Evolución coronavirus en España


La gestión de la pandemia provocada por el Covid-19 ha evolucionado conforme hemos ido conociendo los efectos de la enfermedad, su comportamiento y la incidencia. Las medidas tomadas a nivel individual y local han sido eficaces y volvemos a la normalidad, pero hay unas pautas que todavía están vigentes.

El primer caso de covid-19 en España fue confirmado en La Gomera, el día 31 de enero de 2020. El paciente era un turista alemán que fue ingresado en la isla con síntomas y sus análisis resultaron positivo en coronavirus. Esta persona se había contagiado en Alemania, a través de una persona infectada con el virus.  Fue el 24 de febrero cuando el virus dio el salto a la península, los primeros casos se detectaron en Cataluña, la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid. A partir de este momento, los casos en España evolucionaron y se inició una época de cambio que desembocaría en la llamada “nueva normalidad”.

El 14 de marzo de 2020 se decretó el Estado de Alarma, una situación de la que hubo 6 prórrogas, hasta el 21 de junio. Esta situación excepcional, que se repitió de nuevo a final de 2020, tenía dos objetivos: evitar la propagación del virus y movilizar todos los recursos necesarios para combatir el covid-19, especialmente los recursos sanitarios.

En aquel momento poco sabíamos de un virus que se ha extendido por todos los países del mundo afectando a más de 200 millones de personas y provocando 4,5 millones de fallecimientos. Estados Unidos, India, Brasil y Reino Unido encabezan unas dramáticas cifras que, en España, también han golpeado: casi cinco millones de personas infectadas y más de 85.000 personas fallecidas.

Evolución en la detección del Covid-19

Los sectores sanitario y farmacéutico ha trabajado de manera intensa en los últimos meses: los primeros, para atender al día a día de los pacientes y los segundos, para encontrar un método masivo de prevención, una vacuna. En ambos casos ha tenido éxito a los que hay sumar el avance en los modelos de detección del virus.

La sintomatología ha sido una de las formas más ágiles y eficaces de prevención: ante la primera manifestación de síntomas compatibles con el covid o cercanía con personas contagiadas, la medida de confinamiento se impuso como automática, incluso sin esperar a los resultados de los análisis covid. Esto, que podía parecer un exceso de celo para muchas personas, también ha evitado contagios y sirvió para aliviar la carga del sistema de salud, saturado por la atención a esta pandemia.

El avance de la ciencia biomédica se centró en la investigación de varias líneas de acción con inversiones millonarias. En investigación y desarrollo de vacunas se estima que la inversión ha sido de 5.000 millones de euros. Una vez que se sabe que las vacunas no son cien por cien eficaces y que la respuesta inflamatoria a nivel pulmonar puede ser letal en este caso, se está investigando en una combinación de fármacos que bloqueen esta inflamación aguda (y sus efectos como la llamada, tormenta de citoquinas que provoca este distrés pulmonar.

Y aún con todas estas medidas, aparecieron las primeras personas con covid persistente, es decir, personas que han seguido manifestando síntomas del covid mucho tiempo después que la media.

¿Qué pautas de cuidado contra el Covid-19 hemos seguido?

La prevención contra el Covid-19 ha supuesto un curso acelerado sobre pautas de prevención de contagios. Todas las autoridades sanitarias, desde la Organización Mundial de la Salud hasta los responsables sanitarios locales, han insistido en estas 8 pautas:

  • Lavado frecuente de manos y uso de hidrogel.
  • Uso obligatorio de mascarilla.
  • Estornudar o toser en el antebrazo.
  • Evitar tocarse la cara.
  • Limpiar de forma asidua las superficies.
  • Mantener una distancia de seguridad de 1,5 metros entre personas
  • Ventilar los espacios cerrados

En un principio, además, llevábamos guantes, lavábamos la ropa o desinfectábamos la compra al llegar a casa. El uso de mascarilla y la distancia social han sido, y siguen siendo, las medidas más efectivas para luchar contra esta enfermedad.

Por otra parte, se ha hablado mucho de la necesidad de mantener un sistema inmune fuerte. Aunque es cierto que la mayor predisposición al contagio depende de diferentes factores de la salud de cada persona, así como de la peligrosidad del virus y de otros factores externos, lo mejor o peor que esté preparado nuestro cuerpo, influirá sobre nuestra capacidad para tener esta y otras enfermedades.

En condiciones normales, el sistema inmunitario nos defiende de forma eficaz. Si no, la mayor parte de la población estaríamos enfermas todo el tiempo. Lo que sí es cierto es que el cuidado de la salud y del sistema inmunitario son aspectos clave para aquellas personas con mayor predisposición a padecer enfermedades.

La valoración del estado de salud del sistema inmunitario se puede realizar a través de diferentes pruebas que analizan nuestro sistema intestinal, donde reside parte del sistema inmunitario, y las propias pruebas para detectar el covid-19.  

Para el cuidado del sistema inmune podemos contar con un tratamiento específico o adoptar pautas en nuestro día a día que nos ayuden.

¿Y ahora, qué sucede con el covid-19?

En la actualidad España se encuentra en una situación de riesgo bajo. Sin embargo, las medidas protectoras no se han levantado plenamente y tardaremos en quitarnos la mascarilla en los espacios cerrados. De hecho, muchas personas se van a sentir más seguras si la llevan. Lo que sí hemos hecho es tomar conciencia de cuidado preventivo y de la necesidad de preparar nuestro organismo para defenderse de manera eficaz antes las enfermedades.

Desde Biosalud vemos en la actualidad diferentes tendencias de comportamiento frente a la covid-19:

  • La de las personas concienciadas con la prevención y el cuidado de la salud y que integran las pautas contra el covid en su vida – no olvidemos que el virus, no solo no ha desaparecido, sino que sigue evolucionando con diferentes cepas.
  • La de quienes quieren volver al punto de partida y relacionarse sin ningún tipo de prevención.
  • La de aquellas personas que todavía no han recuperado su salud y que pueden presentar síntomas del síndrome postcovid. En este sentido, todavía hay mucho por estudiar ya que el periodo de tiempo de referencia no ha sido lo suficiente amplio como para conocer todas las consecuencias de esta pandemia.

Síntomas de la Covid-19 persistente

La mayor parte de los pacientes covid pasan la enfermedad con síntomas leves. Sin embargo, algunas de estas molestias se pueden prolongar en el tiempo en lo que ya se llama Covid Crónico.

Si el Covid-19 plantea numerosos interrogantes a las personas que lo padecen por su variada sintomatología, la incertidumbre se acrecienta cuando algunos síntomas persisten después de meses. Son numerosos los casos de personas que tienen dificultades para respirar o sienten fatiga semanas después de haber pasado el covid-19 y hay estudios en curso para conocer las consecuencias de esta enfermedad.

Una de las dificultades con la que nos encontramos a la hora de entender esta consecuencia crónica de la enfermedad es la cantidad de síntomas y manifestaciones que tiene el Covid-19 y que pueden actuar de forma diferentes también sobre nuestro organismo. Incluso si los síntomas tempranos han sido leves, el daño en órganos y tejidos puede perdurar e incluso se estima que se puede desarrollar una respuesta inmunológica a modo de síndrome.

El estudio Covid Symptom Studio desarrollado en Inglaterra a partir de recogida de datos de sintomatología en una aplicación, ha detectado que una de cada 45 personas permanece enferma al menos 12 semanas.

Otra de las barreras que se encuentran los pacientes es la dificultad de asociar esos síntomas al covid-19. En muchos casos, las personas han pasado por el proceso de la enfermedad sin salir de casa ni realizarse pruebas que confirmaran la infección. Incluso la han vivido sin síntomas y por tanto, sin intuir que padecían Covid.

De todas las personas infectadas por SARS- CoV-2, hasta un 40 por ciento nunca desarrollan síntomas y en torno al 80 por ciento de los sintomáticos, tienen una enfermedad leve. El 15 por ciento requiere hospitalización y se estima que el 5 por ciento necesita atención en una unidad de cuidados intensivos. El principal problema con estos pacientes es que necesitan tratamiento para la insuficiencia respiratoria.

Los casos en los que es más probable que aparezca un Covid crónico son:

  • Quienes han estado en una situación muy grave y hospitalizados
  • Quienes han presentado varios síntomas al mismo tiempo
  • Quienes han sufrido alguno de l síntomas de manera muy intensa

Investigadores y especialistas están viendo, sin embargo, que esta patología crónica puede afectar, aunque con menor incidencia, a todas las personas que han padecido Covid-19.

¿Cuáles son los síntomas crónicos del covid-19?

Las numerosas y diversas consecuencias del SASR- CoV-19 se están estudiando y, si hay algo claro, es que el covid-19 no es como una gripe que se pasea cuando remiten los síntomas. Por otra parte, no todos los pacientes presentan todos estos efectos crónicos sino que a cada persona le afecta de una forma. Estos son algunos de los síntomas del covid persistente:

Desde la editorial médica MDS Manuals explican que “se han documentado daños persistentes en muchos órganos o sistemas, incluidos pulmones, corazón, cerebro, riñones y sistema vascular, en pacientes infectados por SARS-CoV-2”.

El síntoma persistente más conocido es la fatiga crónica; un estado de cansancio, dolor y debilidad general que impide a los pacientes incluso levantarse de la cama. El sueño durante la noche no es reparador y en sus estados más graves, impide a los pacientes llevar a cabo cualquier actividad de la vida diaria.

Síntomas relacionados con el aparato respiratorio: falta de aire que puede tener su causa en problemas vasculares y daños en el tejido pulmonar. La falta de aire, no obstante, es un síntoma que remite.

Síntomas neurológicos: dolor de cabeza que, sin ser tan intenso como el de la enfermedad, puede empeorar con el ejercicio físico y el movimiento; falta de equilibrio; problemas de atención y de memoria o pérdida de olfato y gusto

Síntomas cardíacos: problemas de regulación de la presión arterial que pueden derivar en daños al corazón y en el revestimiento de los vasos sanguíneos.

Otros síntomas: como decíamos antes, fatiga crónica y cansancio extremo, visión nublada o pérdida de cabello.

Las causas de este daño pueden estar en:

  • respuestas inflamatorias graves
  • microangiopatía trombótica
  • tromboembolia venosa
  • falta de oxígeno. Incluso pacientes asintomáticos han presentado una baja concentración de oxígeno en sangre.

¿Cómo saber si tienes covid-19 o has desarrollado anticuerpos?

En Biosalud Day Hospital contamos con las pruebas más fiables de todas las que se realizan en los laboratorios de análisis. Consulta cómo puedes acceder a nuestros test de antígenos y anticuerpos, Análisis PRC, test Elisa o PCR Multidiagnóstica.

Por otra parte, también hay consecuencias que tienen que ver con la hospitalización en cuidados intensivos y la ventilación mecánica. Estos síntomas van desde la debilidad muscular hasta trastornos de la salud mental.

El síndrome post Covid ya ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades. Desde esta organización advierten “los pacientes necesitan el reconocimiento de que sus secuelas son algo real”.

*Este es un artículo de información general y no sustituye al criterio médico. Ante cualquier consulta sobre su estado de salud, acuda a un especialista.

Los test más eficaces para detectar el covid- 19 en cada momento

Los test de covid-19 son hasta ahora la herramienta más valiosa para gestionar los contagios por este virus que ha generado una pandemia a nivel mundial. Pero ¿sabemos qué pruebas son las más efectivas desde que hemos tenido una situación de riesgo?

El coronavirus SARS-CoV-2 es un tipo de virus muy contagioso que provoca la enfermedad Covid-19. Desde que se contrae hasta que desaparece de nuestro cuerpo pueden pasar, como mínimo 14 o 15 días, pero las diferentes fases pueden superponerse o cambiar según las características de la persona infectada o la carga vírica que sufra.

La efectividad de las pruebas para detectar el covid-19 depende del momento en el que se realicen y de la sensibilidad y la especificidad. Es decir, de su capacidad para arrojar resultados fiables (ningún falso negativo) y de detectar la sustancia concreta para la que están diseñados (proteínas o restos de ADN, en el caso de SARS-CoV-2

Fases de evolución del SARS- CoV-2 y las pruebas más eficaces en cada una de ellas

Día 0. Contagio

Días 0 a 3/4.

Primeros días de contagio- periodo ventana-. No hay síntomas pero sí se puede contagiar a otras personas.
La prueba más efectiva en este primer periodo es el test rápido de antígenos con sensibilidad del 100%

Días 4 a 7.

Evolución del virus. Este es el periodo de incubación e inicio de la enfermedad y podría prolongarse hasta los 15 días. Comienzan a aparecer los síntomas, con mayor o menor gravedad, y también los anticuerpos.

El test PCR es la prueba recomendada por ser la más efectiva. En este periodo el test de antígenos baja su efectividad.

Día 10.

Remiten los síntomas en las personas que los han sentido de forma leve o moderada y hay un mayor desarrollo de anticuerpos, por lo que hay inmunidad. Sin embargo se recomienda permanecer en casa por un periodo de 14 días incluso cuando ya no hay síntomas, porque el riesgo de contagio todavía está.

El test PCR, si hubiera dudas debido a la sintomatología, es eficaz en estos casos.

El test rápido de anticuerpos o el test Elisa, nos dirá si hemos empezado a generar anticuerpos y en qué cantidad – hay que diferenciar entre IgM e IgG, que nos indicarán si hay presencia del virus y la inmunidad que estamos obteniendo.

Para las personas que presentan síntomas muy graves e incluso han estado en cuidados intensivos, estos plazos se amplían ya que su varga vírica es mayor. Además, su recuperación requiere una hospitalización que se puede prolongar durante semanas.

¿Qué tipos de test detectan el Covid-19?

Puedes encontrar información amplia sobre las pruebas que desarrollamos en Biosalud Day Hospital en esta web.

Test de Antígenos. Eficaz en personas presintomáticas y en síntomáticas durante los primeros días. Salvo que se haya estado en contacto con positivos, no se recomienda hacer esta prueba a personas asintomáticas excepto que provengan de lugares con elevada incidencia.

La rapidez con la que se obtiene el resultado de esta prueba permite aislar de forma temprana a la persona contagiada, esta es su principal virtud.

La prueba PCR (Reacción en cadena de Polimerasa) detecta la presencia de la enfermedad en fase activa. Es decir, mientras una PCR de positiva, hay posibilidad de contagio, incluso cuando no se tienen síntomas.

Esta es la prueba más fiable y la recomendada por la OMS. Detecta el material genético del virus. Si se dan síntomas y no se detecta este material genético, se recomienda realizar otra prueba al cabo de los días.

El test rápido de anticuerpos es conveniente realizarse a partir del séptimo día desde que se detectan los síntomas. Es el momento a partir del cual se generan anticuerpos de dos tipos: IgM con resultado positivo que indica que la infección sigue presente; IgG que puede aparecer positiva a partir del día 14 desde que se inician los síntomas y nos indica si hemos empezado a generar inmunidad.

Test convencional por ELISA es una prueba que se realiza mediante análisis de sangre y tarda unas 48horas en dar resultados. Es más fiable que el test rápido aunque su realización busca lo mismo, la presencia de IgG o de IgM en el organismo.

Solo cuando tenemos anticuerpos IgG y el resultado en los IgM es negativo, podemos decir que hemos superado el virus. En cualquier caso, debemos seguir las recomendaciones sanitarias para volver a una vida normal y abandonar el confinamiento.

Síndrome de fatiga crónica, la enfermedad post Covid-19

¿Qué síntoma tienen en común las personas que enferman de Covid-19? La sensación de fatiga es uno de los síntomas más frecuentes y el que más perdura a largo plazo. Hablamos de la fatiga crónica asociada al COVID-19

La fatiga crónica es una enfermedad rodeada de incógnitas. Se desconoce su origen y podemos relacionarlo con factores como la edad, la genética, el estrés o factores ambientales. También con enfermedades previas como un tipo de herpes. A este conjunto de causas podría sumarse ahora el Covid-19.

Las personas que padecen fatiga crónica tienen una sensación de debilidad persistente que les impide incluso levantarse de la cama. El cansancio puede empeorar con cualquier tipo de actividad, física o mental, pero nunca mejora con el reposo.

A la sensación tan intensa de falta de energía pueden acompañar alteraciones del sueño, pérdida de memoria o dificultades de concentración o el desánimo o estado depresivo como síntomas emocionales.

La fatiga crónica es una enfermedad pero también es síntoma de otras enfermedades, sobre todo en lo que se refiere al cansancio extremo. Por eso, aunque no hay pruebas determinantes para su diagnóstico, sí puede detectarse al descartar otras enfermedades que pueden tener, entre sus síntomas, el de la fatiga crónica. Como sucede con el covid-19.

La fatiga se está manifestando como el síntoma más frecuente y duradero de las personas que padecen covid-19. Este es un síntoma normal tras una enfermedad infecciosa e incluso durante la convalecencia pero ¿por qué puede manifestarse incluso meses después de haber superado la enfermedad?

Las infecciones víricas pueden tener como secuela la aparición de la fatiga crónica y su diagnóstico se puede dar cuando han pasado seis semanas desde que se pasó el covid-19 y persiste ese cansancio y sensación de debilidad.

La fatiga crónica afecta a unos dos millones de personas en la Unión Europea. Con 2,5 millones de casos de coronavirus confirmados desde marzo de 2019, la población que padezca este síndrome en unos meses podría incrementarse de manera exponencial ya que la mitad de las personas que se han recuperado del covid, han presentado fatiga crónica.

Especialistas en medicina ambiental, además, explican que el Síndrome de Fatiga Crónica está correlacionado con los químicos y señalan que el exceso de contaminantes que estamos utilizando en las desinfecciones con las que prevenimos el covid-19.

Desde una perspectiva positiva, hay quien ve en el covid-19 y sus consecuencias una oportunidad para desestigmatizar a las personas que padecen fatiga crónica. Esta es una enfermedad incomprendida y desde la Open Medicina Foundation estiman que la cantidad de personas que “no serán capaces de recuperarse del covid-19” visibilizará y harán más comprensible el estado de quienes padecen este Síndrome.

Más allá, el doctor Liam Townsed, del St Jame´s Hospital firma un estudio realizado entre 130 pacientes diez semanas después de haberse recuperado del SARS – CoV-2 en el que cuantifica que algo más de la mitad de este grupo presenta fatiga crónica, con independencia de la gravedad de la enfermedad o de los cuidados que precisaron durante el tratamiento. Además, señalan que la fatiga crónica no está relacionada con marcadores inflamatorios o moléculas pro- inflamatorias.

Este estudio sí que extrae una conclusión importante, las mujeres que padecieron el covid y tenían antecedentes de depresión o ansiedad presentaban en mayor medida los síntomas de la fatiga crónica.

¿Cómo podemos superara el síndrome de fatiga crónica post COVID-19?

El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad que se considera incurable. Sin embargo, hay unas pautas que nos pueden ayudar a mantener la calidad de vida. El tratamiento se plantea como una estrategia que actúa sobre los síntomas, rebajando su nivel de intensidad.

Ejercicio Físico

Mientras el deporte y el ejercicio o la actividad son recomendaciones comunes para la recuperación en numerosas enfermedades, en los casos de fatiga crónica esta recomendación se hace con cautelas ya que cualquier actividad puede incrementar la sensación de cansancio.

El ejercicio es necesario como terapia y de manera preventiva: una actividad cardiovascular de intensidad moderada, como caminar durante media hora, mejora el estado de ánimo, ayuda a controlar el peso y a reducir la ansiedad, la depresión y los problemas del sueño.

Además hay que tener en cuenta que una persona con fatiga crónica tiene una vida más sedentaria y esto puede conllevar otro tipo de problemas como los cardiovasculares.

Los estiramientos o los ejercicios específicos para fortalecer la musculatura pueden ayudar a reducir la sensación de dolor.

En cuanto a la recuperación de la actividad laboral y deportiva después de una convalecencia en la que hay una fuerte presencia de fatiga, como es la del SARS- CovV-2, se recomienda que se realice se realice de forma progresiva.

Hábitos de sueño

El momento del descanso es un desafío para las personas que padecen síndrome de fatiga crónica porque cada mañana se levantan sintiendo que el sueño no ha sido reparador.

Es fundamental crear un ambiente de tranquilidad y que incite al descanso, tener en cuenta la luz y el ruido y regularlos o mitigarlos hasta que nos proporcionen cierto confort.

Por otra parte, la transición entre la actividad del día a día y el momento de acostarse debe ser progresiva. En la hora antes de acostarse, el paciente puede relajar su actividad antes de irse a la cama con relajaciones, lectura…así evitará encontrarse en un estado vigilante a la hora de dormir.

Las rutinas, horarios para acostarse y levantarse, así como ser estricto con las horas de sueño, son muy beneficiosas para reducir los trastornos del sueño.

Las siestas diurnas pueden interferir en el sueño nocturno; el paciente debe ir regulando las horas de sueño diurno para comprobar que no están “robando” minutos de descanso durante la noche.

La nutrición como parte de un tratamiento de medicina biológica para la fatiga crónica

Una alimentación correcta no solo nos ayuda a controlar los trastornos del sueño sino que nos ayudará a mantener un peso adecuado, fundamental para prevenir el dolor o la sobrecarga muscular.

El alcohol y el café deberían eliminarse de la dieta ya que son consumos que no solo interfieren en la calidad del sueño de los pacientes de fatiga crónica sino que pueden alterar su estado de ánimo.

Por otra parte, se recomienda tomar alimentos frescos bien lavados para ingerir la mínima cantidad posible de herbicidas o insecticidas, que pueden agravar nuestros síntomas, especialmente entre pacientes con sensibilidad química. Debe evitarse la comida preparada, los procesados y aquellas bebidas que contengan aditivos.

Es importante, además, llevar una dieta personalizada ya que no todas las personas asimilan los alimentos de la misma forma ni les afecta igual los alimentos “sensibilizantes”, como pueden ser los procesados.

El tratamiento del Síndrome de Fatiga Crónica en Biosalud Day Hospital

Cómo prepararnos para el invierno. Prevenir ante el COVID y la Gripe

Tu sistema inmunitario se encarga de defenderte ante cualquier tipo de infección o enfermedad, pero ¿sabías que puedes ayudarle a que funcione mejor? Un virus como el covid19 nos demuestra que las medidas de prevención deben abarcar diferentes ámbitos de nuestra vida para ser eficaces.

La gripe y la covid son diferentes tipos de virus que comparten síntomas y responden ante las mismas medidas de prevención. Aunque el comportamiento de ambas enfermedades es diferente, las dos pueden tener graves consecuencias entre la población más vulnerable. En una época del año en la que la gripe puede afectar a miles de personas que requerirán atención sanitaria y ante la constante amenaza de la pandemia en la que vivimos actualmente, los hábitos preventivos son más importantes que nunca.

El objetivo no es únicamente proteger nuestra salud de manera  individual sino también prevenir la saturación del sistema sanitario en el caso de que los ingresos por covid19 se incrementen.

Cómo puedes protegerte frente a los virus

El cambio de estación va a provocar que el coronavirus y el virus de la gripe convivan durante varios meses. A la hora de protegernos de manera eficaz, debemos tener en cuenta los siguientes factores:

  • Lleva siempre la mascarilla correctamente, usa gel hidroalcohólico si estás fuera de tu casa o lávate las manos de forma recurrente.
  • Limpia correctamente el baño y la cocina usando algún producto desinfectante dejándolo actuar durante varios minutos antes de su aclarado.
  • Ventila tu hogar o los espacios cerrados en los que te encuentres con frecuencia para evitar la acumulación de posibles virus.
  • Es importante recordar que el virus se transmite, sobre todo, por nuestras propias emisiones, si estamos contagiados, cuando hablamos, tosemos o estornudamos. Por eso es tan firme la recomendación de mantener la distancia social y evitar las reuniones; se ha demostrado que son los momentos en los que más se han activado focos de contagio.

Recientemente se ha publicado un estudio sobre la permanencia de 28 días del covid en las superficies plásticas como las de una tarjeta de crédito. La investigación se realizó en condiciones de laboratorio y con una luminosidad por debajo de la que contribuye a destruir el virus, pero es indicativa de la resistencia del covid-19

Mejora tu dieta. Evita los alimentos procesados, el exceso de azúcar, el alcohol y otros hábitos perjudiciales. La fruta y la verdura no deben faltar de tu dieta diaria dado su aporte vitamínico. Completa tu alimentación con carne magra y pescado azul entre otros alimentos saludables. Para luchar contra la gripe es especialmente beneficiosa la vitamina C.

Los suplementos alimentarios también son una forma de protegerte desde dentro.

¿Cuáles son las diferencias entre el virus de la COVID y el de la gripe?

El coronavirus provoca la COVID y la influenza provoca la gripe. Si bien ambas enfermedades afectan al aparato respiratorio y comparten algunos síntomas, es necesario conocer y comparar la sintomatología por si nos encontramos ante un caso, saber cómo proceder y si debemos acudir a un centro médico o aislarnos para evitar contagiar a otras personas.

· Los síntomas de la gripe son la fiebre, la tos, el dolor de garganta, la secreción nasal, los dolores musculares, el cansancio y la diarrea.

· Los síntomas de la COVID son los mismos que los anteriores, pero se le añaden otros como la sensación de opresión al respirar o ahogo, la pérdida del gusto o del olfato y los vómitos, confusión mental o la dificultad para mantenerse despierto. La conjuntivitis o la pérdida de color en los dedos son síntomas que se han identificado más recientemente.

De no tratarse, la gripe puede provocar neumonía, pericarditis, insuficiencia en varios órganos e incluso una sepsis que puede ser mortal. La COVID añade a lo anterior la formación de coágulos y trombos en el corazón, las piernas y los pulmones principalmente. En los niños puede provocar un síndrome inflamatorio multisistémico de incierto pronóstico.

Igualmente, la gripe presenta sus primeros síntomas durante las 48 horas siguientes a la infección, la COVID puede tardar hasta 15 días. El nivel de contagio se reduce en la gripe a un día antes de que esta comience a afectarte, la COVID presenta un nivel de contagio que puede alargarse varias semanas.

¿Qué debes hacer si padeces alguna de las dos enfermedades?

Si tienes dudas y no sabes si padeces una u otra, lo más recomendable es que te sometas a un test PCR para salir de dudas. El tratamiento será el siguiente:

· Si se confirma el diagnóstico de gripe se te recetarán medicamentos antivirales específicos. Se completará la receta con antipiréticos, antitusivos y mucolíticos . En este artículo también encontrarás unas pautas para hacer frente a la gripe. 

· De padecer COVID, el único medicamento que ha confirmado su eficacia es el Remdesivir. Sin embargo, la administración de este fármaco solo está indicada en pacientes ingresados que requieren oxígeno y en combinación con antiinflamatorios y anticoagulantes. Además, diferentes estudios arrojan resultados diferentes sobre la eficacia de Remdesivir.

Te aconsejamos que llames a los teléfonos de atención al paciente o acudas a tu centro de salud u hospital más cercano en cuanto notes los síntomas arriba descritos durante más de dos días seguidos. El tiempo corre en tu contra en ambos casos y la prevención es siempre tu mejor aliada. De encontrarte en uno de los grupos de riesgo para alguna de estas dolencias, sigue los consejos de las autoridades sanitarias

Recuerda que tu sistema inmunitario se refuerza gracias a tu dieta y a las medidas preventivas que pongas en práctica. Seguro que te resulta muy fácil poner en práctica los consejos ya comentados para mantener un óptimo estado de salud.

Las experiencias de la pandemia pueden influir en las enfermedades autoinmunes

Los acontecimientos de nuestra vida pueden determinar nuestra salud. Un trauma o vivencia estresante como a las que nos está enfrentando el covid-19 no solo nos afectan psicológicamente sino que pueden desencadenar enfermedades autoinmunes.

¿Por qué a los veteranos de guerra estadounidenses se les diagnosticaban más enfermedades autoinmunes que a otros grupos de población? La relación directa entre el trastorno de estrés post traumático y este tipo de patologías se conoce desde hace años. Sin embargo, estudios más profundos han determinado que el acontecimiento traumático pueden ser experiencias de la vida diaria menos extremas pero con gran impacto emocional y estas puede aumentar hasta un 50 por ciento la probabilidad de padecer una enfermedad autoinmune.

En este sentido, como sociedad estamos sufriendo acontecimientos dolorosos e inesperados a causa del covid-19. La distancia respecto a familiares enfermos o fallecidos, la dificultad para elaborar un duelo o la propia amenaza de contagio, son situaciones no solo traumáticas sino que nos están enfrentando a lo desconocido y suponen un cambio cultural al que no estamos acostumbrados. Todavía no conocemos qué efectos colaterales puede tener la pandemia y lo veremos con los años, pero esta relación entre estrés y trauma con las enfermedades autoinmunes ha de tenerse en cuenta.

En 2018, el Journal of the American Association publicó un estudio realizado en Austria entre una población de más de 100.000 personas y en el que se tuvieron en cuenta factores familiares. EL objetivo de este estudio era el de evaluar la relación ente diferentes trastornos relacionados con el estrés y la aparición posterior de enfermedades autoinmunes.

Nuestro sistema inmune responde a las señales de sufrimiento del organismo. Si bien su función es mantener nuestra integridad frente a agresiones externas o provocadas en alguno de nuestros sistemas, lo cierto es que falla en mayor medida cuando una persona se ha sometido a niveles de estés. En concreto, se han identificado 41 enfermedades autoinmunes que pueden aparecer con mayor probabilidad como la artritis reumatoide o la celiaquía.

Pero ¿cuál es la relación entre el fenómeno psíquico y la enfermedad física? Está demostrado que una alteración psíquica puede conducir a la producción de citoquinas inflamatorias y el desarrollo de enfermedades autoinmunes. Si se controla la inflamación y el factor de activación de células B (BAFF por sus siglas en inglés), podemos evitar la aparición de una enfermedad autoinmune.

Por otra parte, el estrés también puede reducir la respuesta inmune y reducir la respuesta de los linfocitos o de las células llamadas natural killer, provocar un descenso de la IgM y de la respuesta humoral a la inmunización.

La expresión de las emociones también es un factor que puede protegernos. Hay una relación estadística entre la alexitimia – incapacidad para expresar lo que nos sucede- y enfermedades como el lupus eritematoso sistémico.

¿Cómo podemos romper la relación entre un factor estresante y la enfermedad autoinmune?

Una de las medidas preventivas más eficaces es el tratamiento psiquiátrico posterior al acontecimiento estresante. Si se prescriben antidepresivos, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, en el primer año tras el diagnóstico, se reduce el riesgo de enfermedad autoinmune e incluso se reduce en relación a la población que no padece este tipo de trastornos.

Desde Biosalud Day Hospital siempre realizamos un diagnóstico multi factorial de las enfermedades autoinmunes y no nos olvidamos del enfoque psicosomático, tan importante. Esta orientación nos ayuda a tener en cuenta el factor psicológico a l ahora de elaborar la historia clínica ya que en muchas ocasiones nuestros pacientes solo asocian acontecimientos que pueden constituir un trauma o el estrés, cuando hacemos las preguntas adecuadas en la consulta.

Los hábitos de vida y el soporte de profesionales de la psicología también son factores de prevención. Si logramos que una persona mantenga la estabilidad emocional con apoyo, actividad física y una alimentación adecuada, podemos prevenir enfermedades o mejorar la calidad de vida de los pacientes, reduciendo efectos inflamatorios o previniendo brotes sintomatológicos.

¿Cómo nos afecta el estrés agudo durante la pandemia?

Las personas que más han podido sufrir, o están sufriendo cuadros de estrés agudo, son las que trabajan en la sanidad. La organización de los recursos humanos y materiales en el ámbito de trabajo o el factor humano – relación con pacientes y familiares – o la obligación de tomar decisiones críticas de forma ágil son factores estresantes que pueden evolucionar, desde el estrés agudo hasta un trastorno de estrés postraumático – PTSD por sus siglas en inglés- y otras patologías.

Sin embargo, esta no es la única población de riesgo. Todas las personas que trabajan en contacto cercano con otras personas y que estuvieron en sus centros de trabajo incluso durante el confinamiento y por tanto, más expuestas, viven estas situaciones con un miedo mayor.

Para toda la población, los factores estresantes pueden comprender desde los propios cambios de hábitos, los constitutivos retrasos en el fin de la cuarentena, la información contradictoria, la pérdida de trabajo…

Los síntomas del estrés agudo se dividen en diferentes categorías:

  • El estado de ánimo: los pacientes son incapaces de vivir sensaciones y emociones placenteras y positivas y están sumidos en una «nube negra» de la que no se ve salida.
  • Intrusión y evitación: es paradójico pero por una parte hay recuerdos intrusivos sobre los acontecimientos estresantes y que no se pueden controlar y, de forma voluntaria, queremos evitar pensar o entrar en contacto con los lugares y personas con quienes hemos vivido esos acontencimientos.
  • Alerta: el estrés agudo nos pone en un estado de alerta que deriva en alteraciones del sueño, hipervigilancia, problemas de concentración o irritabilidad.
  • Disociación: una persona con este trastorno puede incluso llegar a tener un sentido de su realidad alterado y no recordar o reconocer ni aspectos de si misma ni del acontencimiento vivido.

Las diferencias entre trastorno de estrés agudo y de estrés postraumático son que, en el primer caso, no es necesaria la concurrencia de todos los síntomas para su diagnóstico y puede aparecer entre el tercer día y el mes tras el acontecimiento. Por otra parte, no hay una causa única que desencadene los acontecimientos. Entre los factores de riesgo para padecer ambos trastornos se encuentran:

  • El estrés adicional que sufrimos por otros motivos, algo que ha sucedido a consecuencia de la pandemia (por ejemplo, estés en el trabajo y duelo por la pérdida de un ser querido en condiciones de confinamiento)
  • La duración del acontecimiento, como ha podido suceder con los trabajadores sanitarios día a día.
  • Condiciones previas como los traumas de infancia o el género – las mujeres tienen más probabilidades de desarrollar estas patologías-
  • El apoyo social, emocional o profesional tras la vivencia del evento, fundamental para ubicarnos en el «aquí y ahora» de una forma sana.

Como decíamos anteriormente es importante actuar a tiempo al nivel psiquiátrico y psicológico para evitar que esos síntomas deriven en consecuencias para nuestro organismo y, en concreto, en enfermedades autoinmunes en el futuro.

¿Será la vacuna de la Covid-19 la solución que estamos esperando?

2020 será recordado como el año que cambió nuestras vidas o, al menos, la forma en la que podemos salir a la calle y disfrutar de nuestro tiempo de ocio. Todos los países esperan que se desarrolle una vacuna que reduzca el riesgo y nos permita volver a una vida normal. Y ya hay numerosas investigaciones avanzadas.

La vacuna contra el Covid-19 es la gran esperanza en todo el mundo; una fórmula que nos permita vivir con normalidad, sin miedo al contagio o a las secuelas, y recuperar la actividad. De momento, a falta de un vacuna para conseguir la inmunidad frente el coronavirus, los gobiernos han optado por la prevención y el uso de las mascarillas y la distancia social.

Las investigaciones en España

Todo el sector de la investigación se ha volcado para conseguir una vacuna que sea efectiva. De esta manera, seis enfoques de la investigación son los  que más han sonado en los últimos meses y plantean diferentes formas de atacar al virus de distinta manera. Si todo marcha bien, todas podrían resultar efectivas. Estos posibles antivirales eficaces son:

– Variante atenuada del virus de la viruela. Esta variante se usó para erradicar la viruela y se ha modificado con genes codificantes de proteínas del SARS-CoV-2 para inducir respuestas eficientes del sistema inmunológico frente a la COVID-19.

– Uso de la técnica del ADN recombinante. La inducción de la proteína S en células de mamíferos ha dado buenos resultados y se pretende que inyecte al organismo la suficiente protección frente al coronavirus.

– Replicones de ARN. Estos replicones derivados del propio genoma del SARS-CoV-2 pretenden eliminar las partes dañinas del virus y conservar las que ayudan a la inmunización.

– Virus recombinante de la vacuna de la viruela. Usando la cepa MVA, se insertan dos genes del SARS-CoV-2 para comprobar su respuesta, tanto de las células como de los anticuerpos.

– Desarrollo de lentivirus a partir del VIH. Son herramientas que permiten la introducción de genes en las células usando la información del VIH, pero cambiando los datos por los componentes del SARS-CoV-2 para determinar su respuesta.

Estas investigaciones estarían dando buenos resultados ya que los expertos han indicado que que la solución de vacunación llegaría a final de año si todo marcha según el plan.

¿Cómo debería aplicarse la vacuna contra el covid-19?

Otra de las preguntas que toda la sociedad nos hacemos es cómo va a aplicarse este antivirus. Hay quien dice que las personas mayores, por su condición de vulnerabilidad, deberían ser quienes tengan un acceso prioritario. Mientras, otros sectores, como el sanitario o el público, también reclaman su derecho a la vacunación cuando esté lista.

Desde el Gobierno de España afirman que están negociando una compra de gran volumen de vacunas para que haya un acceso equitativo a la dosis.  Sin embargo, lo primero que consideramos que debemos tener en cuenta es que las vacunas sean seguras y esto es lo que debería determinar el posterior plan de vacunación.

¿Cuál es el escenario al que nos pueden llevar las vacunas contra la covid-19? Además de lograr crear vacunas seguras, las dosis proporcionadas deberían resultar efectivas y garantizar una inmunidad duradera o, al menos, lograr que el organismo oponga una mayor resistencia al coronavirus.

Mientras tanto, como siempre en Biosalud recomendamos prevención: higiene de manos, distancia social y mascarilla. Además, puedes prevenir con hábitos de salud que refuercen tu sistema inmunitario como estos que te proponemos y asegurándote de que no eres portador asintomático del virus con análisis adecuados como los de Biosalud Análisis. 

 

Un verano con covid-19. Formas de afrontarlo


Semanas después de haber pasado la covid-19, numerosos pacientes manifiestan síntomas de lo que ya se llama “covid a largo plazo”. Identificar lo que sucede a nuestro cuerpo puede ayudarnos a manejar la enfermedad de forma adecuada.

Toda la población mundial se está enfrentando a una enfermedad de rápida transmisión con unos pocos síntomas claramente identificados y con unas secuelas que varían mucho en función del paciente. De hecho, hay síntomas como los vómitos o los problemas de la piel, que se están identificando conforme evolucionan los casos. Sin mencionar el riesgo que suponen para la transmisión el elevado número de asintomáticos, parece que estamos lejos de controlar y conocer la covid-19.

A través de la app Covid Symptom Study, desarrollada por el KIng´s College de Londres y diferentes sistemas de salud regionales del Reino Unido, se han detectado 19 síntomas de covid-19 y uno de cada 10 pacientes presenta, al menos, un síntoma después de 30 días de haber pasado la enfermedad. Aunque no se conoce por qué hay esta permanencia, sí hay antecedentes en el comportamiento del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), un tipo de coronavirus que provoca depresión o fatiga crónica al cuarenta por ciento de los pacientes, incluso cuando hace cuatro años que superaron la enfermedad.

El responsable de este estudio, Tim Spector, no sabe si los rastros del virus en el organismo implican un riesgo de contagio. Es precisamente esta incertidumbre la que está forzando medidas extremas de confinamiento y distancia social.

También hay investigaciones que revelan que un gran número de personas enfermas con covid-19 –el 87 por ciento- sufren al menos un síntoma 60 días después del inicio de la enfermedad.

Pero ¿de qué síntomas estamos hablando?

Fiebre, tos seca y dificultad para respirar han sido los síntomas clave para detectar la covid-19, incluso en los casos leves cuando muchos diagnósticos se han realizado por teléfono.

El dolor de cabeza y de garganta, el dolor muscular o la pérdida de olfato y gusto son síntomas que ha pasado a la lista de las principales manifestaciones de la covid-19. Ahora, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han confirmado como síntomas de covid-19 la congestión o moqueo, las náuseas y vómitos o diarrea.

Por estudiar están los síntomas neurológicos. Una posible explicación, los relaciona con la pérdida de gusto (disguesia) y olfato (anosmia); el virus afecta a los receptores del olfato o a las neuronas sensoriales olfativas. Estas últimas podrían ser la puerta de entrada del virus al sistema nervioso alterando el estado de conciencia, provocando parálisis facial o debilidad muscular e incluso crisis epilépticas.

La piel también puede revelar una infección por covid-19, aunque de la misma forma que otros virus. Este es un síntoma –erupciones, granitos- leve de la enfermedad pero que puede llevar detrás un resultado positivo.

En cualquier caso, si la sintomatología es clave para el diagnóstico, lo cierto es que 4 de cada 5 pacientes son asintomáticos. Por eso, las pruebas PCR y de anticuerpos, son fundamentales para saber dónde estamos respecto al virus. 

El control del estrés, fundamental para este verano

La pandemia provocada por la covid-19 ha supuesto un cambio radical e inmediato e nuestra forma de vida. De un día para otro nos confinamos en casa y dejamos de ver a nuestros seres queridos, con una gran preocupación por la salud de todos. La incertidumbre laboral o económica asociadas, se sumaron a la lista de factores de estrés desde el primer momento.

Después de meses, las preguntas sobre esta enfermedad siguen abiertas y no vemos un horizonte de normalización. ¿Cómo puede afectarnos esto?

Aunque la prioridad médica es la atención a las personas enfermas de covid-19 y el freno de los contagios, no se puede negar que la pandemia ha afectado a otros aspectos de nuestra salud. El estrés es uno de ellos.

Entre los estudios que lidera la Cleveland Clinic para prevenir y tratar la covid-10, se ha analizado el incremento en el número de casos del Síndrome del Corazón roto, y no como consecuencia directa de la covid-19 sino a causa del estrés que genera esta situación.

Esta miocardiopatía de estrés se manifiesta con dolor torácico y presión en el pecho. Además de los factores emocionales, también puede estar provocada, por ejemplo, por el estrés físico derivado de una sepsis. Por otra parte, este síndrome puede confundirse con un infarto agudo de miocardio, aunque los factores que diferencia a una y otra patología son claros.

El síndrome del “corazón roto” afecta especialmente a las mujeres aunque no distingue las edades. Además, no está necesariamente relacionado con los factores de riesgo cardiovascular y sí con una historia de enfermedad mental y trastornos neurológicos.

El estrés también se relaciona con las enfermedades autoinmunes, con alergias de la piel y con un envejecimiento celular prematuro.

La Organización Mundial de la Salud ha publicado la guía “Haciendo lo que realmente importa en tiempos de estrés”, para lidiar con el día a día en medio de la preocupación y la incertidumbre.

Cuando el estrés está teniendo consecuencias sobre nuestro organismo y ya empezamos a notar sus consecuencias físicas y emocionales, debemos pensar en la forma de frenarlo, antes de que sea tarde. En Biosalud Day Hospital podemos ayudarte a equilibrar tu organismo y a incorporar unas pautas en tu estilo de vida que te ayuden a mantener alejado el estrés.

Medidas de protección necesarias y análisis en la desescalada


La necesidad de continuar protegiéndonos frente al contagio de la covid-19 en la desescalada conlleva unas medidas de precaución que debemos adoptar en nuestro día a día.

Mascarilla, lavado de manos, distancia social, limpieza…pero también test y cuidado personal. Todo esto es necesario para mantener alejada la covid-19 y más que como una obligación debemos pensar en ello como un hábito que adquirir con rapidez. Esto nos protegerá y protegerá a otras personas.

Si tenemos en cuenta los datos del estudio de seroprevalencia realizado en España, hoy sabemos que sólo un cinco por ciento de la población ha desarrollado anticuerpos y la tasa de mortalidad es algo superior al uno por ciento. Con estos datos previos, vemos que la peligrosidad del virus es elevada y que no podemos bajar la guardia frente a los contagios.

Hasta que no exista una vacuna, y ante la letalidad del virus, tenemos que ser rigurosos con las medidas de protección, mantener fuerte nuestro sistema inmunitario y realizar análisis de alta fiabilidad como los de Biosalud Day Hospital.

Tipos de mascarillas y su uso obligatorio

La obligatoriedad de llevar la mascarilla en todos los espacios públicos si no podemos garantizar que siempre vamos a mantener una distancia de dos metros genera numerosas dudas. Esta es la norma general porque, por ejemplo, no hay por qué llevarla cuando hagamos deporte o estemos sentados en una terraza en la calle.

Pero ¿qué mascarilla debemos usar? El Ministerio de Sanidad nos ofrece una guía para la elección de las mascarillas más adecuadas:

  • Las personas sanas pueden utilizar mascarillas higiénicas
  • Las personas enfermas (sintomáticas o asintomáticas) deben llevan mascarilla quirúrgica.
  • Las personas en contacto con el virus usarán con preferencia mascarillas EPI

Los niños y niñas a partir de 6 años también están obligados al uso de mascarillas. Recordad que hay diferentes tallas ya que la mascarilla debe ajustarse bien tapando desde la nariz hasta la barbilla.

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En este artículo, revisamos con detalle los tipos de mascarillas que existen y su nivel de protección.

Reuniones seguras en casa

Ahora que vamos retomando el contacto con familiares conviene recordar que las reuniones permitidas de hasta 10 personas pueden realizarse manteniendo siempre las medidas de seguridad: distancia de 2 metros e higiene de manos.

La distancia de dos metros es el trayecto que pueden recorrer las gotas de la nariz o de la boca de una persona infectada hasta nuestra cara cuando hable, tosa o estornude. También hay que tener cuidado con las superficies a las que puedan llegar estas gotas. Si las tocamos, tenemos que evitar tocarnos la cara.

En este sentido, hay que insistir en la importancia del lavado de manos al entrar y salir de una sala y al llegar a casa. Y mientras tanto, todas las veces que se considere necesario.

Si no se puede mantener la distancia de dos metros, es necesario llevar mascarilla.

En cuanto a las superficies y alimentos, las recomendaciones son las siguientes:

  • los alimentos deben limpiarse, separarse y cocinarse o refrigerar. La covid no se transmite a través de los alimentos pero su superficie, o los envases, sí que puede estar contaminada.
  • Lavarse las manos tras manipular productos crudos o envases y evitar tocarse la cara.
  • Debemos separa los utensilios para alimentos crudos y cocinados, además de tablas de cortar diferentes para carnes y para frutas o verduras.
  • También es recomendable desinfectar las superficies que están en contacto con los alimentos y sobre las que cocinamos, así como los utensilios de cocina.

Aunque la vuelta a la normalidad debe hacerse con prudencia, si queremos compartir un almuerzo, debemos evitar hablar encima de la vajilla así como compartir comida y cualquier utensilio.

Si quiero realizarme pruebas ¿cuáles son las más seguras?

La fiabilidad de los test se basa en los índices de sensibilidad y de especificidad. La sensibilidad determina la capacidad del test de detectar el virus en personas que lo han contraído. Por otra parte, la especificidad determina la precisión en el resultado: que los casos negativos, realmente lo sean.

Lo ideal, cuando hay sospecha de enfermedad, es combinar un test PCR con un test rápido de anticuerpos. La PCR se va negativizando con el paso de los días y a partir del día 14 del contagio cae el porcentaje de positivos al 70 por ciento. Tel test serológico detecta la generación de anticuerpos IgM e IgG.

El test rápido de anticuerpos que realizamos en Biosalud es el más fiable del mercado, según un estudio realizado por la American Society for Reproductive Medicine con la participación de dos tecnológicas españolas y la Universidad de Yale. Distribuido por el laboratorio Life Lenght, es el test que utilizamos en nuestros centros de Madrid y Zaragoza. De hecho, en la Comunidad Autónoma Aragonesa es necesaria la autorización de la administración sanitaria para llevar a cabo este tipo de test y tras nuestra solicitud, esta se aprobó el pasado mes de marzo.