Tratamiento del autismo infantil

En la actualidad, el autismo y las enfermedades que se encuadran en el espectro autista, son patologías en crecimiento constante.

De hecho, afectan a 1 de cada 88 niños y las previsiones es que la proporción aumente.

En Biosalud somos conscientes de la importancia de conocer las causas de esta enfermedad; puede haber una alteración de tipo genético pero normalmente es un cúmulo de factores externos lo que la ponen en marcha.

El primer factor puede estar en el nacimiento: si el niño no nace por el canal del parto y no se impregna con la flora de la madre, o no se da una lactancia materna, el niño puede nacer con un trastorno inmunitario que aumente las posibilidades de desarrollar un cuadro autista o un síndrome de déficit de atención e hiperactividad.

Otra de las causas es el acumulo de metales pesados; incluso se ha reconocido en sentencias judiciales la relación entre la vacuna de los tres años y el acúmulo de mercurio por el timerosal que lleva el conservante de dicha vacuna.

Aunque ahora las composiciones son otras, esta sustancia pone en marcha todo el mecanismo de alteración en la conducción nerviosa, el desarrollo cerebral etc.

Además, todos los niños autistas suelen tener patrones comunes: trastornos de deficiencia inmunitaria, flora intestinal muy alterada, infecciones frecuentemente a nivel intestinal por hongos y, sobre todo, por una bacteria que se llama crostilium dificile, que se está reproduciendo permantemente en el intestino de estos niños y que esto produce, fundamentalmente, estos cuadros de irritabilidad.

Por otra parte, el déficit metabólico, que se basa en una mala metabolización de la caseína o del gluten, que producen gluteomorfina o caseomorfina, derivados morfímicos y que producen los síntomas propios de estas sustancias.

Por otra parte, encontraremos alteraciones de tipo nutricional, déficit de vitamina C, déficit de vitamina D y otras deficiencias enzimáticas.

Las pruebas y tratamientos de medicina biológica, nos permitirán eliminar poco a poco estas “capas” y normalizar el estado de salud del niño o, al menos, reducir los efectos de la enfermedad.

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