eso, una vez identificado el alérgeno, evitaremos el contacto con esa sustancia en la medida de lo posible. En el caso de la alergia al polen, recomendamos:

  • ventilar la casa a primera hora de la mañana cerrando pronto las ventanas
  • utilizar el aspirador para limpiar la casa
  • llevar gafas de sol cuando se esté en la calle y ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa
  • viajar con las ventanillas del coche subidas
  • no realizar ejercicio físico en el exterior en los momentos de mayor concentración de polen en el aire.

¿Por qué somos cada vez más alérgicos?

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica estima que en el año 2030, uno de cada cuatro españoles tendrá alergia al polen. Apuntan a que las causas son la contaminación y el cambio climático. Para nosotros, la alimentación también es un factor importante.

La inhalación de partículas contaminantes que se encuentran en el aire de las ciudades afectan a las plantas, que se defienden de la contaminación generando las llamadas “proteínas de estrés”, con mayor capacidad de provocar una respuesta alérgica entre las personas.

En Biosalud consideramos que una alimentación rica en azúcares e hidratos de carbono refinados, por ejemplo, debilita el sistema inmune. De hecho observamos que cada vez también hay mayor incidencia de enfermedades autoinmunes, que también responden a un desequilibrio del sistema inmunitario.

Las plantas que más alergia al polen causan son las gramíneas (trigo, arroz, avena, mijo, centeno o cebada), seguidas del plátano de sombra, el olivo o el abedul. Todas ellas se ven afectadas por el cambio climático, que está modificando los ciclos de polinización.

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