Disruptores endocrinos, sustancias presentes en el día a día que nos están enfermando

El crecimiento y el desarrollo, la metabolización de los alimentos, el estado de ánimo, la salud sexual o la reproducción dependen de las hormonas. Estos “mensajeros químicos” del cuerpo influyen en las células de tal forma que una pequeña variación en su funcionamiento puede tener efectos negativos sobre nuestra salud.

Cada día convivimos con cientos de sustancias que tienen una gran capacidad para alterar el funcionamiento hormonal, son los disruptores endocrinos, definidos por la Endocrine Society como aquellos “compuestos químicos exógenos, o mezcla de estos compuestos, que pueden interferir con cualquier aspecto de la acción hormonal”.

Lo cierto es que, desde el inicio del milenio la Organización Mundial de la Salud ha advertido de los riesgos de exponernos a estas sustancias, aunque mucho antes se estaba investigando sobre sus efectos adversos. Y es que podemos encontrar estos compuestos químicos en las latas de conserva, plásticos de consumo frecuente e incluso en los alimentos que comemos. La lista es larga, hasta 800 sustancias químicas según la OMS.

El principal problema es que, mientras no se prohiban todas las sustancias que tienen efectos negativos sobre nuestra salud, sólo podemos hablar de prevención y de mantenernos alejados de estos disruptores. Como dice el investigador Pedro Olea, “en disruptores endocrinos no hay dosis segura, la dosis segura es la que no existe”. 

Además, con carácter general estos elementos tienen un efecto que se acumula en el organismo y puede transmitirse de generación en generación.

La relación causa – efecto entre la exposición al disruptor endocrino y la enfermedad no está demostrada pero investigadores como Olea afirman que hay muchas enfermedades en las que no interviene una causa única sino muchos factores ambientales, por lo que es difícil establecer la relación directa. Sin embargo, “hay evidencia de sobra para actuar preventivamente”. De hecho, los especialistas observan un incremento anormal de enfermedades crónicas como el cáncer o las autoinmunes.

El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca del estado de los conocimientos científicos sobre las sustancias químicas que perturban la función endocrina, señala la posibilidad de que estas sustancias o compuestos, “contribuyan a la criptorquidia (ausencia de descenso de los testículos) en los jóvenes, al cáncer de mama en la mujer, al cáncer de próstata en el hombre, a problemas de desarrollo del sistema nervioso y al déficit de atención/hiperactividad en los niños o al cáncer de tiroides”. Teniendo en cuenta que la OMS es prudente a la hora de publicar consideraciones generales, entendemos que han una gran preocupación y una recomendación clara para continuar investigando.

¿Dónde se encuentran los disruptores endocrinos?

Mira a tu alrededor ¿ves algún aparato electrónico? ¿Crema de manos encima de la mesa? ¿una lata de refresco? ¿has puesto un ambientador? Todos estos son potenciales emisores de disruptores endocrinos. Los alimentos que contienen pesticidas, productos de higiene y limpieza, los plásticos, los insecticidas y compuestos químicos como los ambientadores, muchas prendas de ropa e incluso los artículos del hogar o materiales de construcción fabricados con materiales ignífugos…todos ellos contienen sustancias o compuestos con capacidad para actuar como disruptores endocrinos.

Algunos de los nombres de estas sustancias, como los metales pesados, las dioxinas o los ftalatos pueden sonarte, pero hay más: el PBC, los furanos, el bisfenol A, los pesticidas o plaguicidas DDT, DDE, HCB, tebunoazol, Linuron…entre muchos otros.

La lista es larga y sus nombres asustan, te vamos a hablar de los que más utilizamos en el día a día.

  • Envases de plástico. El Bisfenol A o BPA se encuentra en botellas, bolsas, contenedores de plástico o calentadores de agua que pueden contaminar los alimentos, por ejemplo, al calentarlos. Esta sustancia actúa sobre los estrógenos naturales y se le atribuye influencia sobre patologías como la diabetes y la obesidad, el cáncer de próstata y de mama, hiperactividad y deterioro del sistema inmune o la disminución de los niveles de antioxidantes enzimáticos.
  • Alimentos. Según los datos del Programa de Control de Resíduos de plaguicidas de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, en 2014 se encontraron 33 plaguicidas con propiedades de disrupción endocrina, especialmente en las frutas y las verduras. Las peras y las manzanas se presentan como los alimentos más contaminados.
  • Productos de belleza y del hogar como el esmalte de uña, pegamentos o cosméticos. Este tipo de productos contienen ftalatos. Entre los efectos de estas sustancias se encuentran el asma y la alergia infantil, endometriosis, cáncer de mama bajo peso al nacer, trastornos del comportamiento y de atención, obesidad, partos prematuros o bajo peso al nacer, entre otros.

¿Cómo evitar los disruptores endocrinos?

En el día a día podemos hacer sencillos gestos que evitarán la ingesta o inhalación de estas sustancias.

  • Lava tus manos: siempre con jabones sin fragancias ni tóxicos o parabenos y procedentes de envases seguros. Una buena opción son los jabones sólidos naturales. Al lavar tus manos antes de comer, estás limpiando sustancias que han quedado en tu piel.
  • Mantén tu casa limpia: el polvo que se acumula en el hogar contiene sustancias de los electrodomésticos, plomo (en los edificios antiguos) o ftalatos o sustancias ignífugas que nos protegen de la combustión de materiales. Lo ideal es utilizar un aspirador que atrapa las partículas.
  • Elige productos de belleza o de limpieza libres de fragancias; desde la crema hidratante hasta las bolsas de basura, en la actualidad casi todos los productos del hogar están diseñados para cubrir el olor natural. Una buena ventilación y ambientadores naturales pueden ser la solución.
  • Limita tu consumo de plástico. El plástico está en todas partes y es difícil eliminarlo absolutamente pero sí se puede sustituir progresivamente. Por ejemplo, los contenedores de alimentos se pueden sustituir por tarros de vidrio o de acero inoxidable y las bolsas de merienda por otras reutilizables, de tela encerada. Sobre todo, no calientes alimentos ni el agua en recipientes de plástico.
  • Evita los alimentos enlatados, cualquier cantidad de BPA, la sustancia con la que se recubren por dentro, puede ser nociva. Siempre son mejores los alimentos envasados en vidrio o en “tetra brick”
  • Incrementa tu consumo de alimentos frescos orgánicos o, al menos, lo menos procesados y envasados que te sea posible. Siempre es mejor asar un pollo entero que cocinar unos nuggets congelados. Además, intenta cocinar en recipientes metálicos que no contengan antiadherentes.
  • Filtra el agua del grifo antes de consumirla, puede contener disruptores endocrinos provenientes de los pesticidas o restos de medicamentos.

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