¿Por qué cada sistema inmune es diferente? ¿Qué influye para que ofrezca diferentes respuestas?

¿Por qué ante una misma enfermedad tu sistema inmune no actúa como el de otra persona de tu entorno? No existe una única respuesta para esta pregunta aunque las citoquinas juegan un papel importante.

Nuestro sistema inmune tiene capacidad para defendernos ante la agresiones a nuestro organismo. Sin embargo, existen factores que pueden alterarlo o potenciarlo y otros, que nos permiten conocer su estado. En Biosalud contemplamos estos factores de una forma global y entre ellos las citoquinas son fundamentales.

Las citoquinas, moléculas que desencadenan la respuesta inmunitaria

Las citoquinas son las moléculas del cuerpo que señalan la existencia de patógenos y, por tanto, la necesidad de que el organismo reaccione contra ellos. Esta función de comunicación y activación del sistema inmunológico las señala como fundamentales, aunque hay diferentes tipos de citoquinas súper especializadas.

Por otra parte, estas moléculas también pueden tener respuestas desproporcionadas; una reacción autoinmune como la llamada “tormenta de citoquinas” que provoca una inflamación de los tejidos muy peligrosa, como ha sucedido en un gran número de fallecimientos por covid-19.

La influencia de la edad

Muchas veces pensamos que, al hacernos mayores, nuestro cuerpo no tiene la misma capacidad para hacer a enfermedades o infecciones. Esto no es exactamente así, la inmunosenescencia se refiere a una menor capacidad del organismo por variaciones en algunos componentes específicos del sistema inmunológico, pero no se produce en si una inmunodeficiencia.

El papel de la grasa en la producción de citoquinas

Las citoquinas, que son elementos determinantes para la inmunidad del organismo, se producen en las células de grasa. Esta puede ser una de las razones por las que las mujeres sufren más enfermedades autoinmunes que los hombres, ya que ellos tienden a acumular más grasa corporal.

En este sentido, las personas obesas pueden ver comprometido el funcionamiento de su sistema inmunitario; con la obesidad se desencadena una inflamación crónica y todo un proceso que puede terminar en la producción de citoquinas proinflamatorias.

La predisposición genética

La fortaleza del sistema inmune viene condicionada, en buena parte, por la genética de cada persona. Diversos genes están relacionados de alguna manera con la producción de citoquinas. Estas son las encargadas de regular la detección de los patógenos y de proporcionar la respuesta precisa para acabar con ellos.

Esta predisposición genética que pauta la respuesta del sistema inmune ante una agresión externa tiene un alto componente hereditario y la presencia de un patógeno puede provocarle alteraciones y hacerle responder de manera inesperada. De hecho, en esta circunstancia debe acometer un esfuerzo y adaptarse a esta presencia externa a fin de suministrar los componentes básicos que neutralicen la reacción inflamatoria, creando una respuesta inmune específica.

La dieta influye en el sistema inmune

Los alimentos que forman parte de la dieta de una persona pueden condicionar la respuesta del sistema inmune ante ciertas agresiones, ya que aumentan la reserva de vitaminas y otros nutrientes en el organismo.

Igualmente, la alimentación contribuye al desarrollo de bacterias en la flora intestinal que, a su vez, coadyuvan a que el cuerpo genere citoquinas concretas.

La influencia de los antibióticos en la estabilidad del sistema inmunitario

La ingesta de medicamentos antibióticos en dosis incontroladas, o innecesarias para una determinada patología, también puede limitar la actuación del sistema inmune. En realidad, estos fármacos pueden distorsionar su capacidad de reacción ante algunos patógenos y afectar a ciertos tratamientos de inmunoterapia.

Enfermedades concretas que pueden alterar nuestra respuesta inmunitaria

Está demostrado que la existencia de ciertas patologías en el organismo puede provocar cambios en el sistema inmune de una persona como, por ejemplo, la enfermedad de Lyme, la obesidad o las infecciones por Cándida. En estos casos, la reacción del organismo a la existencia de una bacteria o de cualquier otro agente extraño puede desarrollarse, incluso, fuera de control.

En definitiva, que una persona pueda enfermar ante algunas situaciones depende de su salud, pero sobre todo de su sistema inmune, y de la reacción que tiene ante los causantes de la enfermedad. Además, conocer esta reacción y los motivos que la diferencian en cada persona resulta prioritario para abrir la puerta a nuevas investigaciones científicas.

En todo caso, es importante que te cuides de manera individual para preservar el bienestar de tu organismo y garantizarte la mejor predisposición para reaccionar de modo exitoso ante posibles patógenos. Igualmente, merece la pena que tengas en cuenta todos los factores que influyen en la creación de algo tan importante para tu inmunidad como son las citoquinas.

 

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