Candidiasis intestinal

El concepto de curación a través de la alimentación es especialmente importante en el tratamiento de la candidiasis. Todo lo que “alimente” a la cándida debe eliminarse de nuestra dieta pero también hay alimentos que recomendamos consumir en mayor medida si queremos recuperar el equilibrio intestinal.

La cándida albicans es un hongo que provoca una infección cuando crece de forma desmedida, pero ¿qué es lo que le hace proliferar en exceso? De forma natural, la cándida forma parte de la flora intestinal y convive en equilibrio con otras bacterias y microorganismos. De hecho, es necesaria para el funcionamiento del organismo, pero también es tóxica cuando crece de forma desmesurada. Las causas de este desarrollo pueden ser múltiples y esto debe contemplarse a la hora de hacer un diagnóstico.

Uno de estos factores es la alimentación. Y es que es tan malo el exceso de azúcares e hidratos de carbono en nuestra dieta como la carencia de otros nutrientes. El magnesio, las vitaminas B6 y B12 o el ácido fólico son algunas de las sustancias esenciales para nuestro organismo aunque no solo están presentes en los alimentos sino que se asimilan de una forma u otra en función del organismo o de las sustancias que pueden interferir.

De esta forma, el consumo de antibióticos, anticonceptivos orales y otras hormonas sintéticas o los tratamientos de quimioterapia pueden actuar como desencadenantes, bien rompiendo el equilibrio intestinal, bien debilitando el sistema inmunitario.

 

 

¿Cómo daña la cándida albicans nuestro organismo?

La candidiasis crónica o intestinal, es una enfermedad que no se diagnostica con frecuencia ya que sus síntomas no son visibles y no suelen identificarse con esta enfermedad (gases o hinchazón, fatiga, aumento de peso, depresión, insomnio, entre otros). Sin embargo, la candidiasis es es una fuente importante de toxicidad para nuestro organismo.

Cuando la población de cándida albicans comienza a ponerse fuera de control debilita la pared intestinal, penetrando en el torrente sanguíneo y liberando subproductos tóxicos por todo el cuerpo. Esta liberación de subproductos tóxicos, con concreto el acetaldehído, daña los tejidos y el sistema inmunológico. El producto de desecho fundamental de la actividad de las células de la levadura es el acetaldehído, una toxina venenosa que promueve la actividad de los radicales libres en el cuerpo. El acetaldehído también se convierte en el hígado en etanol (beber alcohol). Algunas personas incluso dicen sentir una sensación de embriaguez o resaca junto con fatiga debilitante debido a las altas cantidades de etanol en su sistema.

Hay otros tipos de candidiasis como la oral o la genital que se diagnostican de manera más eficaz pero que normalmente esconden una candidiasis intestinal que no llega a tratarse.

Una vez que la candidiasis, o crecimiento excesivo de cándida en el intestino, ha sido diagnosticada con una prueba específica, como el CANDITESTel primer elemento de la dieta que hay que modificar es la ingesta de azúcar, una de las principales causas de sobre-crecimiento de la cándida. Las células de la levadura cándida necesitan azúcar para construir sus paredes celulares, expandir sus colonias y cambiar a su forma más virulenta, los hongos.

Los carbohidratos son imprescindibles tanto para el crecimiento celular como para la conversión de la levadura en hongos.Ahora bien, el que la dieta baja en azúcar esté recomendada, no significa que haya que seguir exactamente el mismo plan de alimentación a lo largo de todo el tratamiento.

De hecho, podemos sugerir estas etapas:

Dieta  para combatir la candidiasis

1. Etapa de limpieza

Esta primera etapa supone llevar una dieta estricta, combinada con gran cantidad de agua y algunas bebidas de desintoxicación, con el objetivo de limpiar el colon y eliminar rápidamente las colonias de cándidas. Durante esta fase, conviene seguir una dieta de ensaladas crudas y verduras al vapor, amenizando la comida con algunas hierbas, especias y aceites.

Se trata de una dieta muy restrictiva, pero la ventaja es que sólo hay que llevarla unos cuantos días. Tras esta etapa, nos sentiremos ligeros, frescos y listos para pasar a la siguiente fase.

2. Dieta anti-cándida

Es la parte realmente importante de la dieta. La dieta para la candidiasis es una dieta más equilibrada, pero todavía hay que eliminar las frutas, azúcar añadido, la mayoría de las verduras con almidón, la cafeína y cualquier alimento con alta carga glucémica. Esta fase está cuidadosamente diseñada para hacer pasar hambre a la cándida mientras damos a nuestro cuerpo la nutrición que necesita.

Hay también una serie de alimentos que luchan contra la cándida. Entran en la categoría de antifúngicos o probióticos y hay que integrarlos también a la dieta. Alimentos como el yogur, la zanahoria, o el nabo están en la lista de alimentos a consumir, a pesar de que su contenido en hidratos de carbono podría parecer demasiado alto.

Esta etapa puede durar desde unas pocas semanas a varios meses. Realmente depende de varios factores, empezando por la seriedad con que llevemos la dieta, la eficacia de los probióticos y antifúngicos, y la gravedad de la infección por cándida.

Los alimentos probióticos nos ayudan a reintroducir bacterias buenas a nuestro intestino que desplazarán a la cándida y regularán la acidez del estómago, además de estimular el sistema inmunológico.

Los antifúngicos, por su parte, tienen la capacidad de romper las paredes celulares de la levadura cándida. El pomelo, el ajo o el aceite de coco contienen ácido caprílico , un potente antifúngico necesario en la dieta.

3. Reintroducción de los alimentos

Una vez que hayamos derrotado a la cándida, no es una buena idea volver de inmediato a la dieta original. Ya que precisamente esa es la dieta que nos ha llevado al sobre-crecimiento de la cándida

En esta fase se debe empezar a reintroducir gradualmente ciertos alimentos en la dieta. Las frutas bajas en azúcar, como las manzanas verdes, y algunos cereales y legumbres. Si todo va bien y no se produce un brote de los síntomas de la cándida, pueden reintroducirse más alimentos.

Probablemente nunca volveremos del todo a la dieta original. El hecho de que ya hayamos sufrido de un sobre-crecimiento podría indicar que una dieta regular desencadenará que la cándida crezca de nuevo. Pero la sensación energética saludable que se logra con una dieta de alimentos integrales nutritivos justifica el coste de dejar de lado los dulces y las harinas refinadas.

Los alimentos probióticos y antigúngicos

Dos elementos fundamentales de la dieta son los probióticos y los antifúngicos. Cada persona tiene más o menos 0,4 kg de bacterias en su sistema. En cualquier momento hay miles de millones de bacterias que viven en el interior del intestino, la mayoría de las cuales son beneficiosas. Mantener este sistema en un equilibrio saludable es compatible tanto con la digestión como con el sistema inmunológico. Un crecimiento excesivo de cándida lleva a este sistema fuera de equilibrio.

Debido a que la cándida es una levadura de crecimiento rápido, puede reproducirse rápidamente después de cualquier shock negativo para el intestino (por ejemplo, el consumo de antibióticos). Los probióticos son una parte efectiva de tratamiento de la cándida porque reintroducen bacterias útiles al intestino. Estas bacterias crean colonias grandes y saludables que desplazan a la levadura cándida, regulan la acidez del estómago y estimulan el sistema inmunológico.

En cuanto a los alimentos antifúngicos, Hay un gran número de antifúngicos naturales que podemos tomar en suplementos o incluso en adición a la dieta. Rompen las paredes celulares de la levadura cándida y son parte importante de la dieta. Tratamientos antifúngicos populares incluyen el ácido caprílico (extraído del aceite de coco), extracto de semilla de pomelo, ajo y aceite de orégano.

Alimentos buenos y malos en caso de candidiasis

Algunos buenos alimentos que podemos citar son ciertas verduras,  yogures, pollo, pavo, huevo, salmón, nueces y semillas.

Y los alimentos a limitar son los azúcares, el alcohol, los granos, frutas con mucho azúcar, patatas, carne de cerdo, cafeína, etc.

  • las verduras de hoja verde, cebolla, puerro, tomate, legumbre(excepto guisantes), aguacate, quinoa y arroz integral, harinas de trigo sarraceno o espelta, germinados, pescado y pollo o huevos, formarán parte de nuestra dieta habitual. Para endulzar las infusiones, podemos añadir estevia.
  • evitaremos el azúcar y los hidratos de carbono procedentes de harinas refinadas y alimentos procesados, las patatas, las zanahorias los champiñones y los hongos en general, y las frutas con mucho azúcar, la cafeína o la carne de cerdo, así como las levaduras y fermentados como los yogures, el pan, la cerveza o el vino.

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