Gluten, la proteína que nos hace sentir incómodos

intolerancia al gluten

El gluten es una proteína que cada vez rechazan más personas. Lejos de ser una moda, lo cierto es que muchos alimentos causan molestias y poco a poco, pueden afectar a nuestro sistema inmunitario.

Las vacaciones, la falta de tiempo para cocinar o los propios hábitos alimentarios, pueden poner en peligro nuestra salud. Muchas personas se encuentran mal y no saben por qué pero manifiestan unos síntomas y molestias que, sin ser muy limitantes, incomodan en el día a día.

Pero ¿sabemos de dónde viene este malestar? Cada día más se manifiesta la intolerancia al gluten como una condición de nuestra época y, aunque no es siempre la respuesta a nuestras molestias, sí que debemos asegurarnos de que es esta proteína la que nos está complicando la vida.

Estas molestias por el consumo de gluten se pueden acentuar después de las vacaciones si hemos comido fuera de casa muchos días seguidos, hemos incrementado el consumo de cerveza, fritos, bocadillos o snacks procesados. Sin embargo, lo que realmente nos hace daño poco a poco, es el consumo diario y reiterado de gluten, aunque sea en pequeñas cantidades.

Debemos precisar, por otra parte, que la intolerancia al gluten no es lo mismo que la enfermedad celíaca. De hecho, se nombra como sensibilidad al gluten no celíaca para diferenciarlo de la enfermedad autoinmune, más peligrosa para la salud.

La sensibilidad al gluten se detectó hace unos 50 años pero no fue hasta 2011 cuando se empezó a investigar de forma más intensa. Y es que, el número de casos en la sociedad occidental se incrementa cada año.

Síntomas de la intolerancia al gluten

La intolerancia al gluten puede provocar unos síntomas compatibles con los de otras patologías o un malestar que consideramos transitorio pero al que llegamos a acostumbrarnos. El dolor de cabeza o de estómago, pueden llegar a formar parte de nuestro día a día, pero no debería ser así. Estos son los síntomas que nos indican que podemos padecer intolerancia al gluten.

  • Síntomas digestivos: diarrea, estreñimiento; dolor abdominal; distensión abdominal y náuseas.
  • Síntomas extradigestivos: dolor de cabeza; fatiga, ansiedad; dolor de articulaciones y dolor muscular o depresión.

¿Cómo podemos detectar si tenemos sensibilidad al gluten no celíaca?

Una vez conocida la historia clínica del paciente, lo primero que tenemos que descartar es que haya una celiaquía o una alergia al trigo. En ambos casos los análisis son determinantes y, en el caso de ser positivos, se debería aplicar un tratamiento que, en cualquier caso, pasaría por eliminar el gluten o el trigo de nuestra dieta.

Si hemos descartado las alergias y nuestro estado de salud mejora unos meses después de alejarnos del gluten, podemos decir que tenemos sensibilidad a esta sustancia.

Por otra parte, existen análisis específicos que nos pueden ayudar con el diagnóstico. Con Biosalud en Tu casa puedes comprobar tu estado de salud sin salir de casa:

  • Análisis FoodINT: detecta las intolerancias alimentarias que no podemos hallar con la observación; los síntomas de una intolerancia pueden aparecer incluso días después de haber ingerido el alimento.
  • Análisis FoodGEN: determina si nuestro rechazo a algún alimento tiene causas genéticas.
  • Análisis de neuropéptidos de gluten y caseína: análisis de sistancias ante las que podemos reaccionar. No son proteínas sino unas moléculas que se relacionan con el control de dolor y la ingesta o de los mecanismos nerviosos de control del aprendizaje y la memoria.

¿Qué alimentos contienen gluten?

Hacer la compra en el supermercado puede ser un proceso lento y desesperante ya que la mayor parte de los alimentos procesados, contienen gluten, y los preparados específicos sin gluten – panes, galletas y dulces, pasta o bases para pizza – ofrecen poca variedad y encarecen el coste de la cesta de la compra. Nuestro consejo es seguir una alimentación natural, preparada en casa que nos aporte calidad de vida.

En general, todos los alimentos que contienen algún tipo de harina de cereal, contienen gluten. El trigo, el centeno, la cebada, la espelta o el kamut son los cereales que debemos evitar, igual que todas las harinas derivadas de estas sustancias. Sin embargo, encontramos arroz, sarraceno, quinoa o maíz, cereales cuyos derivados son saludables para una personas son sensibilidad al gluten o enfermedad celíaca.

Hoy en día, la variedad de harinas para la cocina es muy extensa, incluso podemos cocinar con harina de diferentes tipos de legumbres.

Por otra parte, las carnes y pescados, los frutos secos la fruta y la verdura no contienen gluten por si mismos. Sin embargo, un mínimo procesado del alimento nos obliga a consultar la composición del preparado que compramos. Por ejemplo, tenemos que mirar el etiquetado de mermeladas; purés y cremas de verdura; embutidos y preparados cárnicos; verduras ultracongeladas; levaduras químicas; especias preparadas; cacao en polvo y otros tipos de chocolate y la cerveza y las bebidas azucaradas, entre otros.

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