Dieta metabólica

¿Dieta metabólica para 7, 13, 30 días… o una dieta para siempre?

La dieta metabólica  se basa en una clasificación de los alimentos según el índice glucémico. Este representa la relación entre el área de la curva de la absorción de la ingesta de 50 gr. de glucosa pura a lo largo del tiempo, con la obtenida al ingerir la misma cantidad de ese alimento.

El rango de índice glucémico es el siguiente:

  • Bajo: 55 o menos
  • Medio: 56-69
  • Alto: 70 o más

Los alimentos con un índice glucémico alto tienden a provocar una subida rápida de los niveles de azúcar en sangre, mientras que los alimentos con un índice glucémico bajo se digieren más lentamente y durante un período de tiempo más largo.

Para seguir una dieta metabólica idónea, hay que consumir alimentos que tengan un número bajo en la escala de índice glucémico.

Conociendo los alimentos clasificados según su índice glucémico, con la dieta metabólica comeremos aquellos alimentos cuyo índice glucémico sea más bajo y por tanto, nos aporten poca cantidad de hidratos de carbono.

Así pues, con la dieta metabólica equilibramos todo el metabolismo y corregimos lo que se ha denominado síndrome metabólico

Primero, y tras el análisis en el individuo de los alimentos a los que es intolerante, mediante el test instaurado en Biosalud, el FoodInt, el paciente debe abstenerse de comer estos alimentos. Determinaremos así si su grasa es o no producida por estos alimentos intolerantes. Pasado este período, que se extiende a una semana, iniciaremos la dieta metabólica.

Iremos revisando tu dieta cada semana e iremos cambiándo los menús conforme vayas avanzando en el tratamiento. No tendrás limitación de cantidad, sino del tipo de nutrientes, que deberán ser alimentos de índice glucémico bajo. Suplementaremos tu alimentación con algunas vitaminas, minerales, aminoácidos e incluso ácidos grasos esenciales (Omega 3,6 y 9).

No se trata de una dieta metabólica de 7, 13 o 30 días. Ya uno de los primeros investigadores que habló de la dieta metabólica, Michel Montignac, que propuso en 1986 un método  de adelgazamiento que se basa en escoger los glúcidos según el índice glucémico, proponía que esta dieta es una dieta para seguir siempre, ya que es la única “dieta” totalmente balanceada porque no suprime ni los glúcidos ni las grasas, al contrario, recomienda el consumo de ellos en proporciones normales. Cuanto más bajo es el índice glucémico más se adelgaza.

Si como dice el Director de Biosalud, acompañamos la dieta metabólica del ejercicio físico moderado una hora al día, los resultados serán excelentes. Si no quemamos la glucosa y no hacemos ejercicio, que es lo que ocurre hoy en día con la vida sedentaria que llevamos, fabricamos grasa. Y esto es lo que evitamos con la dieta metabólica.

Dieta metabólica. Watson y Montignac

Uno de los precursores de lo que se ha llamado luego dieta metabólica es el Dr. George Watson, catedrático de la Universidad del Sur de California, quien precisamente investigó la rapidez y la lentitud de la velocidad de oxidación o velocidad con que los tejidos del cuerpo convierten los alimentos en energía. Su carrera en la investigación bioquímica se extendió desde 1950 hasta mediados de los ochenta. Su investigación abarca el papel de la oxidación biológica en la definición de la individualidad metabólica, especialmente en lo que se refiere a los estados psico-químicos y trastornos de personalidad. La velocidad de oxidación  implica la glucólisis, el ciclo del ácido y la beta oxidación de Krebs. A través de su prueba objetiva,  Watson clasifica a las personas en oxidantes rápidos, lento o sub-oxidantes. Los  oxidantes rápidos producen un pH ácido y sangre venosa, y los oxidantes lentos producen un pH alcalino en la sangre venosa. Encontró que las manifestaciones de desequilibrio físico y psicológico ocurren cuando el pH venoso se desvía demasiado lejos del pH óptimo de 7.46. El Dr. Watson veía la salud y la nutrición como un problema específico del paciente en lugar de un problema específico de la enfermedad. Afirmaba que cuando el metabolismo, como se refleja a través de la oxidación y pH venoso del plasma, está demasiado lejos del equilibrio, el paciente es más susceptible a las enfermedades. Su libro,” Nutrición y su mente” describen elocuentemente su fascinante investigación.

Más tarde, el citado Montignac, propone un cambio en los conceptos nutricionales y superando la dieta Atkins, ni suprime los glúcidos ni las grasas, sino que aboga por su control. Es decir, los glúcidos, o, mejor dicho, los alimentos con glúcidos,  se deben seleccionar según su índice glucémico, eligiendo siempre los más bajos en este índice.

Dieta metabólica. Montignac

Así, siempre será mejor comer un pepino que comer un dátil, que tiene mayor índice glucémico. Y siempre será mejor entre una ensalada de zanahoria y una de pepino, ésta última.

Dieta metabólica, últimas investigaciones

Más que con el índice glucémico, los especialistas están haciendo avances en conocer como los alimentos altos en grasa afectan al hígado.

La obesidad puede provenir de comer alimentos altos en grasa.  Pero los investigadores han descubierto que una proteína llamada Bc I10 es necesaria para que los ácidos grasos libres, que se encuentran en los alimentos altos en grasa, se almacenen en la grasa corporal.  De acuerdo con los estudios, los ratones que eran deficientes en esta proteína, estaban protegidos contra la resistencia a la insulina cuando eran alimentados con una dieta alta en grasa.

La resistencia a la insulina puede llevar a niveles anormales de azúcar que pueden conducir a la diabetes. La resistencia a la insulina también puede ser parte de una enfermedad metabólica, lo que también aumenta el riesgo de una enfermedad del corazón.

El autor principal de estos estudios, el Dr. Peter C. Lucas, profesor asociado de patología en la Universidad de Michigan, dice que el sobrepeso está en aumento al igual que la incidencia de la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico.

Los ácidos grasos libres pueden dañar la acción de la insulina en el hígado. Los diacilgliceroles se producen en el hígado a partir de los ácidos grasos libres, que inducen una respuesta inflamatoria en el metabolismo. También activan la señalización de NF-kB, lo cual se asocia con el cáncer, las enfermedades metabólicas y vasculares.

En conclusión, este equipo de investigadores descubrió que se necesita la Bc I10 para que los ácidos grasos produzcan la inflamación en el hígado. Los resultados revelan un papel importante de la proteína BC I10 y pueden dirigir a nuevos descubrimientos para el tratamiento de los pacientes con diabetes tipo 2 y síndrome metabólico

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