Efectos terapéuticos del ajo

Los beneficios del ajo en la salud a lo largo de la historia

En todas las culturas ha habido patrones dietéticos que se cree que promueven la salud humana. Por ejemplo, en general una alimentación sana siempre se ha considerado, aquella que contiene más cantidad de vegetales.

En diferentes tradiciones el ajo es profiláctico, así como planta medicinal terapéutica y ha cumplido importantes funciones dietéticas y medicinales.

Históricamente son muchísimas las civilizaciones que han hablado de las propiedades beneficiosas del ajo.

El ajo y sus efectos terapéuticos

En el antiguo Egipto, se destinaba una proporción de hasta el 10 por ciento de la superficie fértil al cultivo del ajo, ya que los egipcios eran conscientes de sus efectos favorables para la salud. Pero no sólo lo cultivaban, sino que lo usaban también en los embalsamamientos por sus propiedades bactericidas.

La antigua medicina china (MTC) e india (Ayurvédica) recomienda el ajo para ayudar a la respiración y a la digestión y para tratar la lepra y la infestación parasitaria.

En la Universidad de Yale, en EE.UU. se conservan las llamadas Yale Culinary Tablets, que datan del año 1600 antes de Cristo, en las que se describen recetas sofisticadas con ajos y puerros.

Pero fue el Imperio Romano el que generalizó su cultivo a toda Europa.

Y los españoles fuimos quienes lo llevamos a América antes de 1500, lo que ha hecho que países como Argentina y México sean líderes en su producción y que en su gastronomía el ajo tenga un lugar sobresaliente.

Los efectos terapéuticos del ajo se han atribuido en gran parte a:

  • la reducción de los factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares
  • la reducción del riesgo de cáncer
  • su efecto antioxidante
  • su efecto antimicrobiano, especialmente antibacteriano y antifúngico
  • la mejora de la desintoxicación ante un compuesto extraño y  la hepatoprotección.

La planta del ajo, planta bulbosa que crece hasta 1,2 metros de altura, es originaria de Asia, concretamente de la zona de las ciudades de Samarcanda, Taskent y el Valle de Ferganá. Y una de sus grandes ventajas es que puede ser cultivada en cualquier tipo de tierra y condición climática. De hecho, se cultiva en México a 3000 metros de altura o en el Tibet a 5000 metros.

Respecto a los componentes del ajo el principal es la alicina. Pero hay que aclarar que esta sustancia no se encuentra en un diente de ajo, sino que el ajo contiene aliina, un aminoácido azufrado que por la acción de la enzima aliínasa y en presencia del oxígeno, se convierte en alicina cuando el ajo es machacado o cortado. Si se come un ajo entero no se consume pues la alicina. Nada más ingerir la alicina es detectada por los pulmones, de ahí la excelente acción bactericida del ajo en el supuesto de infección pulmonar.

La alicina es un compuesto muy complejo e inestable que se transforma en distintas moléculas cuando se disuelve en agua o cuando se calienta. Al calentarse, se convierte en ajoeno, sustancia organosulfurada con gran actividad farmacológica.

 

Anticancerígeno, antifúngico y antibiótico

Efecto anticancerígeno del ajo

Numerosos estudios han determinado que el ajo contiene un gran número de compuestos bioactivos potentes con propiedades contra el cáncer. La tasa de crecimiento de las células cancerosas se reduce por el ajo, con el bloqueo del ciclo celular que se produce en la fase G2 / M (Capasso, 2013).

En una investigación dirigida por la Doctora Dominique Boivin en la Universidad de Quebec en Montreal en 2009, se constató que la col, la coliflor y el brócoli disminuyen el crecimiento de algunas clases de células cancerosas, pero es que el extracto de ajo consigue esto mismo en todos los tipos de células tumorales y además es un vegetal con una extensa capacidad antioxidante.

Trabajos posteriores han demostrado que las sustancias organosulfuradas del ajo interfieren el metabolismo de las células tumorales al potenciar la reparación de las cadenas anómalas de ADN o bloqueando el crecimiento de las células cancerígenas.

El ajo tiene una variedad de efectos anti-tumorales, incluyendo la inhibición del crecimiento de células tumorales y los efectos quimiopreventivos. En roedores, se ha informado de que el ajo y sus componentes inhiben el desarrollo de tumores inducidos químicamente en el hígado, colon,  próstata ,vejiga , glándula mamaria , y esófago .

El ajo tiene propiedades eliminadoras de radicales libres, es antioxidante y regula  la proliferación celular, la apoptosis (suicidio celular programado), y la respuesta inmune.  Se ha demostrado que el ajoene, un rico compuesto de azufre soluble en aceite de ajo estable y compuesto natural derivado del ajo,  induce la apoptosis en células leucémicas.

Igualmente el trisulfuro de dialilo del ajo impide que la células cancerosas crezcan mediante vías de acción intracelular y es efectivo en el adenocarcinoma de próstata.

Además, en el caso de cáncer de pulmón el ajo frena en un 50 por ciento la progresión del tumor y reduce la metástasis pulmonar.

Por otra parte, la alicina inhibe la proliferación de las células del endometrio y  el cáncer de colon.

Como conclusión podemos decir que el ajo fresco cortado o machacado y su aceite frenan el crecimiento de toda clase de células tumorales y además es uno de los vegetales con mayor capacidad antioxidante.

El ajo es antifúngico y antibiótico

Ya Luis Pasteur descubrió las propiedades antibióticas del ajo in vitro por cultivos bacterianos.

Pero han habido múltiples estudios posteriores. A destacar el realizado en La India en 1999 por los doctores D.S. Arora y J. Kaur, según los cuáles el ajo logra la eliminación de dos bacterias muy patógenas, la salmonella epidermidis y la salmonella typhi, y también es eficaz para la candidiasis en mayor medida que el antifúngico químico Nystatina.

La adhesión de candida también se reduce en gran medida en presencia del extracto de ajo (Ghannoum, 1990). Una vez más, este efecto se ve disminuido por la adición de compuestos de tiol. La adición de ajoene a algunas mezclas de crecimiento de hongos, incluyendo Aspergillus niger, C. albicans, y Paracoccidiodes, ha resultado en la inhibición a concentraciones más bajas que la experimentada con la alicina.

Los demás tiosulfinatos del ajo también tienen propiedades bactericidas y antifúngicas pero en menor medida que la alicina.

En las infecciones intestinales, y recordamos que la cándida albicans es una de ellas, el extracto de ajo es efectivo en el caso de las bacterias gram-negativas y también en el de las gram-positivas.

Como antibiótico, la alicina del ajo es un antibiótico con eficacia parecida a la penicilina. Solamente 0.09 miligramos de alicina disuelta en un litro de agua logran efectos bactericidas equivalentes a los de los antibióticos convencionales.

El aspergillus, un moho muy agresivo, también es contrarrestado por el ajo. En el año 2010 y en el Insituto de Ciencias de Israel Weizmann se demostró por el doctor E. Appel que la alicina es eficaz en ratones inmunocomprometidos con aspergilosis pulmonar.

Antiparasitario

Ensayos recientes han demostrado que los expertos chinos de medicina tradicional, que usaban desde antiguo los extractos alcohólicos de ajo para luchar contra los gusanos del intestino, no estaban desencaminados. El ajo hace frente a parásitos temidos como la Giardia intestinalis, la Leishmania sp, la Loa loa que provoca la filariasis y el Trypanosoma brucei, que produce la enfermedad del sueño o tripanosomiasis africana.

Estudios en Nigeria en 1996 por el doctor Nok constataron la eficacia del ajo contra varios tipos de tripanosomas africanos.

El ajo también bloquea el Plasmodium, un parásito que produce muchas muertes en regiones con malaria.

Los efectos del ajo en el sistema cardiovascular

El consumo de ajo tiene efectos significativos en la reducción de la presión arterial, la prevención de la aterosclerosis, la reducción de colesterol sérico y de triglicéridos, la inhibición de la agregación plaquetaria, y el aumento de la actividad fibrinolítica (Chan et al., 2013)

En experimentos con animales in vivo, la administración intravenosa de extractos de ajo produjo  ligeras reducciones en las presiones sistólica y diastólica.

En cuanto a la hipertensión arterial, al convertirse en ácido sulfídrico los alilos del ajo la reducen en un 75%

El ajo también fortalece la protección del corazón reparando los tejidos dañados en caso de que haya habido un infarto de miocardio agudo. Esto se debe a que el ajo crea ácido sulfídrico y oxígeno nítrico, sustancias que accionan de una forma beneficiosa en las células del endotelio y en los cardiomiocitos.

A modo de síntesis sobre los efectos del ajo beneficiosos para las enfermedades cardiovasculares un artículo publicado en Phytotherapy Research  y coordinado por J.Y. Chan corrobora que es vasodilatador, reduce la adhesión leucocitaria y es hipoglucémico e hipolipídico.

Regulación del colesterol y la diabetes mediante el ajo

Diversas investigaciones han demostrado que las personas con más de 200 mg/dl de colesterol en sangre disminuyen éste una media de 17 mg/dl y el LDL, o sea el colesterol malo, en 9 mg/dl, siempre que se tomen ajos al menos durante 2 meses.

En el caso de la diabetes, en 2006, un experimento en Irán  por A. Eidi, con ratones diabéticos a los que se administraron extractos hidroalcohólicos de zumo de ajo, demostró que se redujeron en sangre los niveles de glucosa, colesterol , triglicéridos, urea, ácido úrico, creatinina y transaminasas AST y ALT y además aumentaba el nivel de insulina.

El ajo  y su efecto antienvejecimiento

En la Universidad de Pittsburgh en EE.UU. se desarrolló un experimento por el equipo del doctor A.A. Powolny según el cual se observó que el trisulfuro de dialio que abunda en el ajo incrementó la longevidad de gusanos siempre que este tratamiento se inicie en una etapa temprana. Posteriores estudios moleculares revelaron que este compuesto del ajo fortalece el factor de trasncripción del gen skn-1, un gen de longevidad.

Como comer ajo

El ajo debe consumirse crudo (uno o dos dientes de ajo diarios) para conseguir que la aliína se convierta en alicina al contacto con el oxígeno. Y debe comerse cortado o machacado e inmediatamente para que surta todo su efecto. Un diente o dos al día son ideales para una buena salud. Para paliar el olor que otorga la alicina al ajo y que se manifiesta en nuestro aliento, recomendamos beber agua fría  nada más comernos el ajo picado y así refrescar nuestra boca y lengua.

Si el ajo machacado se aplica a las plantas de los pies es eficaz por sus propiedades antibacterianas, el problema es el mal olor que produce.

Como hay diversos tipos de ajos, lo mejor es consumir el ajo español

Una forma inteligente y muy sana de comer ajo es haciendo un alioli.

Ajo. Alioli

El proceso es el siguiente. Machacamos en un mortero de madera un par de dientes de ajo grandes, le añadimos unas gotas de limón, después de 3 o 4 minutos echamos en esa mezcla aceite gota a gota a la vez que removemos despacio la mezcla. Luego, una pizca de sal y una yema de huevo completaran este compuesto, que se constituye en un alimento de oro para nuestra salud

La cura tibetana del ajo

La cura tibetana del ajo es una antigua receta medicinal creada por monjes budistas del Tíbet que aprovecha las múltiples propiedades del ajo.

Esta terapia depurativa es muy efectiva para tratar varias enfermedades y para perder peso saludablemente. Además, es sencilla y económica; cualquier persona puede prepararla.

Ingredientes para realizar la receta medicinal:

 •        Necesitaremos 350 gramos de ajos, preferentemente de origen ecológico.

•        Un cuarto de litro de alcohol del 70 por ciento.

Desarrollo de la receta:

Colocamos en un recipiente de cristal como puede ser un frasco, una botella o un tarro los ajos mezclados con el alcohol de 70 grados. Lo tapamos herméticamente y lo introducimos durante diez días en un frigorífico. Una vez concluido este periodo filtramos el resultado con la ayuda de una malla y lo volvemos a introducir en el frigorífico durante 3 días más, el líquido resultante podrá poseer un tono verdoso. Pasado este tiempo tendremos todo lo necesario para dar comienzo al tratamiento.

Como realizar la cura:

Es de vital importancia seguir minuciosamente los pasos de preparación. Deberemos medir cuidadosamente las gotas que incluimos, diluidas con agua, 20 minutos antes de cada una de las 3 comidas que realizamos diariamente. Para poder controlarlo nos ayudaremos de un gotero que guardaremos también en el frigorífico:

•             Día número 1: Previo al desayuno 1 gota, previo a la comida 2 gotas y previo a la cena 3 gotas.

•             Día número 2: Previo al desayuno 4 gota, previo a la comida 5 gotas y previo a la cena 3 gotas.

•             Día número 3: Previo al desayuno 7 gota, previo a la comida 8 gotas y previo a la cena 9 gotas.

•             Día número 4: Previo al desayuno 10 gota, previo a la comida 11 gotas y previo a la cena 12 gotas.

•             Día número 5: Previo al desayuno 13 gota, previo a la comida 14 gotas y previo a la cena 15 gotas.

•             Día número 6: Previo al desayuno 15 gota, previo a la comida 14 gotas y previo a la cena 13 gotas.

•             Día número 7: Previo al desayuno 12 gota, previo a la comida 11 gotas y previo a la cena 10 gotas.

•             Día número 8: Previo al desayuno 9 gota, previo a la comida 8 gotas y previo a la cena 7 gotas.

•             Día número 9: Previo al desayuno 6 gota, previo a la comida 5 gotas y previo a la cena 4 gotas.

•             Día número 10: Previo al desayuno 3 gota, previo a la comida 2 gotas y previo a la cena 1 gotas.

 Una vez superado el décimo día incluiremos a nuestra dieta 25 gotas 3 veces al día.

Es de vital importancia que no debe volver a realizarse el tratamiento en los próximos 5 años según trata el manuscrito.

Advertencia:

En esta como en cualquier otra cura podemos observar síntomas comunes sobre todo en los primeros días, ocasionados por la acción desintoxicante del ajo, como erupciones cutáneas, dolores de cabeza y otras molestias.

Se aconseja beber entre comidas mucha agua, y si estos síntomas permanecen, consultar a un naturópata o médico.

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