La contaminación “legal” también afecta a la salud

contaminacion y salud

Los niveles permitidos de contaminación en las ciudades ¿realmente nos protegen? un proyecto de investigación relaciona la contaminación “baja” con la mortalidad.

Los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud se dejan ver cada día. Sin embargo, una vez establecidos los niveles de contaminación que se consideran “seguros”, los efectos de la polución se siguen notando. El estudio Elapse Project investiga la asociación entre la contaminación atmosférica y la mortalidad en áreas en las que la polución está por debajo de los estándares determinados por las autoridades de la Unión Europea, Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud.

Los investigadores piden que se revisen los límites de sustancias contaminantes, los estándares y las directrices porque hay una evidencia de que la baja polución está asociada con la mortalidad. La investigación está basada en los cambios en la exposición a partículas finas, a dióxido de nitrógeno, al ozono y al carbono, siempre por debajo del límite permitido. Se relacionan leves incrementos en la exposición con una mayor mortalidad por causas naturales y la presencia de enfermedades respiratorias.

El asma se asocia a la exposición, a largo plazo, a la “baja” contaminación por combustibles fósiles.  Esta polución también está detrás del desarrollo de un EPOC o un empeoramiento del estado de salud quienes la sufren. El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en el mundo y, aunque por regiones varían mucho el tipo de partículas contaminantes prevalentes, lo cierto es que muchos factores constituyen un riesgo independiente, y hablamos de contaminación del aire tanto en interiores como en exteriores por los agentes antes mencionados o con partículas de asbestos, radón o arsénico.

Como mencionábamos, los responsables de este proyecto piden que se revisen los niveles aceptados de partículas contaminantes en el aire con la intención de prevenir estas y otras enfermedades en el futuro. A estos niveles de partículas, debemos sumar además los efectos del cambio climático sobre la calidad del aire.

La contaminación atmosférica y los niños

Uno de cada diez niños puede tener asma y la principal causa, es la contaminación derivada del tráfico de las ciudades.  La exposición al dióxido de carbono y a las partículas finas pueden desencadenar episodios fuertes de asma y los expertos en pediatría alertan de que la calidad del aire está empeorando, también por la falta de lluvia, lo que puede llevar a cronificar estos estados.

Otros riesgos de la contaminación en edades tempranas es la influencia en el desarrollo neurológico y las funciones cognitivas y el desarrollo físico y motor.

Por otra parte, la exposición a niveles elevados de contaminación por parte de la madre gestante, puede afectar al desarrollo de las células inmunitarias del bebé y predisponer a los niños a sufrir alergias o asma. Además, la polución eleva el riesgo de nacimiento prematuro.

A nivel mundial, se estima que el 90 por ciento de los niños respiran aire tóxico cada día y cada año, unos 600 mil niños mueren por alguna infección respiratoria aguda en las vías respiratorias bajas.

Los niños son más vulnerables ante cualquier ataque externo porque su organismo está en formación  y pueden ver comprometido su desarrollo. La medicina biológica, sin embargo, tiene en cuenta este nivel madurativo y los agentes externos como enfoque en diferentes tratamiento.

Los incendios forestales ¿también nos afectan? 

En las últimas semanas hemos vivido en España algunos de los incendios más trágicos de los últimos tiempos. Además de las consecuencias medioambientales y sociales de la devastación de miles de hectáreas, la salud de las personas que los viven de cerca, también se ve afectada.

Algunos síntomas de los incendios pueden ser normales durante un periodo de tiempo: la irritación en los ojos, la tos e irritación en la garganta e incluso la dificultad para respirar. Además, el dolor de cabeza y de pecho, los ataques de asma, el cansancio o la aceleración del ritmo cardíaco, afectan amuchas personas, especialmente mayores, niños y mujeres embarazadas.

El mayor riesgo, no obstante, lo sufren quienes tienen una enfermedad pulmonar o cardíaca previa.

Como en la contaminación por polución, la inhalación de partículas finas que se produce cuando se queman la leña y otras materias orgánicas, es la mayor amenaza para la salud ya que llegan a penetrar en los pulmones.

 

 

 

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