Levotiroxina e hipotiroidismo: Todo lo que necesitas saber

El  hipotiroidismo es una enfermedad frecuente, sobre todo entre mujeres de mediana edad, que puede tener origen autoinmune. Por ello, vamos a explicarte en qué consiste y cómo ayuda un tratamiento como la levotiroxina. 

¿Qué es el hipotiroidismo? 

Denominamos así a una enfermedad causada porque la glándula tiroides no genera la cantidad necesaria de ciertas hormonas fundamentales. Entre ellas, la T4 y la T3, cuya síntesis es regulada por la TSH, que a su vez es secretada en la hipófisis.

Son las llamadas hormonas tiroideas y se encargan de regular el metabolismo del cuerpo. Cuando existe escasez de ellas, la TSH aumenta tratando de que la tiroides produzca más. Sin embargo, el hipotiroidismo lo impide. La consecuencia es una disminución de la actividad general del organismo. Y esto afecta tanto a funciones cardíacas como neuronales o digestivas.

Causas del hipotiroidismo

La causa más común de esta enfermedad es la llamada tiroiditis de Hashimoto, que provoca fenómenos de autoinmunidad. A su vez, estos últimos producen la destrucción de la tiroides. Es el propio organismo el que no reconoce a esta glándula y la ataca con anticuerpos producidos por el sistema inmunitario.

Otros motivos menos habituales por los que puedes sufrir esta dolencia son el carcinoma de tiroides y el tratamiento con yodo radioactivo, el hipertiroidismo o la cirugía en esta glándula.

Síntomas del hipotiroidismo

De acuerdo con todo lo anterior, debes saber que los principales síntomas de esta enfermedad son el cansancio y la fatiga, una especial sensibilidad al frío, la apatía y el aumento de peso. No obstante, también pueden aparecer otros como fragilidad de cabellos y uñas, sequedad de la piel e incluso depresión.

Si crees que padeces esta dolencia, debes buscar tratamiento, ya que en casos extremos puede derivar en enfermedades más graves.

Tratamiento del hipotiroidismo: la levotiroxina

Afortunadamente, esta enfermedad tiene un tratamiento relativamente sencillo que permite llevar una vida completamente normal. A través de la medicación, sustituimos lo que no produce la glándula tiroides.

Concretamente, si padeces esta dolencia, el tratamiento con levotiroxina, que reemplaza a la hormona T4. La levotiroxina es una hormona que debe combinarse con otras terapias, farmacológicas o no. Esta última tiene una prolongada vida en el cuerpo y, además, se encarga de producir T3. Con ello, no es necesario que se haga un aporte extra de la T3 como parte del tratamiento.

Una vez el facultativo ha establecido la dosis adecuada, se debe controlar de forma periódica cómo está actuando el tratamiento para te realizaremos análisis periódicos para ver tus niveles de T4 y T3 y ajustar la dosis de levotiroxina. Sin embargo, te interesa saber que es una enfermedad crónica. Pero la buena noticia es que, bien tratada, no te producirá limitaciones en tu día a día.

No obstante, el mejor tratamiento contra el hipotiroidismo es el integral. A la levotiroxina, que puede lo más importante, con un enfoque de medicina integrativa te darán unas pautas añadidas. Así, te aconsejarán una dieta que no incluya alimentos con mucha fibra o soja, ya que estas dificultan la absorción de levotiroxina y, también, te recomendarán ejercicio físico.

En conclusión, el hipotiroidismo es una enfermedad que se produce por el mal funcionamiento de la glándula tiroides. Aunque crónica, con el tratamiento adecuado, podrás llevar una vida completamente normal.

El frío afecta más a las personas mayores ¿por qué?

Las personas mayores son más sensibles a diferentes estímulos pero ninguno les afecta tanto como el frío. La causa está en el deterioro de la función inmunitaria de la grasa.

El envejecimiento es un fenómeno que afecta a todas las personas a lo largo de la vida.  Cuando transcurre de forma natural, las células y funciones del organismo van perdiendo su capacidad, pero en principio este proceso no conlleva ningún trastorno más allá de las progresivas limitaciones del propio envejecimiento.

Sí es cierto que el deterioro de diversos elementos del organismo, hacen que las personas mayores sean más susceptibles a diversos estímulos y tengan una mayor propensión a desarrollar trastornos autoinmunes. 

La caída de las temperaturas tiene consecuencias a nivel físico en todas las personas, pero especialmente en las personas mayores. Esto se debe a algunas características de las células adiposas. Sí, cuando se dice que la grasa “nos protege del frío”, estábamos en lo cierto, y ahora, gracias a un estudio de las universidades de Yale y la de California – San Francisco, sabemos por qué.

El papel de las células y los efectos del frío en los mayores

Este proyecto de investigación científico ha arrojado respuestas concretas a las preguntas que nos hacemos en relación a las personas mayores y el frío. Resulta que las células inmunitarias de la grasa están pensadas para protegernos de las bajas temperaturas. Sin embargo, esta función puede deteriorarse con el tiempo, haciendo que las personas padezcan más inflamaciones debido al frío, así como un mayor número de enfermedades crónicas.

El estudio, publicado en la revista ‘Cell Metabolism’, utilizó como muestra a una serie de ratones en los que se estudió la evolución del tejido adiposo. Resultó que las células innatas, que se dedican a restablecer el calor corporal, podían causar muerte inducida por el frío debido al deterioro de sus funciones. Con el tiempo, estas células pierden su capacidad de acción y, tanto ratones como personas, se vuelven más vulnerables a los daños de las bajas temperaturas.

¿Qué peligros tiene el frío para las personas mayores?

Uno de los principales riesgos que tiene el frío para las personas de estas edades es la rigidez de las articulaciones. Además, los huesos pueden resentirse y tener mayor facilidad para dañarse en personas mayores de salud débil. Uno de los motivos es que el frío contrae la materia, haciendo que cualquier elemento del cuerpo sea menos flexible en general.

Además de este aspecto motor, las personas mayores pueden sufrir problemas para respirar, tales como bronquitis, amigdalitis o neumonías. En personas de avanzada edad, este tipo de enfermedades pueden causarles dificultades respiratorias graves. Las personas que son incapaces de inspirar y espirar de forma repetida, pueden sentir ahogos de diferente tipo.Muchas personas de esta edad viven solas, por lo que pueden exponerse a enfermedades respiratorias severas sin los cuidados adecuados.



También las capas superficiales de la piel pueden secarse y rasgarse con el frío. Las personas mayores no cuentan con tanta vitalidad epidérmica, ni con la capacidad para regenerarse de forma rápida. Igualmente, las heridas pueden tardar más en curarse y cicatrizarse de forma segura en personas mayores.

Está comprobado que puede haber una serie de daños a nivel cognitivo, ya que las personas mayores tienen más dificultad para razonar y comunicarse.

Y además, está el virus de la gripe, que en invierno afecta a más del 10 por ciento de la población mayor porque el virus se propaga más rápidamente en bajas temperaturas y mayor humedad.

Esta relación de síntomas corresponden a procesos de envejecimiento biológico. Sin embargo, a estos pueden sumarse  procesos de envejecimiento patológico   que tienen que ver con el estrés oxidativo o con una mayor liberación de radicales libres.

¿Qué se puede hacer para prevenir los daños causados por el frío?

Las personas mayores deben contar con calefacción apropiada en casa y evitar salir durante las horas en las que las temperaturas son más bajas. No obstante, conviene ventilar bien las habitaciones de la casa por la mañana.

Es importante que estén correctamente abrigados y que ingieran alimentos apropiados para las bajas temperaturas, siempre comida caliente y especialmente caldos, sopas o infusiones que preparan el cuerpo y reconfortan.

Lo esencial es que sean controladas por especialistas a nivel médico para hacer seguimiento de su salud, y por parte de familiares o personas cercanas, un seguimiento de sus hábitos y rutinas en estos momentos del año.

 

https://biosalud.org/blog/claves-para-retrasar-el-envejecimiento/

 

 

La contaminación «legal» también afecta a la salud

Los niveles permitidos de contaminación en las ciudades ¿realmente nos protegen? un proyecto de investigación relaciona la contaminación «baja» con la mortalidad.

Los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud se dejan ver cada día. Sin embargo, una vez establecidos los niveles de contaminación que se consideran “seguros”, los efectos de la polución se siguen notando. El estudio Elapse Project investiga la asociación entre la contaminación atmosférica y la mortalidad en áreas en las que la polución está por debajo de los estándares determinados por las autoridades de la Unión Europea, Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud.

Los investigadores piden que se revisen los límites de sustancias contaminantes, los estándares y las directrices porque hay una evidencia de que la baja polución está asociada con la mortalidad. La investigación está basada en los cambios en la exposición a partículas finas, a dióxido de nitrógeno, al ozono y al carbono, siempre por debajo del límite permitido. Se relacionan leves incrementos en la exposición con una mayor mortalidad por causas naturales y la presencia de enfermedades respiratorias.

El asma se asocia a la exposición, a largo plazo, a la “baja” contaminación por combustibles fósiles.  Esta polución también está detrás del desarrollo de un EPOC o un empeoramiento del estado de salud quienes la sufren. El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en el mundo y, aunque por regiones varían mucho el tipo de partículas contaminantes prevalentes, lo cierto es que muchos factores constituyen un riesgo independiente, y hablamos de contaminación del aire tanto en interiores como en exteriores por los agentes antes mencionados o con partículas de asbestos, radón o arsénico.

Como mencionábamos, los responsables de este proyecto piden que se revisen los niveles aceptados de partículas contaminantes en el aire con la intención de prevenir estas y otras enfermedades en el futuro. A estos niveles de partículas, debemos sumar además los efectos del cambio climático sobre la calidad del aire.

La contaminación atmosférica y los niños

Uno de cada diez niños puede tener asma y la principal causa, es la contaminación derivada del tráfico de las ciudades.  La exposición al dióxido de carbono y a las partículas finas pueden desencadenar episodios fuertes de asma y los expertos en pediatría alertan de que la calidad del aire está empeorando, también por la falta de lluvia, lo que puede llevar a cronificar estos estados.

Otros riesgos de la contaminación en edades tempranas es la influencia en el desarrollo neurológico y las funciones cognitivas y el desarrollo físico y motor.

Por otra parte, la exposición a niveles elevados de contaminación por parte de la madre gestante, puede afectar al desarrollo de las células inmunitarias del bebé y predisponer a los niños a sufrir alergias o asma. Además, la polución eleva el riesgo de nacimiento prematuro.

A nivel mundial, se estima que el 90 por ciento de los niños respiran aire tóxico cada día y cada año, unos 600 mil niños mueren por alguna infección respiratoria aguda en las vías respiratorias bajas.

Los niños son más vulnerables ante cualquier ataque externo porque su organismo está en formación  y pueden ver comprometido su desarrollo. La medicina biológica, sin embargo, tiene en cuenta este nivel madurativo y los agentes externos como enfoque en diferentes tratamiento.

Los incendios forestales ¿también nos afectan? 

En las últimas semanas hemos vivido en España algunos de los incendios más trágicos de los últimos tiempos. Además de las consecuencias medioambientales y sociales de la devastación de miles de hectáreas, la salud de las personas que los viven de cerca, también se ve afectada.

Algunos síntomas de los incendios pueden ser normales durante un periodo de tiempo: la irritación en los ojos, la tos e irritación en la garganta e incluso la dificultad para respirar. Además, el dolor de cabeza y de pecho, los ataques de asma, el cansancio o la aceleración del ritmo cardíaco, afectan amuchas personas, especialmente mayores, niños y mujeres embarazadas.

El mayor riesgo, no obstante, lo sufren quienes tienen una enfermedad pulmonar o cardíaca previa.

Como en la contaminación por polución, la inhalación de partículas finas que se produce cuando se queman la leña y otras materias orgánicas, es la mayor amenaza para la salud ya que llegan a penetrar en los pulmones.

 

 

 

El sol y las enfermedades autoinmunes

El sol marca el ritmo de toda la vida que hay en la Tierra, la hace posible. Sin embargo puede afectar la salud de las personas con enfermedades autoinmunes.

El sol es la fuente de vida más importante y es imprescindible para el desarrollo de los seres vivos. Las personas necesitamos el sol para mantener nuestro organismo equilibrado y, aunque presenta riesgos, sabemos como prevenir las consecuencias de una exposición excesiva al sol.

Sin embargo, las personas con enfermedades autoinmunes deberían alejarse de los rayos solares ya que puede conllevar un agravamiento de su enfermedad. En Biosalud somos conscientes de ello y queremos ofrecerte algunos consejos que te ayuden a llevar una vida más sana.

Fotosensibilidad y enfermedades autoinmunes

La enfermedad autoinmune se origina cuando el sistema inmunológico de nuestro cuerpo falla y comienza a atacar células sanas, confundiéndolas con agentes agresores. Pueden tener un origen genético pero los factores ambientales tienen una gran influencia sobre la aparición de estas patologías. Cuando el cuerpo reacciona y se genera un estado de autoinmunidad, pueden aparecer una serie de dolencias, las enfermedades autoinmunes, que pueden compartir síntomas.

Algunos de los síntomas compartidos por diferentes enfermedades autoinmunes podrían resumirse en:

  • Dolor o hinchazón en articulaciones.
  • Problemas de piel.
  • Dolor abdominal o dificultades digestivas.
  • Fiebre recurrente.
  • Glándulas inflamadas.

En cualquier caso, la sintomatología es muy amplia y diversa y cursa con diferentes grados de intensidad. De hecho, muchas personas podrían estar sufriendo una enfermedad autoinmune sin ni siquiera ser conscientes de ello, achacando las molestias al estrés laboral, personal o familiar.

Pero ¿qué ocurre con los rayos del sol? muchas personas con una enfermedad autoinmune adquieren fotosensibilidad; la exposición al sol activa algunos de los síntomas de su enfermedad y aparecen brotes de sintomatología con cierta duración.

En Biosalud somos especialistas en enfermedades autoinmunes y queremos ayudarte. Un diagnóstico acertado podría contribuir a tomar las medidas necesarias para aliviar tu dolencia, como por ejemplo, protegerte del sol. En este sentido, lo primero que recomendamos es mantener una pauta de fotoprotección durante todo el año, incluso los días nublados.

Radiación UV, radicales libres y enfermedad autoinmune

El sol nos envía luz que incluye radiación ultravioleta. Al interactuar con las células de nuestro cuerpo, provoca que estas comiencen a generar radicales libres. Cuando hay exceso de radicales libres, las células empiezan a deteriorarse y a envejecer. En este estado, podrían confundir a un sistema inmunológico dando paso a la enfermedad autoinmune.

Todos debemos protegernos de la radiación solar, pero mucho más aquellas personas que sufren algunas de las dolencias catalogadas como autoinmunes. Recientes estudios creen encontrar una relación entre los ciclos solares y la incidencia de enfermedades autoinmunes.

Y parece ser que se produce un aumento de estas dolencias durante los picos de actividad solar. Aún hay mucho que estudiar, pero cada vez parece estar más claro la mala influencia del sol en nuestro sistema metabólico.

Consejos de protección solar

Muchas enfermedades autoinmunes, como el lupus o la esclerodermia, cursan fotosensibilidad y los pacientes están acostumbrados a protegerse del sol. Sin embargo sabemos que la radiación UV empeora cualquier dolencia autoinmune. En Biosalud te recomendamos que sigas los siguientes consejos, utilizándolos en tu día a día.

  • Usa protección solar de factor elevado. Es tu mejor escudo contra la radiación UV. Concéntrate en la cara y en las zonas expuestas. Aplica cada dos horas mientras estés al aire libre.
  • El sobrecalentamiento influye negativamente. Intenta quedarte en el interior de los edificios en las horas más calurosas del día. Si estás obligado a moverte procura llevar siempre bolsas de gel de hielo o botellas de agua congelada que permitan refrescarte,
  • Si te expones al sol, evita daños mayores cubriéndote. Tapa sobre todo aquellas partes del cuerpo que sufren la dolencia.
  • Utiliza tejidos frescos como el algodón o el lino. Si puedes utiliza ropa que incorpore protección solar.

Recuerda que en Biosalud estamos a tu lado. Conocemos las enfermedades autoinmunes y podemos ofrecerte un tratamiento personalizado, acompañándote en todo el camino que conduce hacia tu mejora.

Comida procesada en la infancia, un hábito peligroso

En ocasiones, los niños nos sorprenden deseando comida de una cadena de comida rápida o un snack que todavía no han probado. Este deseo por la “comida basura” se lo introducimos los adultos y las consecuencias para la salud pueden ser irreversibles.

Llega el verano y en vacaciones, podemos relajarnos con la dieta. Incluso llevamos a nuestros hijos a algún restaurante de comida rápida como premio de final de curso o un día especial. Y es cierto que lo excepcional no crea un hábito pero es preferible mantener ciertos alimentos (y la publicidad) fuera del alcance de los niños ¿quieres saber por qué?

Además de ser adictiva, la comida procesada puede derivar en complicaciones como la obesidad, enfermedades inflamatorias y crónicas e incluso la depresión. Una mala alimentación, además influye en el desarrollo académico y extracurricular.

Riesgo de obesidad en niños

La comunidad médica y la sociedad en general están demandado una estrategia gubernamental para frenar la obesidad infantil. Sin embargo, mientras el precio de los alimentos afecte en gran medida a las economías familiares, es difícil que puedan cambiar los hábitos de alimenticios.

Con todo, mucho podemos hacer para evitar el riesgo de obesidad. El consumo de comida rápida lleva a una mayor cantidad de calorías y grasa o azúcares añadidos y está demostrado que los niños que comen este tipo de comida, tienen patrones alimentarios poco saludables. El mayor consumo de estos alimentos, resta espacio a las frutas y verduras, la fibra y todos los alimentos saludables y no procesados necesarios en la dieta.

La obesidad infantil es factor de riesgo de enfermedades en el presente del niño pero también en su edad adulta. A corto plazo, la obesidad se asocia con alteraciones metabólicas – diabetes o hipertensión, entre otras- y en la adolescencia con obesidad, se presentan hipertensión, altos triglicéridos o bajos niveles de “colesterol bueno”. Además, la obesidad en la adolescencia se relaciona con mayor riesgo de desarrollar un síndrome poliquístico ovárico. Apnea del sueño, asma o estrés son otras de las patologías que se han puesto en relación con la obesidad infantil.

En el largo plazo, la obesidad infantil y adolescente, se convierte en una obesidad adulta incrementa el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, diabetes o asma.

En este amplio artículo encontrarás más información sobre la obesidad y las enfermedades relacionadas. 

Pero ¿qué debe comer un niño? La respuesta es sencilla, lo mismo que un adulto,  pero en cantidades adecuadas a sus necesidades. Excepto las leches infantiles, que pueden ser necesarias en el crecimiento, no existen los alimentos infantiles que no estén justificados exclusivamente por el mercado. Las galletas para niños, los yogures o los zumos infantiles ¿qué aportan?

El problema de la comida procesada son, además, las cantidades. En numerosos anuncios vemos raciones desproporcionadas para las necesidades de un niño, y es esto lo que puede llevarles a pedir este tipo de alimentos. Y no saben que, además, corren el riesgo de engancharse a este tipo de comida por la cantidad de aditivos y azúcares que liberan dopamina. Asociaremos esta alimentación a momentos de placer y los buscaremos siempre. Pero es una trampa que tiene consecuencias, también para los más pequeños.

El efecto inflamatorio de la comida procesada

En Biosalud Day Hospital siempre defendemos la dieta libre de azúcares añadidos, harinas refinadas o grasas trans. Justo los ingredientes que contienen la comida procesada. Más allá de los efectos sobre el peso, y sin quitarles importancia, este tipo de alimentos, además, van provocando una inflamación progresiva de ciertos tejidos del organismo.

El AZÚCAR promueve la liberación de citoquinas, una sustancia que promueve la inflamación de los tejidos. Por su parte, las GRASAS SATURADAS desencadenan inflamación del tejido adiposo y las GRASAS TRANS son culpables de la inflamación sistémica en el organismo. El GLUTAMATO es un aditivo para potenciar el sabor que se relaciona también con la inflamación crónica y la salud hepática y los CARBOHIDRATOS REFINADOS también estimulan la inflamación.

En niños, se ha demostrado que el estado inflamatorio se relaciona con sus patrones de alimentación y, entre sus principales consecuencias a esas edades, está el incremento del riesgo cardiovascular.

La alimentación puede causar inflamación intestinal al igual que lo hacen las alergias o las bacterias, y esto, además de afectar a todo el sistema digestivo, permite a las toxinas traspasar las paredes del intestino y entrar en el torrente sanguíneo. El síndrome de permeabilidad intestinal es un problema que puede tener consecuencias a nivel hormonal, articular e incluso del sistema nervioso.

En este proceso, nuestro organismo activa una respuesta autoimmune ante los agentes extraños, como puede ser la alimentación procesada. Según los expertos, cuando nuestro organismo es sensible a este tipo de alimentación y provoca respuestas como la inflamación, lo hace porque actúa como si tuviera una infección crónica que despierta la respuesta inmune.

Cuando vivimos con esta sensibilidad ¿por qué el cuerpo nos pide más y más azúcar? Nuestro cerebro necesita azúcar para funcionar sin embargo, un estado de inflamación intestinal supone una barrera a ese transporte de glucosa a las células cerebrales y por eso, el cuerpo nos pide comer más y más azúcar, porque nuestro cerebro lo está pidiendo, y esto provoca a su vez más inflamación.

Por eso, la comida procesada no solo afecta a nuestro peso sino también a nuestra respuesta inmunitaria. Si un niño o adolescente adquiere este tipo de hábitos su sistema inmunitario estará debilitado y sufrirá más riesgo de padecer enfermedades. Detectar esta inflamación a tiempo es importante para darse cuenta de la urgencia en adquirir unos buenos hábitos alimentarios.

Medicina biológica para la artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que dificulta progresivamente el movimiento de las articulaciones. Sin embargo, hay estrategias y tratamientos que permiten mantener una buena calidad de vida.

El tratamiento farmacológico de la artritis reumatoide, especialmente los antiinflamatorios y los antiálgicos, acompaña de manera constante a las personas que padecen esta enfermedad y les permite llevar una mejor calidad de vida. Pero ¿cuáles son los efectos de estos medicamentos tomados a lo largo de los años? ¿actúan sobre la causa de la enfermedad?

Si bien son eficaces, este tipo de tratamientos no llegan al origen de la enfermedad. Desde la medicina biológica, entendida en sentido amplio, cada persona puede encontrar estrategias que mejoren su calidad de vida y recibir tratamientos que actúen sobre el sistema inmunitario.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune de evolución. La inflamación en las articulaciones y el dolor son los principales síntomas aunque no los únicos. Fuera de las articulaciones, los trastornos del sistema digestivo, el cansancio o la temperatura corporal elevada son otros de los síntomas que puede sufrir el paciente. ¿Qué hay detrás de estas manifestaciones de la artritis reumatoide?

Esta enfermedad autoinmune tiene un origen genético en el 60 por ciento de los casos. Aunque se desconoce la causa de la “activación” de esta enfermedad, tenga o no origen genético, sí se sabe que los factores ambientales son importantes impulsores de esta patología. Las intolerancias alimentarias, las infecciones generalizadas, víricas o bacterianas, la candidiasis intestinal, el consumo de tabaco, la obesidad o la periodontitis son algunos de estos factores que se han relacionado de manera directa con la artritis reumatoide.

En un análisis para el diagnóstico de la artritis reumatoide encontramos diferentes tipos de autoanticuerpos o factor reumatoide, incluso años antes de que aparezcan los primeros síntomas. La membrana que recubre las articulaciones, puede inflamarse cuando las células del sistema inmunitario la atacan. Como efecto de la inflamación, la membrana se irá engrosando sin que lo notemos. Cuando el nivel de inflamación llegue a afectar a las articulaciones y al hueso, es cuando detectaremos los primeros síntomas

Uno de los objetivos de la medicina biológica es bloquear esos mecanismos inflamatorios de las articulaciones y para eso, la medicina biológica como enfoque del tratamiento es tan acertada. En Biosalud Day Hospital, además de tratar los síntomas, buscamos reparar la inmunidad del paciente y devolverle su fortaleza. Una vez terminado el proceso, podemos actuar para regenerar los tejidos dañados con diferentes técnicas de PRP.

¿Cuáles son las causas de la artritis reumatoide?

Las causas genéticas están presentes en el 60 por ciento de los casos y siempre actúan los factores ambientales. Además, se ha descubierto que algunos virus y bacterias podrían ser la causa de la artritis reumatoide.

Los factores genéticos no son evitables pero sobre los factores externos sí que podemos actuar para prevenir la artritis reumatoide y numerosas enfermedades. Los metales pesados en el organismo, una dieta rica en alimentos procesados y harinas refinadas, los químicos tóxicos o el estrés oxidativo son factores a evitar en nuestro día a día.

Por otra parte, se ha descubierto que las personas con artritis reumatoide presentan unas bacterias poco frecuentes en la microbiota intestinal. En un artículo publicado en Genome Medicine explican este hallazgo que podría suponer una detección precoz de la enfermedad. Se ha llamado también artritis infecciosa a la artritis provocada por la enfermedad de Lyme.

La alimentación como parte del tratamiento de artritis reumatoide

La alimentación y el estilo de vida son fundamentales para controlar el dolor y la inflamación y devolver cierta calidad al día a día de los pacientes de artritis reumatoide.

¿Qué alimentos debemos incluir en nuestra dieta?

Omega 3. El salmón ahumado y pescado azul en general y el aceite de oliva virgen extra (AOVE) son algunos de los alimentos que contienen ácidos grasos Omega-3. Se ha demostrado que estos alimentos contribuyen a la producción de moléculas que combaten la inflamación y que los pacientes que incorporan estas sustancias a su dieta, reducen el consumo de antiinflamatorios, presentan menos dolor y una menor intensidad en la rigidez matutina.

Alimentos frescos, frutas y verduras. La fibra de las frutas, las legumbres o los cereales ayudan a reducir la inflamación ya que afecta a los niveles de proteína C reactiva en sangre, un indicador de inflamación. Las fresas, los alimentos ricos en vitamina C o las verduras de hoja verde. Tradicionalmente se desaconsejaba el consumo de solanáceas pero en la actualidad no se considera que la cantidad de alcaloides tóxicos es escasa o nula. Eso sí, en todos los casos es recomendable cocinar las verduras.

Cúrcuma. La cúrcuma contiene un componente activo, la curcumina, con grandes propiedades antiinflamatorias que, en consecuencia, ayuda a reducir el dolor. Esta especia puede ingerirse mezclada con los alimentos o en formad e pastilla, como complemento alimentario.

El ejercicio físico en el tratamiento de la artritis reumatoide

Lejos de aumentar el dolor, un ritmo de vida más saludable con la práctica de ejercicio adecuado como caminar, nadar o montar en bici, es muy beneficioso para las personas con artritis reumatoide. La movilidad de las articulaciones y la fuerza de los músculos, la capacidad aeróbica o el mantenimiento de la masa ósea llevan a una mayor calidad de vida e independencia de los pacientes.

Las recomendaciones para hacer ejercicio con artritis reumatoide son:

  • Debe comenzar con un fisioterapeuta o especialista que le recomiende los ejercicios más adecuados a sus características.
  • La intensidad y frecuencia del ejercicio debe ser progresiva.
  • La actividad debe adaptarse a la evolución de la enfermedad, pero siempre de manera activa.
  • Los ejercicios no deberían imponer un gran impacto sobre las articulaciones.
  • La vida activa, en general, nos mantiene en movimiento.

Medicamentos de origen biológico

Como mencionábamos al inicio, el tratamiento farmacológico que trata los síntomas, está basado en analgésicos, corticoides o antiinflamatorios no esteroideos.

Al igual que el tratamiento sobre el sistema inmunitario que desarrollamos en Biosalud Day Hospital, hay medicamentos que modifican el curso de la enfermedad. Son tratamientos biológicos conocidos como FAME, fármacos antireumáticos modificadores de la enfermedad. El objetivo de estos medicamentos es regular el sistema inmune.

¿Por qué es tan importante la salud del intestino y cómo preservarla?

La microbiota intestinal juega un papel decisivo en la salud del aparato digestivo, y del organismo en su conjunto. Se compone de 10 millones de bacterias y su equilibrio es fundamental para nuestra salud

El 29 de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Digestiva. Si el año pasado se centraron en la importancia del microbioma intestinal, este año, quieren sensibilizar sobre otra pandemia, la de la obesidad. Pero ¿qué tiene que ver este problema con la salud intestinal? La grasa abdominal interna puede afectar al funcionamiento de nuestro sistema inmunitario.

Cuando los adipocitos no pueden acumular más grasa, comienzan a liberar moléculas que favorecen la inflamación de los tejidos y por tanto, puede haber una activación constante del sistema inmunitario. Esto conlleva una mayor probabilidad de generar una enfermedad autoinmune. En estos casos, nuestro sistema inmunitario no se activa por una amenaza externa sino por una interpretación equivocada de la respuesta de los adipocitos.

El aumento de la obesidad en España está provocando un aumento de las enfermedades crónicas asociadas. Esta patología afecta a la secreción de anticuerpos y a la inmunidad celular. Además de la obesidad, hay otros aspectos que afectan a nuestra salud intestinal.

¿Cómo funciona la microbiota y qué funciones cumple?

La microbiota no se extiende de forma homogénea por el intestino. En el estómago la densidad de bacterias es mínima. De hecho, la mayor concentración se encuentra en el colon. Durante los primeros meses de vida y después de los 70 años de edad se produce la mayor diversidad de especies que habitan en ella.

Una de las funciones más importantes que desempeña es la de facilitar la digestión de los alimentos. La microbiota se encarga de fermentarlos en el colon proporcionando ácidos grasos de cadena corta. Además, actúa a modo de barrera protectora contra las bacterias peligrosas, preservando el correcto funcionamiento del organismo. Y, por último, no hay que olvidar que la microbiota intestinal estimula el sistema inmunitario.

Salud intestinal: síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable es un trastorno habitual que afecta al intestino grueso. Las causas por las que aparece pueden ser muy variadas como, por ejemplo, el estrés o una infección de carácter grave. Ciertas anomalías en el sistema nervioso también pueden provocar un gran malestar cuando el abdomen se estira por las heces o los gases.

Aunque los síntomas pueden variar de un paciente a otro, los más comunes son el dolor en la zona abdominal, la hinchazón y el cambio en la forma y en el color de las heces. Los signos más graves incluyen diarrea nocturna, sangrado rectal, vómitos sin razón aparente y pérdida de peso.

Esta enfermedad es más habitual en mujeres menores de 50 años con antecedentes de síndrome de intestino irritable. El tratamiento va dirigido a aliviar los síntomas y a mejorar la calidad de vida del paciente. Resulta conveniente adquirir ciertos nuevos hábitos como tomar alimentos con un alto contenido en fibra, beber mucha agua, dormir bien y hacer ejercicio.

Molestias intestinales más comunes por malos hábitos

Puedes sufrir molestias en el intestino como, por ejemplo, hinchazón abdominal y flatulencias, si llevas a cabo una serie de malos hábitos. Uno de los peores es consumir sustancias o alimentos que son mal tolerados por la microbiota. Nos referimos a la bollería industrial. Se trata de un alimento sin ningún valor nutricional y con un alto contenido en grasas saturadas.

Además, es importante que secundes ciertas pautas a la hora de comer. Lo ideal es que hagas cinco comidas diarias de menos cantidad con el fin de facilitar el tránsito intestinal. Tómatelo con calma, masticando bien los alimentos para que al tragar los bocados estén bien procesados.

Las frutas y verduras son indispensables. Los nutricionistas recomiendan tomar cinco piezas diarias y, si son de temporada, mucho mejor. Aunque la alimentación es la base del buen estado del intestino, también hay otros factores que influyen como ,por ejemplo, el estrés. 

El estrés es una de las enfermedades más comunes en la actualidad, y si tú también lo sufres, es conveniente que tomes alguna infusión o suplemento calmante y que realices alguna actividad como yoga o meditación.

 

La salud de la flora intestinal influye, en gran medida, en la digestión de los alimentos y en el metabolismo. Por tanto, es necesario cuidarla. Apuesta por los alimentos con prebióticos para promover el crecimiento y desarrollo de las bacterias que son beneficiosas para el organismo. Los probióticos también son de gran ayuda, y están presentes en los alimentos fermentados.

 

 

Vitamina D, una hormona vital

La falta de vitamina D se está relacionando con una mayor mortalidad y contagio por covid-19. Pero el nivel adecuado de vitamina D es importante para el funcionamiento de todo el organismo. Te damos algunas buenas razones para vigilar esta vitamina que, en realidad, es una hormona.

En los últimos meses la vitamina D ha cobrado protagonismo y hemos conocido más sobre sus funciones al relacionarse los contagios y la mortalidad por covid-19 con un bajo nivel de esta vitamina. Aunque se está investigando la causalidad directa entre estos factores, lo cierto es que es que la vitamina D es un gran inmunomodulador en las enfermedades respiratorias.

Pero el covid-19 no es el único riesgo asociado a una baja vitamina D. De hecho, es uno de los más leves si tenemos en cuenta la incidencia de las enfermedades con las que se relaciona- cáncer o enfermedades autoinmunes-.

Nuestra piel es un gran órgano que sintetiza esta vitamina que contribuye al desarrollo de nuestras células, a mantener nuestra salud ósea o a prevenir ciertos tipos de cáncer. Los expertos señalan que la falta Vitamina D es un factor de riesgo de mortalidad entre pacientes sanos por hipertensión, diabetes, enfermedades autoinmunes o cáncer y que puede acelerar el deterioro renal y cardiovascular en personas con enfermedad renal crónica.

¿Por qué es importante la Vitamina D?

La vitamina D mantiene los huesos sanos

La vitamina D permite la absorción de calcio en nuestro cuerpo desde la infancia. Cuando falta, es posible que nuestro sistema óseo no se forme bien o se deteriore con mayor facilidad. Por eso es importante consumir suficiente calcio en la dieta pero también mantener unos niveles adecuados de Vitamina D para absorberlo de forma adecuada.

En la edad adulta son muy frecuentes la osteopenia -pérdida de densidad ósea- y la osteoporosis – debilidad y fragilidad de los huesos- , sobre todo entre las mujeres después de la menopausia. Tomar el sol a diario, asegurarnos unas cantidades adecuadas de vitamina D en la alimentación o tomar suplementos, pueden ayudarnos a mantener este nivel.

Por otra parte, se habla mucho de la relación entre la vitamina D y la salud dental y no es para menos, sobre todo entre personas que tienen que reponer piezas completas por la técnica del implante dental. El nivel adecuado de esta vitamina contribuye a la integración entre el hueso alveolar y el implante, un proceso fundamental para el éxito del tratamiento. 

Vitamina D y prevención del cáncer

Aunque no se puede generalizar asociando unos niveles adecuados de vitamina D con un menor riesgo de cáncer, sí que se han recogido estudios observacionales en torno al cáncer de colon, de próstata o de ovario que afirman que la vitamina D podría proteger. Incluso se concluye que una suplementación con Vitamina D podría reducir la incidencia y la mortalidad a bajo coste. Estas afirmaciones, que recoge el NIH (National Institutes for Health en Estados Unidos) no han encontrado todavía una confirmación. Entonces ¿Por qué se cree que unos niveles adecuados de vitamina D nos protegen?

Si no hay una relación directa, sí se cree que la deficiencia de vitamina D puede influir en diferentes procesos que facilitan el inicio de una neoplasia: el control homeostático de la glucosa, la inestabilidad epigenética o el incremento del cáncer intracelular. Esta argumentación multifactorial serviría para encontrar correlaciones con una mayor agresividad de una cáncer iniciado y resultaría más difícil hallar relación directa con el origen del cáncer, en cada caso.

La función hormonal de la vitamina D

Ni es vitamina ni es una sola. La mal llamada vitamina D es una hormona que tiene efectos sobre todos los órganos y sistemas del organismo. Además de ayudar a mantener los niveles de calcio, esta hormona interviene en la adecuada secreción de insulina del páncreas.

Otras funciones endocrinas de esta hormona tienen relación con la modulación del metabolismo del calcio y el fósforo que permite la absorción del calcio en el intestino o el mantenimiento de la homeostasis ósea.

Caídas frecuentes y dolor

La debilidad muscular y las caídas se encuentran entre los síntomas de una hipovitaminosis D. Cuando el bajo nivel de esta hormona es muy grave, se pueden incluso producir deformidades óseas y raquitismo en los niños.

Los dolores de huesos, los calambres, la debilidad muscular son síntomas frecuentes. Esta miopatía que, además de la debilidad se caracteriza por provocar un dolor difuso, es frecuente sobre todo en las extremidades inferiores.

La Vitamina D cumple además funciones paracrinas que contribuyen a la maduración y diferenciación celular. En relación con el sistema inmunitario, los niveles adecuados de esta hormona modulan el sistema de defensa del organismo y previenen infecciones.

¿Dónde se encuentra la vitamina D?

Las personas sintetizamos la vitamina D en la piel, por contacto con la luz solar. Aunque el proceso es más complejo en nuestro organismo, la exposición a los rayos solares es fundamental.

Al no producir de manera natural esta sustancia, debemos procurarnos una alimentación equilibrada rica en vitamina D como los pescados grasos (salmón, caballa, atúa, sardinas…) bien frescos o en conserva, los huevos, la leche entera (al tener más grasa contiene mayores niveles de vitamina D) y alimentos de origen vegetal como los champiñones o el germen de trigo.

Desde los años 80, además, podemos encontrar en los supermercados alimentos enriquecidos con vitamina D como la leche desnatada y semidesnatada o los cereales para el desayuno, especialmente los orientados al público infantil y el femenino.

Además, es frecuente que el médico recete suplementos de vitamina D cuando los niveles está por debajo de los adecuados ya que con la alimentación a veces no basta. Siempre hay que tomar estos suplementos bajo prescripción médica ya que un exceso de vitamina D en el organismo, también puede ser fatal. Estos suplementos siempre deben ingerirse a la hora de comer ya que esta hormona es liposoluble.

Por otra parte, las personas mayores de 50 años deben vigilar de cerca los niveles de vitamina D ya que la producción de hormonas desciende a partir de esta edad y el organismo tiene que compensar de alguna manera este descenso de parámetros hormonales.

La vitamina D y el Covid-19

Desde las primeras hospitalizaciones por covid-19 se observó que las personas con niveles más bajos de esta hormona, tenían más riesgo de enfermar gravemente. La vitamina D actúa sobre las células T, que actúan como defensa ente virus y bacterias.

Desde Biosalud recomendamos desde el inicio de la pandemia suplementos alimenticios pautados, que pudieran mejorar nuestra respuesta ante las infecciones y en concreto frente al covid-19. Estas recomendaciones siempre se han hecho como complemento a todas las actuaciones que en el día a día tenemos que realizar para evitar los contagios, especialmente el uso de mascarilla y la ventilación de espacios.

Enfermedades autoinmunes que afectan a los músculos

Los músculos nos sostienen y ayudan a nuestros órganos a permanecer en su sitio y cumplir sus funciones pero ¿qué sucede cuando se debilitan? Numerosas enfermedades autoinmunes afectan a este sistema del cuerpo.

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Enfermedades raras

Las enfermedades raras pueden tener orígenes diversos pero si hay algo que las une es la falta de investigación y desamparo de los pacientes ante una patología que nadie comprende.

El diagnóstico de una enfermedad no es solo una situación médica necesaria en el protocolo médico, es un apoyo emocional muy importante para los pacientes y suaviza la carga que supone vivir con una patología. Cuando hablamos de enfermedades raras, este diagnóstico es especialmente importante ya que orienta el tratamiento y da esperanza a los pacientes. Un buen diagnóstico es la puerta a un tratamiento eficaz.

Pero cuando hablamos de enfermedades raras estamos agrupando bajo una sola denominación más de 6.000 patologías que no solo son diferentes entre si sino que presentan particularidades por si mismas en cada paciente. Y si además sumamos enfermedades mal diagnósticadas como el Lyme crónico, podríamos irnos a muchas más patologías. Este término, el de enfermedades raras, no puede ocultar a cada una de las personas que las padecen y que no encuentran respuestas.

Una enfermedad rara es la que afecta menos de cinco personas por cada 10.000 habitantes. En torno a 3 millones de personas en España se encuentran en esta situación y, a pesar de la diversidad de patologías, tienen puntos comunes:

  • suelen ser enfermedades crónicas y degenerativas
  • en el 75 por ciento de los casos, se manifiestan antes de los dos años, su inicio es precoz
  • provocan dolores crónicos en una quinta parte de los casos
  • limitan la autonomía a uno de cada tres pacientes.

Si la media de tiempo que espera una persona hasta obtener un diagnóstico es de cuatro años, casi la mitad de los pacientes han recibido o reciben un tratamiento inadecuado y sus necesidades de apoyo son importantes.

En cuanto a las causas, predominan las genéticas (de hecho, casi todas las enfermedades genéticas son raras) pero también hay enfermedades autoinmunes, infecciosas y tipos de cánceres con una incidencia tan baja que son consideradas enfermedades raras.

Las enfermedades autoinmunes, enfermedades raras

En general, las enfermedades autoimunes son frecuentes y crónicas. Afectan al 10 por ciento de la población en España, una cifra que se eleva al 14 por ciento a partir de los 55 años. ¿Qué sucede con los pacientes que dentro de ese grupo, padecen una enfermedad muy poco frecuente y no encuentran un buen diagnóstico y tratamiento? La vida, en todos sus aspectos, queda condicionada por la enfermedad.

La diabetes tipo I, la psoriasis, artritis reumatoide, polimialgia reumática, colitis ulcerosa, la enfermedad celiaca o el síndrome de Sjögren son algunas de las enfermedades autoinmunes más frecuentes y no se les considera enfermedades raras.

Pero más que poner nombre a la patología, debemos ser capaces de comprender los mecanismos biológicos que en cada caso se activan y desencadenan la respuesta autoimune ¿cuál es la causa o el conjunto de factores que actúan? En el caso de las enfermedades raras, conocer esto es especialmente relevante ya que no se han desarrollado tratamientos eficaces al no ser rentable su investigación.

El enfoque integrativo en el tratamiento de las enfermedades raras

Como especialistas en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades autoinmunes, en Biosalud Day Hospital hemos publicado diferentes artículos de divulgación sobre estas patologías en las que el componente genético o hereditario es muy alto.

Este factor no es reversible pero sí podemos atender a la causalidad y hacer un diagnóstico preciso sobre qué y cómo afecta la enfermedad autoinmune a cada sistema. A la genética hay que sumar aspectos ambientales, hormonales e incluso infecciosos. Con todo el conocimiento científico y clínico hasta la fecha ¿Por qué no cambiar el enfoque y atender a la globalidad del paciente?

El abordaje de una enfermedad autoinmune y poco frecuente debe ser amplio u comprende diferentes fases. La aplicación del Método Biosalud de medicina personalizada aporta una inmunomodulación, la mejora del sistema digestivo y el correcto funcionamiento hepático. La dieta personalizada con alimentos naturales y sin aditivos junto con una suplementación adecuada, forman parte del tratamiento que el paciente debe seguir en casa. Además, una terapia psicológica, la armonización mente y cuerpo y otras terapias que alivien el dolor o mejoren alguno de los síntomas del paciente, también deben incluirse.

Una persona con una enfermedad rara y sus familiares son protagonistas del tratamiento, tienen un papel activo y están bien informados. Desde que se presentan los primeros síntomas hasta que se da con un diagnóstico, son muchos los especialistas, las pruebas y las situaciones en las que hacen todo lo posible por mejorar la vida del paciente.

¿Por qué las enfermedades raras, son raras?

La respuesta está en la rentabilidad y la política sanitaria de Estados Unidos. En los años 60 se desató la crisis de la Talidomida: miles de niños en el mundo nacieron con problemas de nacimiento porque sus madres consumieron este fármaco para evitar las náuseas. Por la denuncia de la supervisora de la Food an Drug Administration se presentó la enmienda Kefauver Harris en el Senado y el presidente Kennedy le dio validez de lay en 1962.

Desde la promulgación de esta norma, los medicamentos solo podrían autorizarse después de ensayos clínicos que garantizasen su eficacia y seguridad, además de informar sobre los efectos secundarios derivados de su administración.

Esta obligación legal incrementó el precio de la investigación y elaboración de medicamentos por lo que la industria farmacéutica se orientó desde ese momento a la investigación de medicamentos para enfermedades con mayor prevalencia u por tanto, más rentables.

Lo curioso es que en Estados Unidos este medicamento no estaba autorizado pero, a la vista de los casos de malformaciones que surgieron en toda Europa, se frenó su aprobación con esta regulación.

La historia y regulación de la industria farmacéutica es mucho más compleja pero, ante el encarecimiento de los fármacos, se reguló tanto en Estados Unidos como en Europa la investigación de los “medicamentos huérfanos”, necesaria para el tratamiento de las enfermedades raras.

La innovación terapéutica tan necesaria ya se está desarrollando con la genómica pero también puede venir del tratamiento de datos, los sistemas predictivos y otras disciplinas técnicas. Pero la medicina integrativa ya viene innovando desde hace años con un enfoque individualizado y amplio. A todo el conocimiento de la medicina convencional sumamos técnicas que nos permiten trabajar con todas las “capas” de la enfermedad, especialmente cuando no tienen ese origen hereditario.

La gran diversidad de las personas se traduce en las causas y síntomas de las enfermedades que padecemos y tan importante es aprender de las clasificaciones y tratamientos tradicionales como aportar una mirada más transversal de la enfermedad y que tenga en cuenta al propio paciente.