¿Qué es la dieta hipocalórica?

Una dieta hipocalórica sirve para que el médico en nutrición controle y limite las calorías que puedes consumir para controlar o perder peso.

Objetivos de la dieta hipocalórica

1.- Consumir menos calorías. La introducción de alimentos que aporten los nutrientes necesarios, pero muy pocas calorías, será el criterio que utilicemos a la hora de seleccionar nuestra comida. El secreto reside en consumirlos en la proporción y cantidad adecuada.
2.- Mantenerse activos. La actividad física, cualquiera que sea su intensidad, facilita el gasto de energía y, por tanto, ayuda a la dieta en la reducción de peso. Además contribuye a mantener la masa muscular (y la tasa metabólica basal) que siempre se pierde, en mayor o menor medida, cuando se realizan regímenes hipocalóricos.
3.- Modificar definitivamente los hábitos alimentarios y de actividad física para garantizar el mantenimiento del peso conseguido. Para que al dejar de consumir la dieta hipocalórica, el consumo habitual no se traduzca de nuevo en un incremento de peso. Puede ser relativamente fácil perder peso, lo difícil es mantenerse, por lo que dentro de nuestro plan incluiremos unas pautas dietéticas de mantenimiento.

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¿A quién va dirigida la dieta hipocalórica?

La dieta hipocalórica va dirigido a aquella persona que tiene sobrepeso y quiere definitivamente bajar esos kilos de más, con algo de esfuerzo y después mantener los resultados conseguidos. Pacientes diabéticos con sobrepeso. Pacientes no diabéticos que requieren una dieta hipocalórica. Pacientes con obesidad o sobrepeso, sobre todo si se acompaña de hiperlipemia, hipertensión arterial (HTA), en presencia de uno o más factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular, síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), intolerancia a la glucosa, diabetes mellitus (DM) tipo 2, patología vertebral, osteoartritis.

Normas en una dieta hipocalórica

– Se aconseja una dieta hipocalórica balanceada con una disminución de 500 a 1000 Kcal por día respecto al consumo inicial del paciente.- El aporte calórico no debe ser menor de 1000-1200 Kcal/día en mujeres ni de 1200-1600 Kcal/día en hombres.- En la restricción energética se debe tener en cuenta los hábitos alimentarios, la actividad física y las enfermedades asociadas presentes, tratamientos dietéticos anteriores, edad, IMC y genero, entre otros.

Pasos para una dieta hipocalórica

1. Historia Clínica completa. Análisis de la Composición Corporal (para saber su índice de masa corporal, su cantidad de grasa, agua y masa magra). 2. Estudio antropométrico y plicometría (peso, talla y medida del contorno en diferentes zonas). 3. Tets de intolerancias alimenticias, incluyendo aditivos (300 sustancias). Valoración nutricional de la dieta habitual. 4. Analítica completa incluyendo además pruebas tiroideas e ionograma.

El especialista en Dieta Hipocalórica responde

¿Qué es más eficaz para adelgazar, una dieta hipocalórica o una dieta proteinada?

Los ensayos publicados en literatura médica indican una eficacia superior de la dieta proteinada frente a las dietas hipocalóricas convencionales sobre la reducción de peso, la preservación de la masa corporal magra y la mejora de varios factores de riesgo cardiovascular a corto plazo. Dicha eficacia superior frente a la dieta convencional, parece no ser totalmente dependiente del grado de pérdida de peso.
Los efectos beneficiosos de la dieta proteinada a corto y medio plazo se observan una vez acabada la etapa de adelgazamiento, pero dependen del mantenimiento del peso obtenido de forma prolongada, de ahí que la dieta proteinada deba acompañarse siempre de un proceso posterior prolongado y multidisciplinar de reeducación alimentaria.

¿Cuales son las diferencias en cuanto a la reducción de peso y la protección de la masa magra?

Las dietas con muy bajo consumo de carbohidratos (como la dieta proteinada) se asocian a una mayor pérdida de peso a corto y medio plazo, con mucha mayor pérdida de masa grasa en comparación con el consumo equilibrado de los mismos como en las dietas hipocalóricas convencionales.
Esta mayor pérdida de masa grasa está en relación con la reducción en las concentraciones de insulina, con la consiguiente movilización exacerbada de ácidos grasos, mayor lipólisis, y utilización de la cetogénesis como fuente absoluta de energía. La consecución de un ritmo de pérdida de peso adecuado a las necesidades y deseos del paciente es importante en cuanto a la consecución de una motivación para la realización de cualquier dieta y un bajo o muy bajo ritmo de pérdida (aunque adecuado desde el punto de vista médico) puede ser causa del abandono de la misma dieta, como ocurre en muchos casos con la dieta convencional.
De la misma manera, el aporte de proteínas de alta calidad, minimiza el efecto de la proteólisis durante la pérdida de peso. Así, la dieta proteinada, es capaz de preservar la masa magra en mucha mayor proporción que la dieta convencional. Estos resultados están siendo corroborados en estudios comparativos que se hacen actualmente.

¿Y qué dieta es más saciante, la hipocalórica o la dieta proteinada?

Incluso cuando se obtienen balances energéticos mucho más negativos con la dieta proteinada que con la hipocalórica convencional (ingesta calórica de 400-800 kcal en la dieta proteinada frente a 1000-1500 kcal en la hipocalórica convencional) la percepción de hambre ha demostrado ser mucho menor en la dieta proteinada.
La explicación a este proceso puede obtenerse en el mayor grado de inducción de saciedad por parte de las proteínas, el efecto anorexígeno de los cuerpos cetónicos y la casi nula excursión de la glucemia postprandial con mínima elevación de la insulinemia posterior.
Esta reducción en el apetito es fundamental a la hora de una correcta cumplimentación de la dieta ya que la aparición de hambre es la principal causa de transgresión de la misma. La ausencia de hambre, además, es una ayuda muy valorable cuando la dieta se combina con terapia conductual, y es fundamental en la reeducación alimentaria posterior.