La condromalancia, una lesión del cartílago de la rodilla

cartilago y rodillas

Las articulaciones de nuestro cuerpo son un ejemplo de mecánica perfecta pero si falla el cartílago nuestra movilidad puede verse comprometida de forma grave. Especialmente las rodillas son una articulación que sujetan nuestro cuerpo y no pueden fallar.

La condromalacia rotuliana puede aparecer tanto en adultos mayores como en personas jóvenes. Para explicar de qué trata esta lesión, es importante conocer antes la rodilla: esta articulación está compuesta por tres huesos: el fémur, la rótula y la tibia. La rótula es un hueso flotante y donde se insertan los cuatro vientres musculares del cuádriceps, mediante el tendón rotuliano que ejerce presiones en la rodilla.

Cuando las tensiones son excesivas, provocan una desviación en la rótula que hace que se desgaste por su parte inferior. El cartílago articular es un tejido que forma una superficie brillante y blanquecina, encargada de proteger la zona que llega a rozar con otro hueso y forma la articulación.

A la erosión y reblandecimiento de este cartílago se le conoce como condromalacia. Cuando se produce en la rótula, también es denominado síndrome de hiperpresión rotuliana externa.

Factores que favorecen la aparición de la condromalacia rotuliana

La edad es un factor que favorece la aparición de este problema, pero cuando aparece en personas jóvenes puede deberse a varios factores:

Factores genéticos: Causas hereditarias que posibilitan que la rótula esté desplazada hacia el lado externo de la rodilla.
Factores adquiridos: Descompensaciones musculares en las que el el vasto interno de la rodilla esté descompensando con el externo, algo que provoca que el movimiento de la rótula respecto al fémur esté descentrado y se favorezca el roce del cartílago rotuliano.

Síntomas de la condromalacia rotuliana

Los dolores que provoca esta lesión se suelen producir durante el movimiento, especialmente cuando se flexiona la rodilla, como en la posición de cuclillas o al bajar escaleras, y puede aumentar después de pasar bastante tiempo con la rodilla semiflexionada. Los síntomas podemos dividirlos en diferentes grados:

• Grado 1: Pequeño dolor por un reblandecimiento del cartílago, suele aparecer en alguna determinada posición, haciendo ejercicio o por un cambio en la climatología.
• Grado 2: Un dolor más intenso, por una pequeña fibrilación del cartílago, que perdura más en el tiempo.
• Grado 3: La superficie del cartílago ya está fisurada y el dolor se vuelve todavía más intenso, además viene acompañado por una inflamación importante.
• Grado 4: Dolor incapacitante por la pérdida del cartílago articular, aparece acompañado de inflamación e inestabilidad articular.

Tratamiento de la condromalacia rotuliana

Una vez que el médico traumatólogo considera que el problema no se debe operar, bien porque la lesión es temprana, bien porque el deterioro es alto, profesionales como el  fisioterapeuta pueden recomendar tratamientos para  tratar la descompensación muscular a base de estiramientos, potenciación del cuádriceps, etcétera.

También existe el tratamiento farmacológico, aunque ningún medicamento conseguirá que el cartílago se regenere, sí ayudará a frenar su desgaste. Los factores de crecimiento, mediante plasma rico en plaquetas, ofrecen muy buenos resultados. Otra de las opciones son las infiltraciones de ácido hialurónico.

La práctica de ejercicios suaves como pueden ser la natación, estiramientos musculares de isquiotibiales y cuádriceps o pilates también pueden ayudar a aliviar el dolor por esta lesión.

En cualquier caso, la condromalacia rotuliana es la degeneración del cartílago que forma la parte posterior de la rótula y puede aparecer en personas mayores o adultos jóvenes y, según el caso, se puede controlar el desgaste. Los tratamientos de PRP, aplicados en función de la gravedad de la lesión, se pueden aplicar de manera eficaz.

En Biosalud Day Hospital contamos con un área específica para la aplicación de terapia biológica de PRP y la combinamos con técnicas que nos permite llevar al máximo la capacidad regenerativa del pacientes. Por ejemplo, terapias como el ozono, la aplicación de citoquinas o el ultraconcentrado de factores de crecimiento.

 

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