Fisiología de la digestión

Digestión, alimentos

La función digestiva empieza en la mesa

Lo que servimos en nuestra mesa y comemos influye directamente en la salud y en nuestro sistema digestivo. La alimentación moderna es la causa principal de las enfermedades actuales debido al  gran desequilibrio que provoca en nuestro organismo.

Cada vez ingerimos alimentos más industrializados estandarizados, con conservantes añadidos, colorantes potenciadores del sabor y desprovistos de oligoelementos, vitaminas y minerales.

La manera de cultivar y recolectar actual no es como la de antes, se origina un desequilibrio, ya que nos estamos saltando las leyes de equilibrio de la naturaleza. Ya no se busca la calidad de los alimentos, sino su rentabilidad, lo que hace que los alimentos sean preparados, cocidos, liofilizados, químicamente desnaturalizados, adicionados de conservantes. Y todo eso perturba el funcionamiento de la digestión.

Nuestro cuerpo no está recibiendo en ningún momento una alimentación apropiada. Carecemos de las vitaminas, minerales y enzimas necesarios para una buena salud.

En este punto, y antes de describir el sistema de digestión, hay que mencionar el papel fundamental de la flora intestinal. Cuando hablamos de equilibrio, es clave la flora, compuesta en un 85% de bacterias acidófilas y en un 15% de bacterias Escherichia coli. El acidófilus elimina las fermentaciones y putrefacciones intestinales, así como el exceso de gas producido por la Escherichia coli.

Digestión, flora intestinal

La salud depende de la cantidad de acidófilus que equilibren y tamponen a las Escherichia coli

Hay una relación proporcional entre la alimentación y la calidad de la flora intestinal. El consumo excesivo de carne destruye los acidófilus, al igual que el café, el chocolate, los platos demasiado cocinados o el tabaco.

De igual modo, los antibióticos, especialmente los de amplio espectro, ejercen un efecto devastador sobre la flora intestinal e inflaman la pared del intestino.

Podríamos afirmar que hay tres causas que inciden en que la alimentación de hoy en día produzca un aumento de las patologías del colon:

  • El exceso de carne
  • El exceso de grasa
  • La ausencia o insuficiencia de fibras

Como ya advertía la revista Advances with Research en 1980, ningún otro factor de riesgo de cáncer es tan significativo como el factor alimenticio.

El doctor Gori, del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos fue el primero en encontrar que los responsables de los cánceres en gran medida son la carne y las materias grasas, y no tanto los aditivos químicos, potenciadores del sabor o colorantes.

Si trazamos una especie de mapa geográfico-alimenticio, veremos que en poblaciones en las que se consume muy poca carne, como la japonesa, el cáncer de colon es muy poco frecuente. En cambio, en poblaciones que comen carne en exceso, como la estadounidense, el cáncer de colón es cada día más usual.

Asimismo, como ya hemos recalcado, mayor será el riesgo de cáncer de colon cuanta menos fibra comamos. Sin las fibras, los desechos se acumulan y el tiempo de paso por el colon de los alimentos crece considerablemente, facilitando la mayor absorción de toxinas, que pasarán a través de la mucosa a la sangre. Además, la grasa animal, a la temperatura corporal, se solidifica formando unos tapones en el colon que facilitarán el estreñimiento, tan frecuente en nuestros días y causa de numerosas enfermedades.

Digestión, carne

La digestión de la carne produce sustancias cancerígenas en el colon. Si comemos carne tenemos que fabricar y segregar mayor cantidad de ácidos biliares para la digestión, sobre todo ácido desoxicólico, que se trasnforma, por acción de las bacterias clostridium, en potentes sustancias cancerígeneas.

Los animales carnívoros no desarrollan casi nunca un cáncer de colón, pero esto se debe a que su colon, a diferencia del humano, es totalmente liso, sin acodaduras ni recovecos, y más corto en su longitud, lo que hace que la carne se digiera antes de pudrirse. La digestión en estos animales es más rápida. Por el contrario, en el hombre la pared intestinal se compone de multitud de fibras musculares, que tienen una función peristáltica, facilitando el movimiento de avance de los alimentos por el interior del intestino. Estos movimientos peristálticos dependerán de lo que denominamos el sistema nervioso vegetativo (SNV), que rige el funcionamiento de todos nuestros órganos.

A su vez, el SNV se divide en:

  • El sistema nervioso simpático, que es el acelerador
  • El sistema nervioso parasimpático, que es el frenador

Para un buen funcionamiento, ambos deben funcionar en su momento. Si se produce una situación de estrés durante el proceso de nuestra digestión, se producirá una alteración en la calidad de la misma. Y fruto de ello serán la sensación de inflamación abdominal después de la comida, las flatulencias, los espasmos, las colitis espasmódicas, etc.

Las diferentes etapas de la digestión

El tubo digestivo es como una especie de “relaciones públicas” entre el interior y el exterior del organismo. Podemos decir que la digestión empieza en la boca y termina en el ano.

En primer lugar, como ya afirman los chinos, tenemos que masticar los alimentos 150 veces antes de tragarlos. Después de una muy buena masticación, los alimentos pasarán al esófago y de ahí al estómago. El estómago está situado debajo del diafragma y continúa por el duodeno, que es la primera parte del intestino delgado. La entrada de la comida al estómago se regula por el cardias y la salida por el píloro. Ambos son esfínteres. En el duodeno está el colédoco, que segrega la bilis fabricada por el hígado y almacenada por la vesícula biliar y el jugo pancreático. Después, el bolo que forman los alimentos, llega al yeyuno y al íleon, que completan el intestino delgado, cuya longitud es de 5 metros.

Digestión, fisiología

El intestino grueso o colon, que es la continuación del intestino delgado, comienza por la válvula ileocecal. El colon mide unos 1,5 metros y su diámetro es de 3 a 8 centímetros. Abarca desde la válvula ileocecal al ano y está compuesto por:

  • el ciego, unión del intestino delgado y el colón. La válvula ileocecal impide el reflujo de los desechos al intestino delgado.
  • el apéndice, que sale del ciego y tiene un papel inmunitario y defensivo
  • el colón ascendente, en el lado derecho del abdomen
  • el colón transverso, en la parte infeior del ombligo
  • el colón descedente, en el flanco izquierdo
  • el sigma
  • el recto, situado en la concavidad del sacro, terminando el colon y comunicado con el exterior por el ano.

Una vez trazado el escenario de la digestión, daremos las pinceladas básicas de su funcionamiento.

El alimento, al contactar con la mucosa bucal, fabrica la saliva. Una vez triturado por los dientes, y ensalivado para facilitar su avance por el tubo digestivo, comienza la digestión de los azúcares, pasando después por el esófago hacia el estómago.

Las fibras musculares de la pared digestiva producen una onda de contracción que impulsa el bolo alimenticio hacia adelante. A esto es a lo que denominamos peristaltismo.

El ácido clorhídrico y la pepsina romperán las cadenas de proteínas y el moco de las paredes del estómago nos protegerá de la acción de los jugos. Cuando el moco no se segrega, como sucede en situaciones de estrés, los jugos atacan la mucosa y podrá producir una úlcera.

El paso de los alimentos por el duodeno será más rápido o más lento dependiendo de la composición de los mismos. Así, los azúcares pasarán de una forma más rápida y las grasas más lentamente.

El ácido que se produce en el estómago estimula la producción de unas hormonas intestinales que a su vez harán que el hígado y el páncreas segreguen, respectivamente, la bilis y los jugos pancreáticos en el dudodeno, a través del conducto colédoco.

Estas sustancias del hígado y el páncreas son alcalinas y neutralizan la acidez producida por el estómago.

De 4 a 8 horas, el bolo alimenticio permanecerá en el intestino delgado y los principales nutrientes son absorbidos por las microvellosidades intestinales que tapizan la pared del intestino delgado y son vertidas al torrente circulatorio sanguíneo y linfático. Lo que todavía quede llegará al intestino grueso –colon- y estará allí entre 10 y 12 horas. Aquí es donde el organismo absorbe el agua del alimento y otros nutrientes. El colon realiza un papel de formación y eliminación de las materias fecales, además de la hidratación del organismo.

En este nivel, hay que señalar la importancia de las bacterias intestinales que colonizan el intestino grueso y que realizan la descomposición de lo que queda del bolo alimenticio. Estas bacterias fermentan los feculentos, liberan hidrógeno del gas carbónico, del metano, transformando los restos de proteínas en aminoácidos. Estos productos a su vez se convierten en índoles y sulfidrilos de hidrógeno, responsables del olor de las heces fecales. El color de las mismas se debe a la bilirrubina producida por el hígado.

Unas heces amarillentas indican consumo de verduras y hortalizas, mientras que unas marrones son signo de regímenes ricos en proteínas, o unas heces negras pueden deberse a tratamientos medicamentosos a base de hierro o presencia de sangre procedente del estómago o intestino delgado (coagulada). Las heces claras son signo de insuficiencia biliar.

La doctora Catherine Kousmine, estandarte del llamado método Kousmine, y muy reconocida entre todos los médicos que practicamos la medicina biológica, decía que “El mecanismo de concentración de las materias fecales es de una precisión impresionante. Para que las heces tengan una consistencia normal, debe de ser reabsorbido el 86 por ciento del agua. Si es el 88 por ciento las heces se hacen demasiado duras y con el 82% de reabsorción, son demasiado fluidas”.

Digestión, colon

Respecto a la composición o anatomía del colon, hay que recordar que está formado por:

  • Mucosa. En contacto con el contenido intestinal por el epitelio de superficie, que realiza la absorción de nutrientes.
  • Submucosa, rica en fibras musculares internas y externas realiza el peristaltismo

Entre ambas, hay multitud de ramificaciones nerviosas, de los plexos nerviosos de Meissmer (submucosa) y de Auerbach (musculosa)

  • Serosa, última membrana, prolongada por el mesenterio, con numerosos vasos linfáticos, sanguíneos y nervios

En suma, el colon es un lugar de intercambio donde se llevan a cabo las funciones de absorción de los nutrientes, de eliminación de desechos, de hidratación del organismo, de protección cuerpo a cuerpo contra las toxinas y de producción de vitaminas.

Todo este proceso ideal de la digestión no se está dando actualmente en nuestro organismo porque la calidad de los alimentos, como hemos dicho al principio, no es la más aconsejable, las condiciones de absorción y de asimilación tampoco y la calidad de la evacuación está muy por debajo de lo que debe ser.

Nuestro organismo no elimina al exterior los desechos de su metabolismo y poco a poco se va autointoxicando, apareciendo de esta manera las enfermedades degenerativas: enfermedades cardiovasculares, reumáticas, etc.

Como conclusión, podemos aconsejar que nos alimentemos mejor y no abusar de fármacos de síntesis química que, en muchos casos, lejos de beneficiarnos, nos hunden todavía más, aunque aparentemente no lo parezca.

Una vez más, lo natural es lo mejor para nuestra salud.

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