Los peligros de las vacunas

Concepto y objeto de las vacunas

Una vacuna es un preparado de antígenos que se inyecta en el organismo para provocar la producción de anticuerpos y con ello una respuesta defensiva ante microorganismos patógenos. Esta respuesta provoca una memoria inmunitaria produciendo inmunidad transitoria contra el ataque patógeno correspondiente.

Las vacunas y sus peligros

Jenner en 1796 fue el que creó la primera vacuna, contra la viruela. Posteriormente en 1881 Pasteur realizó un brillante experimento en la granja de Poully le Fort vacunando a carneros  y fue Pasteur el que habló de los términos de vacuna y vacunación que derivan de la palabra latina vacca, fruto de esos resultados obtenidos.

Las Administraciones sanitarias de los diversos países han aplicado históricamente vacunas para curar determinadas enfermedades.

No obstante, recientemente están apareciendo estudios sobre los efectos negativos de las vacunas en el sistema inmunitario.

IX Congreso Internacional de Autoinmunidad y 3º Simposium sobre Vacunas

Concretamente, en el IX Congreso Internacional de Autoinmunidad, celebrado en el Centro de Convenciones de Niza,  en la Riviera francesa, del 26 al 30 Marzo de 2014, se programaron varios seminarios y mesas redondas sobre las causas de determinadas enfermedades autoinmunes.

Un día entero del evento se dedicó al 3º Simposium Internacional de Vacunas. En éste, se abordó el tema del ASIA (autoimmune/inflammatory syndrome induced by adjuvants), un nuevo síndrome post-vacunal: síndrome inflamatorio autoinmune inducido por adyuvantes (ASIA).  Los adyuvantes son sustancias añadidas a las vacunas para mejorar la respuesta del sistema inmune antígeno.

En el marco de este Simposium se expuso que había que replantear el uso del escualeno, el mercurio, el aluminio y la silicona, sustancias que existen en la mayoría de las vacunas infantiles, como adyuvantes, por su posible relación con el desarrollo de enfermedades autoinmunes graves.

EL ASIA, síndrome autoinmune inducido por los adyuvantes de las vacunas

El ASIA fue identificado por primera vez en la revista Journal of Autoimmunology en 2011 por el Dr. Yehuda Schoenfeld, fundador del Centro Zabludowicz.

Es éste un síndrome que incluye un amplio espectro de fenómenos neurológicos e inmunes que se producen después de la inyección de vacunas y que resultan de la exposición a sus ingredientes, incluyendo el aluminio. Entre los criterios de diagnóstico de ASIA están la debilidad, ansiedad, erupciones cutáneas, fatiga crónica, trastornos del sueño y la aparición de una serie de enfermedades autoinmunes como el Lupus eritematoso o  la artritis reumatoide, a veces años después de una reacción inicial.

Al ASIA también se le denomina “el síndrome de Schoenfeld” debido al autor Schoenfeld, que ha publicado más de 1.700 artículos en la literatura médica y es ampliamente considerado como la principal autoridad del mundo en autoinmunidad – enfermedad que resulta cuando ciertas proteínas en el cuerpo pierden su “privilegio inmune” o estado de protección y la maquinaria del sistema de defensa humano las confunde con invasores extraños y lanza un asalto a su propio cuerpo.

Ignasi Rodríguez-Pinto, un autoimnunólogo  del Hospital Clínic de Barcelona y ex miembro del preeminente Centro Zabludowicz de Enfermedades Autoinmunes en el Sheba Medical Center de la Universidad de Tel Aviv,  anunció en el Simposium la creación de un registro mundial de ASIA.

El registro se creó en enero de este año como una herramienta para permitir a los investigadores analizar los casos de ASIA a nivel mundial y comparar las manifestaciones clínicas después de la exposición. En su primer mes de funcionamiento, se registraron 283 casos confirmados del síndrome de ASIA , con un 73% de esos casos seguidos de la vacunación, mientras que el resto fueron expuestos a otras toxinas conocidas.

Rodríguez Pinto afirmó que actualmente la mayoría de casos registrados de ASIA han seguido a la vacunación por Hepatitis B (70,7 por ciento). El 40 por ciento de los casos desarrollados definidos como enfermedades autoinmunes incluyen la esclerosis múltiple y un subgrupo de un 20 por ciento tuvo más de de una enfermedad autoinmune diagnosticada.

“Los adyuvantes se han utilizado durante décadas para mejorar la respuesta inmune a las vacunas, y entre este gran grupo, el aluminio y la silicona son los más comúnmente descritos”, explica un documento de  Julio 2013 llamado Immunologic Investigation (Investigación inmunológica), escrito por cuatro inmunólogos líderes como Schoenfeld.

El documento agrega que  abundante literatura muestra que la exposición de seres humanos y animales al aluminio de varias fuentes puede tener consecuencias perjudiciales sobre el sistema nervioso, especialmente en los adultos.”

Otras enfermedades autoinmunes e inflamatorias derivadas de las vacunas

Shoenfeld afirma con claridad que las vacunas que contienen aluminio producen enfermedades como la artritis, la diabetes mellitus tipo I, la esclerosis múltiple, el lupus eritematoso sistémico, el síndrome de la Guerra del Golfo y el síndrome de fatiga crónica.

Existen personas que se ven afectadas por las vacunas y sin embargo otras no. Shoenfeld lo explica diciendo que los factores genéticos y ambientales influyen y predisponen a la aparición de enfermedades por la aplicación de vacunas, pero es un factor externo llamado “exposome” el que activaría esta respuesta.

En esta línea, el doctor José Ignacio Lao, Director del Genomic Genetics International recomienda a los padres que antes de vacunar a sus hijos les hagan un examen genético para conocer el estado de su sistema inmune y la capacidad de su organismo para expulsar tóxicos.

También Shoenfeld está de acuerdo en la realización de exámenes genéticos antes de poner a alguien una vacuna, aunque para él una mejor solución es eliminar de las vacunas los adyuvantes perjudiciales.

El prestigio internacional de Shoenfeld ha conseguido que el ASIA fuese un tema predominante en el IX Congreso Internacional de Autoinmunidad. 

Vacunas, 9º Congreso de Autoinmunidad en Niza

El aluminio de las vacunas y sus efectos negativos

Christopher Shaw, presidente del Children,s Medical Safety Research Institute e investigador de la University of British Columbia, en el Congreso citado, afirmó que el aluminio pude dañar el sistema nervioso central con cambios en la integridad y la función neuronal, en el momento de su administración, pero tiempo después de la misma, también puede provocar trastornos neurológicos

“Que el ión aluminio es muy tóxico es bien conocido”, dijo Shaw. “Su toxicidad fue reconocida ya en 1911 y la evidencia sólo ha sido ampliada desde entonces”, dijo, sobre todo la evidencia del papel del aluminio en la enfermedad de Alzheimer y en el autismo y todo su espectro.

Aunque se encuentra en algunos alimentos y las fuentes de agua, desde la década de 1920, el aluminio se ha utilizado en muchas y un número creciente de vacunas, dijo Shaw.

“El aluminio es una neurotoxina demostrada”, agregó. “Desde el nivel molecular entre los iones y moléculas, con el genoma, a la proteína y el nivel celular hasta el nivel de circuito, no hay ningún nivel del sistema nervioso que no tenga  con el  aluminio un impacto negativo.”

Se ha demostrado que el aluminio, el pristano y la silicona de las vacunas y también algunos aceites que a veces se inyectan con fines cosméticos pueden inducir el ASIA.

Otra intervención muy clarificadora fue la de Romain Gherardi con el nombre Nano in brain. Gherardi y su equipo consiguieron seguir la ruta de una inyección de aluminio en el organismo y comprobaron que 4 días después de la inyección había partículas de aluminio en el bazo, interior de los macrófagos, ganglios linfáticos y el tejido cerebral. Y esos depósitos permanecían ahí un año tras la inyección. O sea, que las partículas de aluminio utilizadas en las vacunas son biopersistentes y neuromigratorias.

También es de citar la participación española de Lluis Luján que recalcó las consecuencias nefastas que en 2008 tuvo una campaña de vacunación obligatoria contra la fiebre catarral ovina múltiple en España a consecuencia de la que murieron miles de animales.

Necesidad de revisión del sistema de vacunación

En definitiva y como resumen, puede decirse que ante el claro peligro que suponen algunos adyuvantes de las vacunas, como el aluminio, las autoridades sanitarias y los médicos deberían hacer algo, como, por ejemplo, informar a los padres de las conclusiones del Congreso de Niza, de forma que éstos pudieran negarse a que se vacune a sus hijos sin su expreso consentimiento y los padres cuyos hijos sufran graves patologías por ser vacunados estén en su derecho de exigir responsabilidades a la Administración.

Y es que habrá que reconocer de una vez por todas que muchas veces no tiene sentido vacunarse contra patologías que raramente se contraen y que muchos de los síntomas y patologías que tratan y aparecen tras recibir alguien una vacuna pueden deberse a ésta.

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