Cuando la artritis no es una enfermedad autoinmune

La artritis no tiene por qué ser una enfermedad crónica. En ocasiones, la inflamación de las articulaciones proviene de una infección. Detectarla, puede acelerar el tratamiento, aunque la mejora en nuestra calidad de vida depende de las infecciones a las que va asociada.

En el mundo convivimos con 300 especies de hongos que pueden ser la causa de enfermedades de carácter infeccioso. Algunas pueden ser leves, como las de la piel – por ejemplo la tiña – y otras más graves como las que atacan de forma interna a órganos como los pulmones o las meninges, entre otros. La gravedad de este tipo de infecciones es variable y no solo por la importancia del órgano al que se dirigen los hongos, sino por la forma en la que contraemos la infección –ingestión de alimentos con hongos, inhalación de partículas…-.

Pero las enfermedades fúngicas son difíciles de detectar. Algunas se confunden con una gripe o una neumonía, como la histoplamosis o la blastomicosis, que pueden quedar si tratar por un mal diagnóstico. La falta de diagnóstico de estas y otras patologías, ha llevado al Centro de Control y Prevención de enfermedades de Estados Unidos a crear el lema “Think fungus”. De esta forma, quieren animar a los facultativos a pensar en los hongos como origen de las enfermedades cuando el paciente no responde al tratamiento.

La artritis es una enfermedad muy frecuente que puede estar relacionada con los hongos. Sin ser una enfermedad grave, la artritis es una patología reumática que afecta sobre todo a las mujeres y tiene una alta incidencia. El diagnóstico de esta enfermedad suele llevar aparejada la etiqueta “crónico”. Pensar que tenemos una enfermedad para toda la vida nos hace buscar todos los recursos para mantener una buena calidad de vida a pesar del dolor y la inflamación.

Sin embargo, si realizamos un diagnóstico causal de la artritis, podemos hallar que uno de los factores importantes para su desarrollo ha sido una infección por hongos. Aunque esta es una enfermedad rara, puede estar causada por diferentes tipos de hongos pero ¿Cómo llegan a las articulaciones?

En unas ocasiones los hongos están presentes en el torrente sanguíneo después de haber infectado a otros órganos como los pulmones. En otras, la infección articular puede estar provocada por una herida e incluso una mordedura.

En la artritis fúngica, los hongos atacan a los tejidos articulares provocando hinchazón y dolor además de rigidez e inflamación de los pies y las piernas.

¿Qué infecciones por hongos pueden provocar una artritis fúngica?

Existen diferentes tipos de infecciones por hongos que afectan al organismo y que pueden ser la causa también de una atritis micótica. La blastomicosis; candidiasis; coccidioidomicosis, criptococosis, histoplamosis y la esporotricosis.

Bacteria borrelia, detrás de la artritis infecciosa

La artritis puede derivarse de una infección por hongos, pero las bacterias también pueden jugar un papel importante en la aparición de esta enfermedad. De hecho, hay un tipo de artritis que se llama Artritis de Lyme. Esta es una infección por borrelia cuya principal diana son las articulaciones, especialmente las de las rodillas.

En muchas ocasiones, este es el único síntoma, la hinchazón y dolor en las articulaciones, de la enfermedad, sin que haya otras manifestaciones sistémicas. Por eso se le llama artritis de Lyme, aunque en muchas ocasiones no se diagnostica como tal. Esta enfermedad puede afectar a todas las edades, depende de la picadura de garrapata.

Paro hay otras bacterias que pueden infectarnos incluso a edades tempranas. Como se señala en el Manual MDS:

  • Un recién nacido puede infectarse por bacilos gramnegativos y staphylococcus aureus.
  • Los niños pequeños, sobre todo durante la lactancia, peuden verse afectados por Staphylococcus aureus, estreptococos, bacilos gramnegativos y Kingella kingae.
  • Los niños más mayores y los adultos pueden intectarse con Staphylococcus aureus, estreptococos y gonococos

Artritis infecciosa aguda y artritis crónica

Los especialistas diferencias entre artritis por infección aguda y artritis crónica. En el primer caso –artritis reactiva, la infección comienza de forma rápida y puede afectar a todo tipo de personas, incluso si están sanas. Esta enfermedad afecta al cartílago de la articulación de una forma rápida.

La artritis infecciosa aguda está causada por virus y bacterias y se han detectado numerosos factores de riesgo:

  • Enfermedades o tratamientos previos: infección articular, prótesis articularo una cirugía articular, las enfermedades crónicas (como la diabetes, el lupus y trastornos pulmonares o hepáticos crónicos), Trastornos que provocan daño articular en curso (incluyendo artritis reumatoideartrosis y artritis causada por una lesión), infección en la sangre, hemofilia, infecciones cutáneas o personas que reciben tratamiento con diálisis.
  • Factores personales: la edad avanzada, el alcoholismo o el uso de jeringuillas para inyectarse fármacos o drogas y las conductas sexuales de riesgo.

Otro tipo de artritis, reactiva, surge de manera lenta y causa la inflamación de la articulación, aunque no esté infectada. Esto puede suceder cuando hay una infección en otros órganos. Los factores de riesgo son:

  • Padecer atritis reumatoide
  • La infección por VIH y la inmunodeficiecia provocada por los fármacos inmunosupresores

Diagnóstico causal de las enfermedades

En Biosalud Day Hospital atendemos a nuestros pacientes con una mentalidad abierta. Esto quiere decir que vamos más allá de la sintomatología y realizamos unos análisis exhaustivos que nos lleven a la causa de la enfermedad.

Como indicábamos anteriormente, “think fungus”, piensa en los hongos. No queremos decir que siempre estén presentes en las infecciones, pero sí que hay que contemplar todas las posibilidades, especialmente cuando un paciente no responde a tratamiento.

Por eso, en Biosalud, además de contar con más de 30 años de experiencia en el tratamiento de infermedades infecciosas y crónicas, hemos desarrollado un departamento de análisis que nos permite determinar la influencia en el organismo de determinados agentes como la borrelia, la candidiasis e incluso la toxicidad por diferentes sustancias en nuestro organismo

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