Obesidad o sobrepeso

¿Enfermedad o estética?

A pesar de que hoy en día la obesidad se considera como una enfermedad que hay que curar y corregir, no siempre ha sido así. En determinadas épocas históricas el estar gordo o gorda era visto como algo positivo, ya que implicaba una alimentación o exceso de ésta frente a otras personas que estaban desnutridas. La obesidad era una característica de clase. Los señores o señoras estaban gordos porque estaban bien, sobradamente, alimentados. Sus sirvientes, por ejemplo, pesaban menos porque su nivel social era más bajo y no podían acceder a determinados alimentos.

Los eruditos han escrito sobre los diferentes enfoques de la obesidad. Por ejemplo, la visión positiva de la gordura entre algunos pueblos indígenas (Swinburne 1996). En un artículo titulado “Una perspectiva antropológica sobre la Obesidad” (Brown y Konner, 1987), los autores encontraron que “los datos transculturales sobre las preferencias del cuerpo para las mujeres revelan que más del 80% de las culturas para las cuales se dispone de datos de preferencia, las personas prefieren un forma regordeta “(citado en Sobal 2004, 383).

El trabajo arqueológico más antiguo de la historia del Arte, la Venus de Willendorf, representa una mujer joven gorda, que podría nutrir a su descendencia en las duras condiciones del mundo paleolítico.

Obesidad: Venus de Willendorf

Otros ejemplos de la aceptación cultural de las personas obesas son las grandes estatuas de Buda en el Lejano Oriente y los rituales de engorde prenupcial en muchas culturas, donde la gordura está vista como sexualmente atractiva (Brink 1989).

En el siglo XIX, de acuerdo con Williams y Germov, “un cuerpo grande y curvado connotaba fertilidad, riqueza y estatus elevado”. Mientras que las mujeres pobres ocupaban los trabajos físicos, las voluptuosas mujeres de la clase media eran vistas como objetos de arte, lujuria, estatus, virtud y belleza.

Pero estas ideas sobre la obesidad cambiaron completamente en la segunda mitad del siglo XX.

La llegada del cine fue uno de los factores que llevó a la adopción de un ideal o modelo de mujer muy distinto, mucho más delgada, a veces, excesivamente delgada. Casos sobradamente conocidos son los de Katharine Hepburn o Audrey Hepburn, mujeres admiradas universalmente.

Audrey Hepburn

Y otro fenómeno destacable es el de las modelos de alta costura, que cada vez están más delgadas y se someten a unas medidas más exigentes.

Así hemos llegado a 2014 y la cuestión ya no se circunscribe a un debate estético. Hoy en día hay datos que demuestran que la obesidad es una enfermedad que conlleva un aumento de la grasa y puede conducir a graves consecuencias de salud si no se le pone solución. A este respecto, son destacables los datos de la Organización Mundial de la Salud, tales como que desde 1980 esta dolencia se ha doblado en el mundo o que en 2008, 1400 millones de adultos tenían sobrepeso y cerca de 500 millones eran obesos. Y más aún, el 65% de la población mundial vive en países en los que el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal. Y en 2012, más de 40 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

Sin duda, son datos que asustan y nos llevan a la determinación de que hay que frenar la obesidad en el mundo

¿Qué es la obesidad? ¿Y el sobrepeso?

La obesidad supone una acumulación anormal de grasa en el cuerpo, por lo general el 20% o más por encima del peso corporal ideal de un individuo. Se puede asociar esta dolencia con un mayor riesgo de enfermedad, discapacidad y muerte.

La rama de la medicina que se ocupa del estudio y tratamiento de la obesidad se conoce como endocrinología.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos se usa el IMC o índice de masa corporal. El mismo se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

La OMS utiliza el IMC para distinguir entre obesidad y sobrepeso. De esta forma, un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso, y un IMC igual o superior a 30 determina obesidad.

obesidad

También hay que atender a la grasa en el organismo. Un perímetro de cintura abdominal de más de 88 cm en la mujer y mayor de 102 cm en el hombre señala que hay riesgo cardiovascular y una mayor probabilidad de sufrir un infarto de miocardio.

El mecanismo por el que se genera un aumento de peso excesivo está claro: se consumen más calorías de las que el cuerpo quema y el exceso de calorías se almacenan como grasa. Sin embargo, la causa exacta no está tan clara y probablemente surge de una compleja combinación de factores. La genética, por ejemplo, influye significativamente en la forma en que el organismo regula el apetito y la velocidad a la que convierte los alimentos en energía (metabolismo).

La OMS, en la Nota descriptiva nº 311, de mayo de 2014, afirma que se ha producido un incremento del consumo de alimentos hipercalóricos ricos en grasa, azúcar y sal y pobres en vitaminas, fibra y minerales. Al mismo tiempo, también pone de manifiesto que hay una disminución de la actividad física debida a factores de trabajo cada vez más sedentarios, los modos de desplazamiento y una forma de vida urbana.

Los principales síntomas de la obesidad son el aumento de peso excesivo y la presencia de grandes cantidades de tejido graso.

La obesidad puede no venir sola. Hay una amplia lista de enfermedades relacionadas con ella. Son las siguientes:

  • artritis y otros problemas ortopédicos, tales como dolor de espalda bajo
  • hernias
  • acidez estomacal
  • asma del adulto
  • enfermedad de las encías
  • altos niveles de colesterol
  • cálculos biliares
  • presión arterial alta
  • irregularidades menstruales o cese de la menstruación
  • disminución de la fertilidad, y complicaciones en el embarazo
  • falta de aire que puede ser incapacitante
  • apnea del sueño y trastornos del sueño
  • trastornos de la piel que surgen de la descomposición bacteriana del sudor y el material celular en gruesos pliegues de la piel o de un aumento de la fricción entre los pliegues
  • problemas emocionales y sociales
  • diabetes
  • enfermedades cardiovasculares
  • algunos cánceres (del endometrio, de mama y de colon)

Tratamiento de la obesidad o el sobrepeso en Biosalud

Determinar si hay obesidad o sobrepeso

Para realizar un tratamiento de la obesidad, es necesario analizar el grado de sobrepeso en la persona y cómo es su salud en general. Y, muy importante, cualquier tratamiento debe incidir en los cambios de comportamiento para toda la vida en lugar de en la pérdida de peso a corto plazo. Perder y ganar peso continuamente a base de dietas es mucho más peligroso para la salud que realizar una pérdida de peso gradual y programada. En Biosalud se pierde peso ganando salud.

Lo primero es determinar si la persona en concreto tiene sobrepeso u obesidad. Para ello en Biosalud contamos con la herramienta Calcula tu IMC, indicada por la OMS y que es la valoración más usada por médicos y expertos en nutrición para determinar si una persona tiene un peso normal, un peso insuficiente o un exceso de peso

Las personas con IMC mayor de 30 (obesidad) tienen un riesgo mayor de padecer una serie de patologías como diabetes, hipertensión arterial, hiperuricemia, niveles altos de colesterol y triglicéridos, enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Test de la obesidad. ObesityGen®

Ya hemos dicho que los factores genéticos en muchos casos influyen en la obesidad, de modo que no hay una relación matemática entre alimentación y peso: personas que no comen mucho engordan y otras que comen mucho no engordan.

Cuando comemos sin restricciones y además llevamos una vida sedentaria, podemos desarrollar sobrepeso si tenemos una disposición genética predisponente a ello. Actualmente, se sabe que entre el 40% y el 70% del sobrepeso tiene un origen genético e identificar determinados factores genéticos supone una vía de apoyo para tratar la obesidad.

El test o prueba de Biosalud para la obesidad, al que denominamos ObesityGEN®, nos ayuda a conocer qué proporción de obesidad de una persona corresponde a factores genéticos y qué respuesta tendrá ante el tratamiento, incluso cómo prevenir la obesidad o el sobrepeso.

Al tratarse de una prueba genética requiere el consentimiento del paciente. A través de unas gotas de sangre de la yema del dedo impregnadas en una tarjeta especial remitida a nuestro laboratorio, emitiremos un informe de experto en apenas 20 días.

Una vez efectuada la prueba y con los resultados en la mano, seleccionaremos la intervención dietética más adecuada para ese paciente en concreto. Esto nos ayudará a que la persona a tratar tenga mejor respuesta al tratamiento y a establecer objetivos realistas que irán en línea con el IMC óptimo para cada paciente. Además, en el 95% de los casos el panel de ObesityGEN® muestra variantes genéticas informativas.

Las personas que adelgazan de acuerdo a sus características genéticas tienen muchísimas más posibilidades de perder peso, y además para un largo plazo, que aquellas que eligen una dieta al azar.

Método de Biosalud para perder peso

En Biosalud, realizaremos siempre un tratamiento a medida para cada paciente, teniendo en cuenta sus circunstancias personales: si come en casa o no, si siempre come en casa y otras veces fuera.

En cualquier caso hay que conseguir el objetivo, que no es otro que eliminar la obesidad, pero a la vez conseguir que el tratamiento sea llevadero, y que no haya un sufrimiento en el proceso de pérdida de peso.

El tratamiento tiene que protocolizarse. Médico y paciente caminan de la mano. Nosotros estamos para ayudar y el paciente para seguir las pautas indicadas.

Podemos usar distintos tipos de dietas: proteinada, hipocalórica, disociada, metabólica, pero hay que buscar la forma más rápida, sencilla y en la que el paciente sufra menos.

Dos requisitos en todo tratamiento de adelgazamiento tratamos de cumplir en nuestra clínica: que no se pase hambre y que el tratamiento no consista en la toma de “pastillas” o sistemas que puedan poner el riesgo la salud.

El Dr. Mariano Bueno explica en este vídeo el tratamiento para la obesidad

 Las distintas dietas disponibles

Partimos de un principio: no existen dietas milagro. Cualquier tratamiento nutricional que conlleve una pérdida de más de 5 kilos, es peligroso sis asesoramiento de un profesional médico. Se trata siempre de perder peso pero ganando salud.

En el caso de que se demuestre, a través del análisis FoodINT® o test de intolerancias alimenticias, que tu organismo tiene reacciones desfavorables ante determinados alimentos, eliminaremos esos alimentos intolerantes para saber si tienen relación o no con tu sobrepeso. Es lo que denominamos la dieta de exclusión de alimentos intolerantes.

Otra dieta en la que somos especialistas es la dieta basada en la eliminación de los hidratos de carbono obligando así al organismo a consumir sus propias reservas, primero de hidratos de carbono y más tarde de lípidos, provocando el consiguiente adelgazamiento. Es lo que hacemos por ejemplo cuando aconsejamos la dieta proteinada. Añadimos la ingesta 5 veces al día de preparados proteinados de calidad farmacéutica, con un 70% de proteinas y unos sabores y apariencia muy apetecibles. Sopas, tortillas, pan, postres de lo más variado, helados, bebidas calientes y frías, etc…

La dieta disociada consiste en no mezclar los hidratos de carbono con las proteínas.

Otra dieta muy válida es la dieta hipocalórica, en la que consumiremos menos calorías, nos mantendremos activos y modificaremos para siempre los hábitos alimenticios y de ejercicio físico. Es la menos utilizada, pues es mucho más lenta en resultados.

Una dieta muy ambiciosa es la dieta metabólica, en la que, clasificando los alimentos según su índice glucémico, comeremos de aquellos alimentos en que éste sea más bajo y por tanto, nos aporten poca cantidad de hidratos de carbono. Esta dieta metabólica equilibrará todo nuestro organismo.

Para finalizar, también podemos mencionar la dieta de la zona, creada por el bioquímico americano Barry Sears en la que no hay alimentos prohibidos, se aprende a tomarlos en las proporciones adecuadas para el organismo. Es un tipo de alimentación fácil de seguir aun cuando comamos fuera de casa.

En definitiva, empleemos uno u otro tipo de dieta, lo que tenemos que lograr es no poner en riesgo en ningún caso la salud. El objetivo es siempre perder peso y ganar salud.

Para conservar los resultados, recomendamos la dieta mediterránea, y una hora diaria de ejercicio suave o moderado.

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