Melatonina, mucho más que la hormona del sueño

melatonina

La melatonina es una hormona conocida por su papel en la regulación de los ritmos circadianos, es decir, del ritmo del sueño. En los últimos años incluso se han popularizado los suplementos alimentarios con esta sustancia para dormir bien. Pero hay más.

Cada 24 horas la glándula pineal, que se sitúa en nuestro cerebro, segrega melatonina. Normalmente, este momento coincide con la puesta de sol y por eso, a la melatonina se la conoce como “hormona de la oscuridad”. Entre las 2 y las 4 de la madrugada, la producción de esta sustancia alcanza su pico máximo.

De esta forma, regula el ritmo circadiano o ritmo del sueño, aunque este horario no se cumple de la misma forma en todas las personas. La mayoría presentamos un cronotipo intermedio: dormimos entre las 00 y las 8 horas de la mañana. Para el 25 por ciento de la población, la hora de dormir se adelanta a las 22 horas y son más madrugadores, se levantan a las 6 y el pico de segregación de melatonina se produce sobre las 00 horas. El tercer cronotipo, el vespertino, es el de las personas que nunca se irían a la cama pero que tampoco madrugan, funcionan mejor por la noche y su pico de producción de melatonina se produce sobre las 6 de la mañana.

La melatonina se libera en la sangre y en los tejidos y, durante el sueño, sincroniza todas las funciones del organismo. Sin embargo, conforme nos hacemos mayores, la producción de esta hormona disminuye de forma natural.

¿Cuál es la consecuencia de esta menor producción de melatonina? No solo perdemos calidad del sueño, sino que se acelera el envejecimiento y aumenta la probabilidad de padecer enfermedades antiinflamatorias.

El dolor y las enfermedades relacionadas con la producción de melatonina

Además de regular el ritmo del sueño, la melatonina es una hormona a la que se atribuyen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antineoplásicas e inmunoreguladoras. También interviene en la modulación del dolor. En este sentido, la neurocientífica Gabriella Gobbi explica que el umbral del dolor disminuye por la falta de sueño.

De hecho, se ha descubierto que, para un dolor agudo, neuropático o inflamatorio, la administración de melatonina alivia el comportamiento del dolor y la actividad antinociceptiva – es decir, que hay menor sensación de dolor-. Por otra parte, cuando hablamos de dolor por inflamación crónica, se ha encontrado que la melatonita puede aliviar el dolor por sus efectos antiinflamatorios y su capacidad para reducir el estrés oxidativo. Incluso hay ensayos que indican que la administración de melatonina podría ser positiva para los pacientes con fibromialgia o síndrome del intestino irritable.

También se ha estudiado el papel de la melatonina en el tratamiento de la sepsis, una enfermedad muy grave que se produce por la respuesta desmedida de nuestro sistema inmunitario a una infección bacteriana. La melatonina controla el exceso de óxido nítrico que produce el organismo en esta enfermedad y que agrava la inflamación. Además, esta hormona actúa sobre la mitocondria, devolviendo a la célula su capacidad de generar energía y defenderse.

La melatonina se ha revelado como una terapia eficaz para modular algunas enfermedades inflamatorias autoinmunes.

  • En el tratamiento de la artritis reumatoide, la administración de melatonina agrava las manifestaciones clínicas al incrementar los mediadores antiinflamatorios.
  • Cuando se aplica para el tratamiento del lupus eritematoso sistémico, disminuye las complicaciones de la enfermedad y aumenta la sobrevida.
  • En la esclerosis múltiple y la ELA, reduce la severidad de los síntomas.
  • Ejerce un efecto inmunomodulador en la diabetes autoinmune.
  • En la enfermedad de Graves, suprime la secreción de hormonas tiroideas.
  • En la colitis ulcerosa, como decíamos anteriormente, actúa sobre el nivel de dolor.

¿Cómo puedo conocer mis niveles de secreción de melatonina?

El análisis de la melatonina puede ayudarnos de manera directa a entender por qué dormimos mal, o por qué nuestro ciclo del sueño es diferente al de la luz y nos impide tener un descanso adecuado a nuestra actividad diaria.

Por otra parte, este análisis apoya el diagnóstico causal de enfermedades autoinmunes e inflamatorias. Muchas de las enfermedades que padecemos se originan por una combinación de factores, y la falta de melatonina puede ser un de ellos. En estos casos, tanto la prescripción del análisis como su interpretación en un contexto clínico, debe realizarse bajo indicaciones médicas.

En cualquier caso, el análisis de melatonina puede realizarse sin salir de casa con Biosalud en Tu casa. Desde Biosalud análisis ponemos a disposición de nuestros pacientes la posibilidad de recoger las pruebas y recibir los resultados sin salir de casa.

El papel de la melatonina en los niños con autismo y trastornos del neurodesarrollo

La mayor parte de los niños con autismo, el 80 por ciento, sufren trastornos del sueño. Es algo común en las enfermedades neuropediátricas pero que también afecta a la enfermedad neurodegenerativa subyacente. Por eso, los trastornos del sueño deben tratarse de manera prioritaria en estos niños.

Las familias no perciben los trastornos del sueño de sus hijos y después, en las consultas, tampoco se dedica tiempo a estos aspectos tan importantes en la vida de los niños. Se estima que “el insomnio está presente en un 25-70 por ciento de los niños con trastorno del déficit de atención e hiperactividad, un 44-83 por ciento de los niños con trastorno del espectro autista (TEA) y en aproximadamente un 37 por ciento de los niños con epilepsia”, como afirma el pediatra Víctor Soto. Sin embargo, el tratamiento derivaría en una mejoría considerable de los síntomas neurológicos.

En cualquier caso, no hay una única causa por la que los niños con TEA duermen mal, o al menos no toda la responsabilidad es de la secreción de melatonina. La madurez y organización del sistema nervioso central, los genes del reloj circadiano o las alteraciones de la integración sensorial son otros factores intrínsecos que pueden sumarse al estrés ambiental, físico o psicológico. Los niños con autismo son más vulnerables y pueden verse afectados por todos estos factores.

El aporte complementario de melatonina podría mejorar la calidad del sueño como complemento a la intervención sobre los factores mencionados anteriormente.

 

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