La Hepatitis autoinmune es una enfermedad que se origina cuando el sistema inmunitario del propio paciente ataca el hígado causando inflamación y la muerte de las células de ese tejido. Se trata de una enfermedad crónica y progresiva que cursa con periodos de mayor o menor actividad y es una de las enfermedades autoinmunes con mayor persistencia.
La evolución de la enfermedad reviste gravedad ya que cursa de manera crónica con brotes más o menos graves que, si se mantienen, generan una fibrosis en el hígado y, como consecuencia, cirrosis e insuficiencia hepática.
Los factores genéticos (HLA-DR3/DR4) y los ambientales, como en otras enfermedades autoinmunes, se combinan para dar lugar a la enfermedad. Sin embargo, esto por sí solo no explica por qué el sistema inmunitario se altera atacando al propio organismo, en este caso, al hígado.
Entre los agentes desencadenantes, estos pueden ser infecciosos (virus de la Hepatitis A, B, C, el virus de Epstein Barr (EBV), del sarampión, y, según publicaciones recientes, vacunas como la de la gripe o COVD-19 pueden iniciar la respuesta autoinmune en personas predispuestas), tóxicos, farmacológicos (anabolizantes, anticonceptivos orales, minociclina, clorpromazina, fenitoína, diclofenaco y estatinas.
La enfermedad se detecta porque surge fiebre e ictericia, así como síntomas de disfunción hepática como pigmentación de la piel amarilla (ictericia), dolor en la parte alta y derecha del abdomen, náuseas y vómitos e hinchazón abdominal.
Los síntomas de esta enfermedad son similares a los de otro tipo de hepatitis. La inflamación que provoca en el hígado por agresión de las células defensivas del paciente, ocasionan cansancio por la inflamación, aumento a nivel bioquímico de las transaminasas, digestiones pesadas, molestias digestivas relacionadas con la ingesta de determinados alimentos, sobre todo las grasas, y una extenuación importante que impide llevar una vida normal.
Como especialistas en Medicina Biológica disponemos de varias técnicas que nos permiten controlar la Hepatitis autoinmune. Con frecuencia nos servimos de la INUSpheresis, la hipertermia molecular y muchas veces, la sueroterapia intravenosa específica.
Los tratamientos en Biosalud persiguen modificar el medio interno y son muy importantes las medidas nutricionales, la desacidificación y la regulación del sistema inmunitario que nos ayudará a parar el proceso.
Además, hay que tener en cuenta que el hígado es el órgano que tiene mayor capacidad por sí mismo para autoregenerarse, lo que facilita una opción de recuperación al menos parcial
Especialistas en Enfermedades Autoinmunes, Enfermedad de Lyme y tratamientos orientados a la Longevidad Biológica.